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24 Jan 2022 - 2:00 a. m.

“Yo soy el cambio dentro de Cambio Radical”: David Luna

El cabeza de lista habla sobre sus principales propuestas de campaña, cuál es su perspectiva de estas elecciones, de las coaliciones y los partidos.
David Luna, cabeza de lista de Cambio Radical, habló sobre sus principales propuestas de campaña, cuál es su perspectiva de estas elecciones, de las coaliciones y los partidos.
David Luna, cabeza de lista de Cambio Radical, habló sobre sus principales propuestas de campaña, cuál es su perspectiva de estas elecciones, de las coaliciones y los partidos.
Foto: ANDRÉS TORRES

Para las elecciones legislativas, Cambio Radical le apostó a una nueva cara para que encabece su lista al Senado. Se trata de David Luna, exministro de las TIC, quien, por supuesto, llega con una agenda en la tecnología y la innovación, pero también con el compromiso de defender el Acuerdo de Paz y una agenda ambiental responsable. En entrevista con El Espectador, Luna habló sobre su rol dentro del partido, las particularidades de estos comicios y las posturas que tomaría ante eventuales reformas que se tramiten en el Congreso.

¿Desde hace cuánto estuvo acordado el aval y ser cabeza de lista?

Yo no participo en política electoral desde el año 2011. Desde entonces, me habían hecho invitaciones o yo había pensado en participar. Finalmente tomé la decisión a finales del año pasado, porque siento que, en política, además de fondo, hay que tener presente la forma, construir sobre lo construido, rendir cuentas, respetar a la oposición y comprometerse únicamente con lo que se es capaz de cumplir. ¿Y por qué Cambio Radical? Siento que en el partido tengo la capacidad de generar cambios internos y, adicionalmente, de renovar generacionalmente la participación y la agenda. Porque en la política colombiana llevamos hablando de lo mismo hace treinta años, y no estamos hablando de lo que verdaderamente está transformando al mundo, como es el cambio climático y la tecnología. Fue una decisión obviamente pensada, consultada con la familia, difícil, pero a mí me gusta lo público y lo llevo en el corazón, y quiero servir.

¿Y cómo se acordó la cabeza de lista?

Fueron conversaciones extensas, especialmente con Germán Vargas, a quien conozco hace muchos años. Hemos tenido la oportunidad de trabajar juntos en diferentes momentos de nuestras vidas. Me parece que es un hombre que tiene carácter, que adicionalmente ha mostrado con resultados que es posible mejorar el país. Me invitó en repetidas ocasiones a participar en el proceso. Le dije que estaba interesado y que me gustaría ser la cabeza de lista. Uno, porque creo que llegó el momento del recambio generacional y de liderazgo en Colombia. La gente está hastiada de las peleas de los expresidentes. Yo creo que debe de haber un nuevo lenguaje, una nueva forma de discutir y de construir en la política. Yo quiero dar ese ejemplo. Y dos, ya lo había mencionado, porque hay que hablar de otros temas en Colombia. Me parece increíble y triste que en las agendas de los candidatos presidenciales el emprendimiento, la innovación y la tecnología no tienen espacio. Y esos son los asuntos que están transformando a las sociedades en estos momentos.

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¿Por qué llegar a un partido señalado de avalar a corruptos como Oneida Pinto y Kiko Gómez y otros investigados por lo mismo, como Richard Aguilar y Arturo Char?

Yo soy el cambio dentro de Cambio Radical. Acepté este reto para dar ejemplo y adicionalmente para exigir que dentro del partido se deben hacer todos los controles para no avalar ningún tipo de persona comprometida con cualquier tipo de actividad alejada de la normatividad o contraria a la ley. Rechazo lo ocurrido en el pasado. El partido se equivocó avalando a personas como Oneida Pinto y Kiko Gómez. Ahora tiene la responsabilidad de no volverlo a hacer y, además, tiene que reconectarse con la opinión pública, abrirle espacios a la juventud, a las mujeres, a las diferentes etnias. Eso se hace con los avales, pero, sobre todo, con una agenda que tiene que estar encaminada a luchar contra el cambio climático, promover la tecnología de la información y, obviamente, demostrar con resultados que solo nos comprometemos con lo que somos capaces de cumplir. Todos los partidos políticos tienen en estos momentos problemas, y si todos los tienen, es porque hay fallas estructurales.

