24 Oct 2019 - 11:30 a. m.

Los candidatos que hacen temblar al uribismo en Antioquia

Daniel Quintero y Juan Felipe Restrepo les pelean mano a mano a los candidatos del Centro Democrático las alcaldías de Medellín y Bello, respectivamente, principales ciudades del departamento.

-Redacción Política (politicaelespectador@gmail.com)

Daniel Quintero, candidato a la Alcaldía de Medellín y Juan Felipe Restrepo, candidato a la de Bello.  / Archivo
Daniel Quintero, candidato a la Alcaldía de Medellín y Juan Felipe Restrepo, candidato a la de Bello. / Archivo

Uno de los consensos a los que se puede llegar en las disertaciones sobre la realidad política es que esta es dinámica y cambiante. Su carácter dinámico no solo se expresa en los diversos actores que, en nombre de esa premisa, se mudan de partido o de alianza cada nuevo proceso electoral, buscando la mejor ubicación en la repartija del poder, sino también en lo relacionado a las emociones y percepciones políticas que tiene la ciudadanía.

Un ejemplo de cuán variable pueden ser las percepciones políticas de la gente se expresa en el desgaste que ya comienza a verse en la imagen del expresidente y hoy senador Álvaro Uribe. En la encuesta de Gallup Poll de agosto pasado, el exmandatario tiene un 61 % de imagen desfavorable, siendo el político colombiano con mayor percepción negativa en la actualidad, frente a un 34 % de favorabilidad. Cifras bastante dicientes si se tiene en cuenta que en las mediciones en 2010, cuando dejó la jefatura del Estado, su imagen favorable estaba por el 80 % y que desde entonces, se había mantenido siempre por encima del 50 %.

Más diciente aún es el hecho de que en Antioquia, departamento por esencia afín al uribismo, las personas están saliendo a las calles a rechazar la presencia de Uribe: en el municipio de Rionegro se han visto pancartas invitando a no votar por el Centro Democrático, en Marinilla fue chiflado cuando se presentó en plaza pública, y lo mismo pasó en Itagüí y Bello. Lo claro es que algo está pasando con la imagen que tenía el expresidente y eso lo saben él y su círculo más cercano; de ahí algunas de sus reacciones en sus discursos y en redes sociales.

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Pero además del rechazo en la plaza pública de su decaída imagen—aclarando que así como en algunas partes ha recibido abucheos, en otras le han manifestado respaldo—, según las mediciones de opinión y del revés que significa la reciente indagatoria ante la Corte Suprema de Justicia, hay otro asunto que desvela hoy al exmandatario y al uribismo radical: puede perder las elecciones en Antioquia, su fortín político.

Y no se trata solo de la Gobernación, que parece casi sentenciada en favor de Aníbal Gaviria, candidato por firmas pero de clara ascendencia liberal, sino también de las dos principales ciudades del departamento: Medellín, su capital, y Bello. En estas, son dos jóvenes políticos los que están dando la pelea, poniendo a temblar las candidaturas del Centro Democrático, hasta hace poco dadas como fijas ganadoras.

Son Daniel Quintero en Medellín y Juan Felipe Restrepo en Bello, dos caras nuevas en la política regional que han logrado atraer el potencial de voto de opinión con dinámicas frescas en sus formas de hacer campaña y haciendo uso de sus principales recursos: las ideas, la creatividad, la voluntad y la resistencia para caminar a sol y sombra por barrios y veredas.

¿Quiénes son estos muchachos que pueden poner en jaque al uribismo en Antioquia? Quintero, quien ha sido catalogado en diversos medios como el “candidato sorpresa” de Medellín, tuvo renombre a nivel nacional por fundar el llamado “Partido del Tomate”, movimiento ciudadano con el que realizó actos simbólicos contra la corrupción en el país. Cuenta con una amplia trayectoria académica, empresarial y social, fue viceministro de las TICs y uno de los líderes de la campaña del Sí en el plebiscito por la paz del gobierno de Juan Manuel Santos, en diferentes zonas de la geografía nacional.

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Su candidatura, inscrita con más de 200 mil firmas por el movimiento ‘Independientes’, se ha convertido en una sorpresa, toda vez que es el aspirante que más ha crecido en intención de voto en las últimas encuestas. Si bien sigue estando por debajo del candidato del Centro Democrático, Alfredo Ramos, en el último sondeo de Invamer, teniendo en cuenta el margen de error, la diferencia sería de un 5 %. Tan es así que el uribismo se ha dado a la estrategia de atacar a Quintero por diferentes frentes, relacionándolo incluso con Gustavo Petro. Todos, en uno y otro bando, creen que la distancia es remontable, recordando que hace cuatro años, el entonces candidato del uribismo, Juan Carlos Vélez, le sacaba 10 puntos de ventaja al hoy alcalde Federico Gutiérrez, ventaja que evidentemente se diluyó en los días previos a la cita en las urnas.

En Bello, la segunda ciudad más poblada de Antioquia y la llamada “centralidad del norte del Valle de Aburrá”, la amenaza para el triunfo del uribismo no es solo la justicia —valga recordar que su candidato, Óscar Andrés Pérez, tiene serios problemas judiciales hasta el punto de que ha hecho campaña con brazalete del Inpec pues tiene restricción de movilidad—, sino también su contendor, Juan Felipe Restrepo, de la Alianza Verde y coavalado por otras fuerzas como Mais, Polo, Unión Patriótica y Colombia Humana.

Se trata del municipio que en los últimos 20 años ha tenido la hegemonía de la casa Suárez Mira y que ahora parece querer revertir esa tendencia con Restrepo, un joven de 34 años que incursionó en la política local liderando el triunfo del voto en blanco en 2011, proceso que, aunque tuvo un desafortunado desenlace, ya que al repetirse los comicios terminó ganando el candidato de la mencionada casta política de siempre, al final puso el nombre de Bello en la historia de la democracia colombiana.

Luego de eso, Restrepo empezó a ganar nombre como líder político, se articuló con el grupo del representante a la Cámara León Fredy Muñoz y lideró ejercicios importantes de control y defensa de los bienes públicos, entre los que se destacan la defensa de los Talleres del Ferrocarril como patrimonio cultural, del cerro Quitasol como reserva ambiental, y la victoria jurídica que evitó la demolición y venta de la Plaza de Mercado de Bello, lo que le ha dado el rótulo de “candidato de la plaza”.

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Hoy, con el declive de los Suárez Mira y su inminente derrota electoral, las clases políticas tradicionales que en las últimas dos décadas se arroparon en sus huestes, se han mudado en desbandada a las toldas del candidato del Centro Democrático, quien en su momento también fue alcalde al servicio del ‘suarismo’, pero que en el último tiempo, con el impulso de Uribe, se ha convertido en la principal fuerza política de la ciudad.

Sin embargo, el runrún en las calles de Bello es que “ese muchacho Restrepo va dar la sorpresa”. Y así también lo advierten los sondeos de opinión realizados por diversas campañas en redes sociales, en las que el candidato verde siempre le ha ganado al del uribismo.

Así las cosas, el próximo domingo 27 de octubre puede representar un duro golpe para el uribismo. Perder en Antioquia, Medellín y Bello significaría un fuerte revés para Álvaro Uribe, pues al fin y al cabo, se trata de su propia tierra y su fortín electoral. Si eso pasa, no se trata del fin del uribismo y también haría falta analizar los resultados de todo el país, pero ya hay quienes hablan del comienzo del declive declive político del más popular de los presidentes que ha tenido Colombia en los últimos años.

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