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26 Aug 2021 - 2:00 a. m.

“No es cierto que yo sea ‘el que dijo Uribe’”: Óscar Iván Zuluaga

El exministro habla de su precandidatura por el Centro Democrático, dice estar dispuesto a medirse en una competencia sana en el uribismo y da sus lecciones aprendidas tras el caso del “hacker” Sepúlveda. Entrevista.
Javier González Penagos

Javier González Penagos

Periodista Política
Según Zuluaga, en 2014 le “tuvieron que construir el montaje del "hacker" para evitar llegar a la Presidencia.Asegura que no hay favoritismos en el Centro Democrático y que lo que más le interesa “es el guiño de los militantes y ciudadanos”. Dice que en esta campaña actuará con “más cautela y cuidado”.
Según Zuluaga, en 2014 le “tuvieron que construir el montaje del "hacker" para evitar llegar a la Presidencia.Asegura que no hay favoritismos en el Centro Democrático y que lo que más le interesa “es el guiño de los militantes y ciudadanos”. Dice que en esta campaña actuará con “más cautela y cuidado”.
Foto: Óscar Pérez

Pasados siete años de una contienda que lo tuvo ante los estrados judiciales y que, incluso, también involucró e impactó su círculo más íntimo -su propia familia-, el exministro Óscar Iván Zuluaga se lanza otra vez al ruedo y persiste en su deseo de ser presidente de Colombia. Aterriza con un caudal de 3,7 millones de votos que alcanzó en la primera vuelta de 2014 y que luego transformó en 6,9 millones de apoyos en el segundo round que lo midió ante el expresidente Juan Manuel Santos.

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No obstante, las condiciones son diferentes. Llega no solo con lecciones aprendidas por el tema del hacker Andrés Sepúlveda, sino que, en medio de la pandemia, asegura que se requieren generar dos millones de empleos, pero bien remunerados. En diálogo con El Espectador habla de su aspiración, niega ser el favorito del expresidente Álvaro Uribe y dice estar dispuesto a someterse a lo que defina el Centro Democrático en el proceso de decantar nombres y lograr una aspiración única. Admite, incluso, que en esta campaña será necesario “hacer mucha inteligencia y contrainteligencia”.

¿Qué lo llevó al fin a decidirse? Estaba el tema judicial de su hijo por el “hacker”, pero, ¿qué otras consideraciones tenía?

Mi preocupación por lo que está viviendo el país. 15 meses de pandemia nos han retrocedido 15 años de conquistas sociales, y eso es un grave riesgo si no actuamos. Lo segundo es la pérdida de confianza en las instituciones, en la justicia y en la política. Mi experiencia de 30 años en la vida pública me animó a nuevamente participar en el debate político con el propósito de presentar propuestas.

¿Su familia qué dijo? Se lo pregunto por lo difícil que fue para ellos 2014.

Todo el respaldo, porque mi vida ha sido una de servicio público. En 2014 fui candidato y obtuve siete millones de votos. Siento responsabilidad con el país y en un momento tan difícil es hora de volver a salir para aportar soluciones. En estos siete años, en los que estuve sometido a estos procesos judiciales, sufrí mucho como persona y también en mi familia, pero también nos han fortalecido estas decisiones judiciales que demuestran que actuamos correctamente.

Tengo mucha fortaleza de espíritu. Soy una persona católica y creyente, y eso me ayuda mucho para tener esa fe, esperanza y el deseo de luchar para lograr que las cosas se puedan hacer. Verdaderamente me duele, porque millones de colombianos están sufriendo, entre ellos jóvenes y madres cabezas de hogar. Es que 5 millones de nuevos pobres en un periodo de 15 meses es algo que lo debe invitar a uno a la reflexión.

¿Qué tan cierto es que es el favorito de Uribe, “el que dijo Uribe”?

No es cierto. Pienso que el partido es abierto y demócrata. Por eso anuncié mi precandidatura y me someto a las reglas de juego del partido, las que se decidan. Entro a una sana competencia con mis otros compañeros, personas capaces, con trayectoria y recorrido político, que conocen el país. Entro a competir con mucho entusiasmo.

Mi terreno siempre han sido las ideas. Escuchar a los ciudadanos para poder aportar soluciones a los problemas que los agobian. Lo hago de manera espontánea y sin ninguna condición, pero no existe un favoritismo en el partido.

¿Qué tan importante es ese guiño?

Soy uno de los fundadores del Centro Democrático, y creo que lo importante para ganarse esa nominación es, por ejemplo, mi propuesta de crear dos millones de empleos dignos y bien remunerados. Por supuesto el presidente Uribe es el fundador, es el eje, pero él sabe que lo que más importa es el guiño de ciudadanos y militantes.

