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27 Sep 2022 - 6:37 p. m.

¿Por qué Gaitán apoyaba el voto obligatorio?

En medio del intenso debate nacional por la posible adopción del voto obligatorio en Colombia, es oportuno recordar las tesis expuestas a su favor por el caudillo Jorge Eliécer Gaitán, cuyas ideas políticas parecen tener enorme influjo en el actual gobierno nacional.

Jorge Emilio Sierra Montoya*, especial para El Espectador

Jorge Eliecer Gaitan defendía el voto obligatorio
Jorge Eliecer Gaitan defendía el voto obligatorio
Foto: El Espectador - Archivo El Espectador

Como demócrata, Gaitán destacaba el carácter representativo de la democracia.

Los sistemas democráticos -decía- “se caracterizan por ser representativos”. Este carácter, como es sabido, implica el derecho de todo ciudadano a elegir y ser elegido, así como la realización de elecciones, por ser éstas expresión de la voluntad del pueblo, máxima autoridad en la democracia moderna, en quien reside la soberanía que antes, durante los regímenes absolutistas, estaba en manos del “soberano” o rey, legislador supremo.

La representatividad, de otra parte, hace relación directa al Congreso (representantes a la Cámara, por ejemplo), más que al poder ejecutivo, criterio con el cual él revelaba su honda convicción sobre el hecho de que el poder legislativo sea centro por excelencia del sistema democrático.

La piedra angular

Sin duda, las elecciones son piedra angular del sistema democrático.

Gaitán, como es obvio, acogía dicho criterio; consideraba que la mencionada representación no era tal sino a través de la vía electoral; incluso rechazaba la toma del poder por la fuerza o las armas, precisamente como consecuencia de esa posición, y aceptaba que la mayor manifestación de la voluntad popular se da en las urnas, por lo cual era partidario de establecer el voto obligatorio en Colombia.

De hecho, no existe democracia donde no hay elecciones libres y cuyos resultados -que son la voz del pueblo o la voluntad popular- no se respeten.

(También puede leer: Análisis: El eterno retorno del voto obligatorio)

La democracia, en fin, se fundamenta en la voluntad popular expresada principalmente en las elecciones; por ser así, dicha voluntad es soberana, inmodificable, y determina la composición de los órganos del poder público; en consecuencia, los resultados electorales obligan a que el gobierno o los organismos de dirección del Estado respondan cabalmente a la voluntad colectiva, siendo las mayorías, favorecidas con la voluntad popular mayoritaria, quienes se pongan al frente de la dirección política del país.

Mayorías y minorías

La democracia es el respeto a las mayorías, sentenciaba Gaitán, aclarando a continuación que “la democracia es la afirmación del interés colectivo y el reconocimiento del querer de la mayoría en la orientación del Estado”, afirmación que va en contravía del individualismo imperante en el capitalismo.

Las mayorías, entonces, son otra regla de oro en la democracia, aceptada a plenitud en su pensamiento político.

Sin embargo, el dominio de las mayorías en la democracia no es total, absoluto, ni autoriza la negación de las minorías, las cuales, a su turno, tienen derecho a su representación y pueden ejercer la oposición (otro pilar de la democracia) al gobierno legítimamente constituido, pero sin poner en entredicho la legitimidad de las mayorías que representan a la voluntad popular expresada en las urnas.

A decir verdad, aceptaba, en principio, que las mencionadas reglas democráticas, en mayor o menor grado, se cumplen en Colombia.

Sin embargo, observaba que la votación en su conjunto, o sea la participación popular, era muy baja, razón por la cual, dada la alta abstención electoral, una minoría termina eligiendo a quienes gobiernan sobre toda la población, hecho que da como resultado la existencia de una minoría gobernante y la falta de una democracia efectiva.

El voto obligatorio

Con base en tales razones, Gaitán propuso el voto obligatorio para evitar así que una minoría siguiera decidiendo por todos, al tiempo que recomendaba ampliar la participación popular para que se impusiera, de veras, la voluntad colectiva.

Creía que la democracia tendía históricamente a ampliarse cada vez más, con mayor número de electores, por lo cual era partidario de la obligatoriedad del voto, según lo planteó en agitados debates parlamentarios.

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Al margen de esto, queda claro que ampliar la participación popular es otro fundamento de la democracia, según su ideario político.

Por último, juzgaba, con base en la separación de poderes enunciada por Montesquieu, que también en la democracia se necesita -tanto como la representatividad, las elecciones, la voluntad popular, las mayorías y minorías o la ampliación de la participación popular- la existencia de los tres poderes del Estado con su debida separación e independencia.

Ello garantiza, en su opinión, la creación y el desarrollo de una sólida estructura democrática que, por cierto, no puede reducirse a aspectos políticos o formales, sino que debe extenderse a los de tipo económico y social.

Hay que pasar de la democracia política a la democracia económica y social, mejor dicho.

* Autor del libro “Las ideas políticas de Jorge Eliécer Gaitán” (Amazon, 2020)

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