La plenaria del Senado de la República aprobó por unanimidad este martes el dictamen que emitió la Comisión de Ética y Estatuto del Congresista con el que se suspende la condición congresional del senador del Partido Liberal, Álvaro Asthon. La decisión tuvo fundamento en la decisión que en diciembre pasado tomó la Corte Suprema de Justicia en su contra, al imponerle una medida de aseguramiento, en principio, por sus presuntos nexos con el paramilitarismo, concretamente con el frente José Pablo Díaz de las AUC.
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“El ejercicio de la función del congresista puede ser suspendido en virtud de una decisión judicial en firme”, argumentó la Comisión de Ética, presidida por el senador de la colectividad roja, Andrés Cristo. Y sus efectos son, entre otros, ordenar de manera inmediata el congelamiento del salario del legislador, que se aproxima a los $30’.000.00 millones y la desintegración de su Unidad de Trabajo Legislativo (UTL). Pero sobre Ashton pesan otras cuatro investigaciones más en el alto tribunal, incluida la que lo relaciona con el denominado ‘Cartel de la Toga’.
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Presuntos delitos sexuales, los escándalos alrededor de la multinacional brasileña Odebrecht y una investigación por irregularidades en la Dirección Nacional de Estupefacientes (DNE) también lo señalan. Hechos que, dicho sea de paso, hacen que la curul de Ashton en el Capitolio no tenga posibilidad de ser ocupada por otra persona. Es decir, se le aplica la figura de la silla vacía, cuyo concepto fue ampliado en la aprobación de la Reforma al Equilibrio de Poderes de 2015.
Dicha reforma expresa que: “Los miembros de las Corporaciones Públicas de elección popular no tendrán suplentes. Solo podrán ser reemplazados en los casos de faltas absolutas o temporales que determine la ley. (…) En ningún caso podrán ser reemplazados (aquellos) contra quienes se profiera orden de captura dentro de los respectivos procesos”. Y allí se incluyó una nueva causal de pérdida de curul que se refería directamente a los delitos cometidos contra la administración pública.
Así, Ashton se convierte en el tercer senador suspendido a quien se le aplica la figura de la silla vacía, sumándose a los legisladores de la U, Musa Besaile y Bernardo ‘Ñoño’ Elías, procesados por corrupción.