¿Se siente con ese guiño del expresidente?

Estoy compitiendo. El presidente es muy abierto y les da oportunidades a todos. Yo que lo conozco desde hace ya tantos años sé de su talante democrático.

¿Qué lecciones en la arena política, que suele ser hostil, le dejó 2014?

La más importante: que es posible con ideas, propuestas y buenas alternativas ganar. Recuerdo que dos meses antes de la primera vuelta era el quinto en las encuestas. Y gané la primera vuelta. Derroté a un candidato presidente, con todos los medios económicos y mediáticos. Logré demostrar a los colombianos, por ejemplo, con mi propuesta educativa innovadora.

Luego 7 millones de votos en la segunda vuelta. Me tuvieron que construir ese montaje del hacker para evitar que ganara, porque el propósito era desestabilizar mi campaña. Me parece que es una lección de que cuando hay convicción, cuando se actúa con coherencia, cuando hay ideas y propuestas que interpreten los problemas de los ciudadanos, se puede ganar.

¿Se siente confiado de que un episodio así no volverá a pasar?

Nunca pensé que se hubiera dado una mala fe, como de hecho ocurrió en ese momento por parte del presidente en alianza con el entonces fiscal (Eduardo) Montealegre y el director de la Dirección Nacional de Inteligencia. Actuaron de mala fe, con trampa, para hacer un montaje y siete años después decir que no existió. Cuando uno mira las sentencias judiciales del caso hacker el juez dice ‘es que ni siquiera existió’ eso de que queríamos interferir los procesos de negociación en La Habana. Un burdo montaje.

Espero que no vuelva a haber una persecución de esa manera. Hoy el escenario es distinto. Y creo que la experiencia de hace siete años me permite tener mucha más tranquilidad, cuidado y desconfianza de muchas cosas, para evitar que vuelvan a abusar de la buena fe. Soy un hombre de buena fe. Para muchos eso puede sonar ingenuo. Pero usualmente creo más en las personas, pero sí hay lecciones. Hay que ser mucho más desconfiado y en ese sentido espero actuar en esta campaña con más cautela y cuidado, para evitar que me puedan hacer daño, como lo hicieron en 2014.

A propósito del “hacker”, ¿cómo evitar que alguien así termine de nuevo en su campaña?

El grupo de trabajo que tengo es bastante reducido. Son personas de mi círculo de confianza. En la campaña vamos a tener que hacer, si logro la nominación, mucha inteligencia y contrainteligencia. Hay que hacer mucho más control preventivo, ser más selectivos y tener mucha más ciberseguridad.

Algunos, en su mismo partido, dicen que usted es el pasado y que hay que darles paso a nuevas generaciones, ¿qué les responde?

La política es la lucha por las ideas y estoy construyendo propuestas innovadoras. (Joe) Biden ya va a llegar a 80 años y ganó la elección en Estados Unidos. He ido recorriendo un largo camino con esfuerzo, trabajo y dedicación. La experiencia y la madurez valen mucho. Las canas dan sabiduría y creo que para gobernar se requiere eso, mucha estabilidad, cabeza fría y madurez para entender los problemas y encontrar las soluciones.

Un presidente al final, como lo establece la propia Constitución, tiene que ser el símbolo de la unidad nacional y me parece que, en eso, cuando uno ha acumulado mucha experiencia, le ayuda mucho a un país a encausar propósitos comunes. Estoy proponiendo un acuerdo sobre lo fundamental para enfrentar la corrupción y en favor de la democracia. Un acuerdo sobre lo fundamental, como lo planteaba Álvaro Gomez, entre los ciudadanos, no entre los políticos, para impulsar dos grandes reformas: la de la justicia y la reforma a la política. El camino es un referendo de iniciativa ciudadana. Ese puede ser un punto de encuentro para unir al país, porque no hay nada más importante para la sociedad que funcione la justicia y la política, porque son los dos ejes de una democracia.

¿Cómo ser el símbolo de la unidad en un país tan polarizado?

La polarización pacífica es sana en una democracia, porque es la confrontación de ideas y los ciudadanos deben tener clara cuál es la visión de país que tienen los candidatos. Los ciudadanos votan por una esperanza y un futuro, y deben saber cuál es la visión de país que los interpreta y lo pone mejor.

¿Qué le dijo Uribe cuando tomó la decisión de lanzarse?

El anuncio que hice fue público en el foro de la ANDI.