La Misión de Observación Electoral ha señalado que en estas elecciones hay una particularidad, que son las coaliciones, y que los partidos están perdiendo protagonismo. Estando en un partido, ¿qué piensa al respecto?

Colombia encontró un nuevo sistema político con las consultas presidenciales. Y lo encontró básicamente porque determinó que, con él, la campaña puede ser más larga, que la presencia de los candidatos puede estar más en los medios de comunicación y, de esa manera, aumentar su reconocimiento. Personalmente, yo he hecho campaña como concejal, representante a la Cámara y candidato a la Alcaldía de Bogotá con firmas. Y es mucho más fácil y rentable, porque tienes más conexión con la opinión pública, pero, una vez en el Concejo o en un cargo uninominal, no se cuenta con las mayorías y eso dificulta la labor. Cambio Radical, que ha sido criticado por algunos, con sus mayorías fue el partido que salvó el proceso de paz cuando se opuso frontalmente a las objeciones a la JEP presentadas por el presidente Duque. Cambio fue el partido que mayoritariamente le hundió la reforma tributaria al presidente Duque en la mitad de una pandemia. Este partido es respetuoso de sus minorías. El mico que pretendía acallar a los medios de comunicación nació en manos de un congresista de Cambio, pero levantaron la mano otros congresistas de la bancada y expresaron no solamente su criterio para votar en contra, sino que, adicionalmente, objetaron consciencia. La MOE tiene parcialmente la razón, los partidos han perdido protagonismo, pero siguen siendo pieza fundamental a la hora de las grandes decisiones. Sí, Cambio Radical ha sido determinante para hundir ciertos proyectos, pero ha apoyado otros como si fuera coalición de gobierno, cuando es independiente.

¿Cuál es su compromiso, bajo el hipotético de que vuelvan a declararse partido independiente?

Uno en la política debe tener carácter: o eres miembro de una coalición de gobierno o no lo eres. Si lo eres, no quiere decir que no puedas ejercer el control político, porque esta función es un derecho que se tiene como corporado. Pero si asumes la posición de independencia, que es diferente a la posición de oposición, es importante señalar que bien vale la pena tomar distancia del Gobierno, desde el punto de vista de la participación de las ejecutorias. Nosotros no tenemos candidato presidencial. Seguramente, vamos a tomar determinaciones más adelante como partido, y en ese sentido uno lo que tiene que hacer es, si tenemos candidato presidencial, debemos acompañarlo hasta el final; si no lo tenemos, tomar decisiones, sea cual sea, respetando el estatuto de la oposición.

¿Habrá un costo político para Cambio Radical por no tener un candidato presidencial y ni siquiera nadie que suene, hasta ahora, para que se le dé el aval?

Definitivamente, tener un candidato presidencial ayuda a jalonar las listas al Congreso. Es más rentable que no tenerlo. El partido se viene reuniendo periódicamente para ver si toma la determinación de apoyar a alguno de los candidatos. Seguramente, lo hará después de que se desarrollen las consultas presidenciales, pero vamos, sobre todo, a tener presente por quiénes queremos votar. ¿Queremos votar por candidatos que crean en el proceso de paz? ¿Que construyan sobre lo construido? ¿Queremos votar por candidatos que incluyan la innovación y la tecnología en sus agendas? ¿La lucha contra el cambio climático? Obviamente, no estamos en los extremos. Ni de la coalición que lidera Petro, como tampoco estamos acompañando la candidatura de Zuluaga.

