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21 Nov 2022 - 12:56 a. m.

“No seré un obstáculo”: Lafaurie despeja dudas sobre rol como negociador de paz

El presidente de Fedegán ya se encuentra en Caracas, con el resto del equipo de gobierno, para instalar la mesa de diálogo. En entrevista con El Espectador, reiteró que “uno no entra a un proceso para tirárselo”.
Laura Angélica  Ospina

Laura Angélica Ospina

Periodista Política
José Félix Lafaurie es presidente de Fedegán y desde hace unos días negociador de paz con el Eln.
José Félix Lafaurie es presidente de Fedegán y desde hace unos días negociador de paz con el Eln.
Gustavo Torrijos Zuluaga
José Félix Lafaurie es presidente de Fedegán y desde hace unos días negociador de paz con el Eln.
José Félix Lafaurie es presidente de Fedegán y desde hace unos días negociador de paz con el Eln.
Foto: Óscar Pérez

La designación de José Félix Lafaurie como negociador de paz con el Eln tomó al país político por sorpresa. Hace tres días, durante la instalación número 39 del congreso ganadero, el presidente Gustavo Petro tomó la palabra y, después de un amplio discurso, invitó a Lafaurie a que asumiera esta tarea.

Los aplausos de los asistentes retumbaron y llenaron el espacio. Fue un sí rotundo. Al menos así lo cuenta Lafaurie, quien, de cara a la opinión pública, no dudó en aceptar el rol. El acto no solo fue inesperado, sino también inédito: José Félix Lafaurie es presidente de Fedegán, representa a los ganaderos del país, un sector que ha vivido el conflicto armado como víctima y victimario, un sector que ha sido denunciado como despojador de tierras, y hace parte de la derecha más radical de Colombia.

(Contexto: José Félix Lafaurie será parte del equipo negociador con el Eln)

Lafaurie ha estado en el lado opuesto de Petro, es esposo de la senadora María Fernanda Cabal, lideresa política de la oposición al Gobierno, y además ha tenido duros y hondos choques con el senador Iván Cepeda, exponente de la izquierda y alfil del presidente. Aún con todo esto, este domingo Lafaurie estaba viajando a Caracas en el mismo avión que Cepeda, acompañados de Otty Patiño (exmilitante del M-19) y el comisionado de Paz, Danilo Rueda.

Mientras el equipo negociador del Gobierno coordina su participación en la instalación de la mesa de diálogos que tendrá lugar mañana en horas de la tarde, Lafaurie accede a esta entrevista con El Espectador y habla de sus consideraciones sobre Petro, de su relación con Cepeda, de lo que piensa María Fernanda Cabal sobre este nuevo rol, y de su compromiso con hacer las cosas bien en este proceso.

En concreto, ¿Petro qué le pidió y cómo se dio esa conversación?

Petro estuvo en el congreso ganadero de una manera muy espontánea e hizo el ofrecimiento. Entonces, fue el propio congreso el que, de una manera cerrada, aplaudió su propuesta. Por consiguiente, entendí que mi congreso ganadero, que es la máxima jerarquía, estaba autorizando mi participación en los diálogos con el Eln. Por eso estoy aquí, en Caracas, y voy a participar en la mesa de negociación, tratando de hacer mi mejor esfuerzo para que esta cosa salga lo mejor posible.

¿Qué lo motiva a aceptar ser negociador de paz?

Por la solidaridad inmensa que yo tengo con el sector ganadero. Después de que salió el presidente Petro del congreso, se me acercaron varios ganaderos a felicitarme y a agradecerme mi participación. Hubo uno que me dijo algo que me impactó. Me dijo: “doctor, yo le agradezco mucho. Yo tengo las fincas en el Bajo Cauca. Nadie sabe lo grande que es la gotera, sino cuando vive bajo ese techo”. Lo que me estaba explicando es que él vive en una zona de control territorial de grupos armados, donde actúa el Ejército de Liberación Nacional (Eln). Entonces, para el ganadero, que es el que menos protección tiene por parte del Estado, que ha sido víctima de toda la violencia, porque no hay un sector del país que a lo largo de 40 años haya sido más golpeado que este sector. En este caso, los ganaderos ven de manera muy esperanzadora que se puedan resolver los problemas de violencia que hay, a través de un proceso de diálogo con el Ejército de Liberación Nacional.

(Lea: Diálogos con el Eln, una apuesta incluyente por la “paz total”)

¿Cree en la voluntad de paz del Eln? ¿Cuáles son sus expectativas con la instalación de la mesa?