O sea, el expresidente no sabía...

No sabía, ni nadie. Fue una decisión que tomé y la anuncié en la ANDI, ni siquiera a los medios. Me encontré con que ese era un momento oportuno para definir una posición y expresé mi deseo de postularme. Por supuesto, luego hablé con el presidente y registró complacido que nuevamente aspirara, porque finalmente tengo una trayectoria importante y puede aportar mucho al debate público.

¿Cómo lidiar con ese sector del uribismo que lo califica de “tibio” por haber dicho que el Acuerdo de Paz hay que respetarlo?

Esto es una competencia sana, como debe ser en el interior de un partido y los militantes tomarán las decisiones. Mis propuestas tienen la posibilidad de unir al partido y construir las bases para una gran coalición política y social.

¿Acaso hoy están divididos?

No. Es normal que después de casi 16 meses de pandemia sin poder hacer reuniones el partido se haya dispersado en las regiones y por eso creo que es momento de llegar a reagruparlo y volver a invitar a todos nuestros líderes, a la militancia, a volver a luchar por unos propósitos comunes.

¿Ve algún tipo de hostilidad que pueda afectarlo?

No la siento, además porque nunca me preocupo por la mecánica política y siempre miro el lado positivo de las personas y propuestas. Siempre construyo sobre lo positivo, construyo consensos en medio de las diferencias, cómo encuentra salidas.

De las vertientes del uribismo, ¿en cuál se ubica? El también precandidato Édward Rodríguez decía que usted era de la línea dura, la de María Fernanda Cabal.

Soy Centro Democrático. Creo en los valores de la libertad, la iniciativa privada, el emprendimiento y en la autoridad, pero una que proteja la vida de todos. Hoy sí que se necesita un Estado austero también. Por eso mi propuesta de desmontar el 4x1.000 y financiarlo reduciendo gastos burocráticos. Hay muchas entidades que son excesivas. Se ha sobredimensionado el tamaño. El Gobierno Santos nos dejó mucho crecimiento burocrático.

Soy una persona que cree en los ideales del Centro Democrático, fui parte de ese gobierno que le dio mucho a Colombia, que transformó al país y lo salvo del terrorismo.

¿Y esa austeridad no pudo hacerse realidad mucho antes? Se lo digo porque ustedes son los que hoy están en el Gobierno...

Pues falta muy poco tiempo para hacer esas grandes modificaciones y creo que es algo que hay que hacer desde el primer día que uno llega a un gobierno. ¿Cómo concibo el arte de gobernar? Uno debe ganar una contienda presidencial con unas propuestas eje y desde el primer día tiene que asumir su implementación. Por eso es fundamental, por ejemplo, reformas para derrotar la informalidad, la reforma pensional, la reforma fiscal de fondo. Hay que presentarlas el 8 de agosto de 2022.

Me dice que esa austeridad no puede darse desde ahora porque falta poco tiempo, es decir, ¿a este Gobierno le faltó hacer más en ese frente desde el primer día?

La actual reforma fiscal tiene un componente de reducción del gasto. Yo hubiera acelerado, por ejemplo, la reducción de agencias del Estado. Se crearon muchas. Lo que hacía antes Acción Social se convirtió en tres agencias. Las consejerías también. Eso hay que revisarlo, porque prácticamente están sustituyendo muchas funciones de Ministerios. Me parece que el Estado hoy, con la tecnología, puede funcionar de manera mucho más eficiente y puede ser más eficaz.

¿Qué mecanismo le suena para elegir al candidato único?

El que resuelva el partido, sin objeción. No me detengo en la mecánica. Me atengo a lo que se decida.

¿Y qué tan cierta es esa postura del representante Rodríguez, que dijo que usted quería que todos se bajaran del bus y quedar solo?

Usted tiene que creer lo que dije. Y dije que me someto como precandidato a las reglas de juego del partido. Las suposiciones de otro no me las puedan invocar a mí.

En contexto: “Óscar Iván quiere que todos nos bajemos del bus y él quede”: Edward Rodríguez

¿Para cuándo cree que ya deba estar definido ese candidato?

Nosotros en diciembre tenemos que inscribir listas al Senado y Cámara, seguramente antes tendremos que definir la consulta interpartidista con otros sectores sociales y políticos. Luego, uno esperaría que terminado noviembre o a principios de diciembre el partido ya tenga absolutamente claro quién debe ser el candidato. Estamos en el tiempo y términos para cumplir eso.

Usted fue el ungido en 2014, vía convención, como el candidato del partido. En esta oportunidad, ¿le suena que ciudadanos no afiliados participen en la selección?

Es una decisión de partido, que le corresponde a la militancia. Con Duque se utilizaron encuestas, que tenían mezcla entre militancia y ciudadanos. Yo no tengo inconveniente cualquiera que sea el mecanismo.

¿Cómo es su referendo contra la corrupción, cuando el uribismo fue un acérrimo opositor a la consulta de 2018?

Hay una diferencia fundamental: la nuestra no es una consulta. Estamos hablando de un referendo de origen ciudadano para reformar la Constitución. Cuando usted vota el referendo vota cómo va a quedar el artículo en la Constitución. Es una diferencia de fondo.

¿Pero no es el mismo fin?

Los propósitos son diferentes. Hablamos de reducir el tamaño del Congreso, reducir su salario, volver a la lista cerrada, acabar con el financiamiento privado de campañas y desmontar contralorías municipales y departamentales. Esa es la esencia de la reforma política para atacar los problemas centrales de corrupción, que están en la política y en la justicia. Estamos proponiendo una reforma de fondo en la forma de hacer política, lo que no ha podido hacer el Congreso en 20 años.

¿Qué piensa de la propuesta de amnistía que lanzó Uribe?

Me parece importante abrir el debate y discutirla, pero veo muchas dificultades jurídicas para su implementación. No he tenido la oportunidad de precisar, y es un tema que está en discusión en el partido, cómo puede ser el alcance de una propuesta de este tipo.

Este Gobierno, al que usted pertenece, trae un lastre de impopularidad considerable. ¿Cómo hacer para que no lo afecte?

Somos partido de gobierno y hay que asumir responsabilidades. Hay cosas buenas que destacar. El punto de partida es que a este Gobierno le tocó la pandemia, que es la crisis más seria que ha tenido la humanidad en 100 años. Eso no se lo inventó el presidente Duque y lo ha manejado.

Pero la impopularidad venía de antes…

Se ha manejado con éxito. Cómo no reconocer el éxito de la vacunación, más de 33 millones de vacunas. Lo que se hizo en materia hospitalaria, en las unidades de cuidados intensivos. El apoyo de programas como Ingreso Solidario para tres millones de colombianos que vivían en condiciones de pobreza extrema. Lo que se ha hecho en vivienda, por mantener el empleo material, la infraestructura, lo hecho en vías terciarias y secundarias como nunca antes. Me he puesto a revisar las cifras de inversión en cada región y es muy impresionante.

Ahora, que se están comenzando a ver los resultados de la reactivación de la economía, vamos a tener la oportunidad de mostrar muchas cosas buenas que se han hecho en las regiones y eso le va a dar un remante mucho más positivo al gobierno de lo que hasta el momento ha registrado.

¿En qué cree que falló este gobierno?

Lamento que no se haya podido hacer la reforma pensional y una reforma laboral para enfrentar la informalidad. Eso es un problema muy serio que tiene el país y es inaplazable. En las condiciones actuales sí que lo necesitamos.

¿En una consulta de la centro derecha le gustaría contar con alguien como Alejandro Gaviria?

No sé qué definiciones tendrá. Con él hay diferencias en muchos temas, como por ejemplo la aspersión aérea. Nosotros hemos buscado una aproximación con otros sectores, como Federico Gutiérrez, Enrique Peñalosa, Cambio Radical, el Partido de la U, el Partido Conservador o los movimientos cristianos. Hemos construido una afinidad política a lo largo de muchos años y creo que podemos avanzar en la definición de una consulta interpartidista.

¿Lo trasnocha que Petro esté tan trepado en las encuestas?

A Petro hay que derrotarlo con votos. Ya tuve esa experiencia en 2014 y derroté al candidato presidente.

Su gran bandera, si entiendo, será esa creación de dos millones de empleos. ¿Cómo lograrlo en semejante coyuntura?

Y serán empleos bien remunerados. Lo primero es que hay que hacer unas reformas, luchar contra la informalidad, garantizar un crecimiento mucho más vigoroso y una deuda mucho más sostenible. Hay que reentrenar nuestra fuerza laboral, los jóvenes hoy deben vivir un nuevo mercado laboral y con una educación orientada hacia el trabajo y el emprendimiento. Tenemos que ser un país que amplíe la base productiva. Me he propuesto en los próximos seis años 20.000 millones de dólares de nuevas exportaciones de bienes y servicios.

Al final, un buen gobierno se mide por la creación de empleo, porque eso permite superar la pobreza a las familias, mejorar el bienestar y las condiciones de vida.

Twitter: @Currinche

jgonzalez@elespectador.com

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