Llegamos el domingo a Caracas y apenas tendremos la primera reunión con el alto comisionado para la paz, Danilo Rueda. Solo hasta mañana tendremos el primer contacto con la delegación propia del Eln. Esto para decir que principio tienen las cosas

¿Su participación en la mesa de diálogos será firme hasta el final? ¿Qué cosas o situaciones podrían ponerlo a repensar esta decisión, tiene líneas rojas?

Mire, cuando uno participa de algo, uno debe hacerlo plenamente y con conciencia, con la intención de aportar lo mejor para que esto salga bien. Uno no entra a un proceso simplemente a ver cómo se lo tira o en qué momento se va a retirar. Mal haría si pensara así.

En segundo lugar, yo creo que el país no puede tener dudas con respecto a lo que yo pienso. Llevo casi 40 años escribiendo una columna semanal. En algunas épocas, cuando estaba de director de síntesis económica, lo hacía con más frecuencia. Soy un colombiano cuya opinión está sabidamente identificada por los diferentes actores de la política y sociedad. Vamos a ver cómo transcurren estos diálogos para hacer los aportes que estarán muy en la línea de lo que he venido sosteniendo a lo largo del tiempo.

¿Qué le responde a quienes dicen que usted podría ser un obstáculo para la paz total que pretende Petro?

En ningún caso voy a ser un obstáculo. Le repito: uno no entra a un proceso para tirárselo. Uno entra a un proceso para hacer el mejor esfuerzo para que las cosas salgan bien. De lo contrario no hubiera aceptado. Me parece demasiado mezquino hacer eso en medio de un anhelo de paz que sí tiene la sociedad colombiana y de una propuesta de este gobierno que ganó las elecciones. Así las cosas, uno no puede ir a un proceso, invitado por el presidente que ganó las elecciones, con la motivación de tirárselo. En ese plan no estoy.

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El uribismo siempre le exigió el cese de las actividades criminales al Eln como condición para dialogar, ¿usted lo cree necesario en esta nueva etapa de diálogos?

Yo no puedo opinar nada que tenga que ver con el desarrollo de estos diálogos, entre otras cosas porque no soy jefe negociador y tampoco alto comisionado de paz. Son ellos los que tendrán que fijar aquellos elementos de la estrategia de negociación para que el equipo, del que yo soy uno más, eventualmente trate de colaborar de manera muy honesta.

(Más: Lafaurie en diálogos con Eln “puede contribuir a acuerdo nacional”: Uribe)

Usted ha sido un crítico acérrimo de Petro, ¿ha cambiado su opinión sobre él?

Pues fíjese que Petro ha demostrado, una vez en el gobierno, y lo dijo él mismo el día que se posesionó, que su administración será de diálogo y concertación. Yo puedo dar un testimonio: ha sido de diálogo y concertación. La prueba es el acuerdo que firmamos entre Fedegán y el Gobierno, para cumplir con lo pactado en el acuerdo de La Habana. El presidente Petro es un mandatario que ha abierto escenarios y que quienes estamos en la otra orilla, lo que nos corresponde hacer es ir a esos espacios y construir en la dirección que ellos proponen, pero también por supuesto bajo los criterios que uno crea que debe aportar.

Va a estar sentado en la misma mesa con Iván Cepeda, con quien ha tenido duros choques en el pasado, ¿cómo será esa relación?

Con Iván Cepeda llevamos construyendo en estos dos últimos meses una relación fundada en el respeto, en la lealtad a lo que se está haciendo. Uno no puede construir un escenario con un contradictor sin ser leal al espacio de interlocución que ambos se fijan. Creo que con el senador Cepeda las cosas han ido en el mejor camino.

La senadora María Fernanda Cabal ha dicho que no se siente cómoda con su participación y, además, que desaprueba la mesa de diálogo y el rol de negociadores como Otty Patiño. ¿Qué opina sobre la postura de Cabal?

María Fernanda Cabal es una senadora con gran sintonía con un país que no cree en el éxito de estos procesos. Además, tiene consideraciones de carácter ético y político que hay que tenerlas en cuenta. Pero claro, ella piensa en términos de Estado, de sociedad, y de cómo ambos se relacionan. Yo no. Yo soy un dirigente gremial y tengo un mandato y unos intereses de un sector muy minoritario de la sociedad, pero muy legítimo. Mi primera obligación con esos que me encomendaron ser presidente de Fedegán es preservar esos intereses.

Hablando del uribismo, hay algunos que ven lo suyo como una “traición” y hasta piden se renuncia al Centro Democrático, ¿qué les dice?

La respuesta que dio el Centro Democrático al respecto, emitida por el propio presidente Uribe, me ahorran tener que contestarle a esos personajes.

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