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¿Qué piensa de las grandes coaliciones?

Ideológica y filosóficamente, no comparto la posición de la coalición del Pacto Histórico, pero, a la vez, creo que esa es una consulta interesante, donde claramente va a haber un contrapunteo entre Gustavo Petro y Francia Márquez. Espero que se les den garantías a todos los participantes, para que haya una buena disputa. La consulta de Centro Esperanza me parece una consulta fresca, hay personas con experiencia y capacitadas. Seguramente la lucha estará entre Sergio Fajardo y Alejandro Gaviria. Está muy interesante la baraja, incluida Íngrid Betancourt. Y la Coalición de la Experiencia me gusta su nombre, porque hay personas probadas con ejecutorias, que han demostrado en la actividad del gobierno local que lo saben hacer y lo han hecho bien, como Enrique Peñalosa y Alejandro Char. También como Federico Gutiérrez y David Barguil. Son unas consultas importantes y llamativas. Ahí hay un reto grande que no se ha discutido en los medios. El jurado no pregunta qué tarjetón de consulta quiere el votante, cada uno debe hacerlo. ¿Los ciudadanos tienen en el radar que hay tres consultas y ellos deben pedir el tarjetón? Creo que hay que hacer más pedagogía sobre este tema.

Ya que toca ejecutorias, su lema de campaña junto a José Daniel López es “berracos para dar resultados”. ¿Cuáles han sido sus gestiones como edil, concejal, representante a la Cámara y ya de funcionario?

Me atrevo a decir que tal vez fui el primer político en Colombia que rindió cuentas. Ese es un resultado que parece lógico, pero es fundamental. En la política hay que rendir cuentas, por lo menos, trimestralmente. No porque sea una obligación legal, sino moral. Segundo, también con temas de forma, me parece que a José Daniel López y a mí se nos caracteriza por comprometernos con lo que solo somos capaces de cumplir. Eso debería ser normal, pero hay candidatos que dicen que, si los eligen al Senado, van a bajar las tarifas del agua, y esa no es su competencia. Y otros cuatros resultados que creo importantes: como concejal de Bogotá, logramos garantizar la permanencia y asignación de recursos de todos los festivales al parque o culturales que tiene la ciudad. Por eso han permanecido, pese a gobiernos que los han querido eliminar. Dos, yo soy el autor de la ley del diésel, que obligó a Ecopetrol a disminuir las partes de azufre por millón, de 4.500 a 15. Eso salvó en Bogotá a cien niños por cada mil nacimientos. Tres, yo logré una transformación digital que tuvo al país más o menos preparado para la pandemia. Pasamos de dos millones de conexiones a internet a 50 millones. Pasamos de 200 municipios con fibra óptica a todos con fibra óptica. De 24 niños por computador en los colegios públicos a dos niños por computador. Preparamos al país para algo tan importante como la revolución digital. Y José Daniel ha sido un tipo que, en apenas tres años, siendo novato, ha sacado adelante siete reformas: la ley de las pasantías, ley del empleo de adulto mayor y ley del aumento de la licencia de paternidad. Tramitó algo que no se había logrado, ni siquiera yo lo logré como congresista: la reforma al Estatuto Orgánico de Bogotá, que es muy importante. Entonces en política, siento yo, hay que valorar tres principios: la humildad, el carácter y los resultados. Y este es un equipo con resultados, pero también con propuestas.

A usted se le reconoce por su trabajo en tecnología e innovación, pero ¿con qué otros factores o propuestas quiere ser reconocido en su campaña?

Yo quisiera que se recordara esta campaña electoral como la que no insulta al contrario o lo critica para hacerse elegir. Creo que esta es una campaña electoral, donde debemos concentrarnos en cómo resolverle los problemas a la gente. En ese sentido, la agenda de propuestas es esencial y fundamental de tenerse presente. Por ejemplo, nosotros sabemos que hay un grave problema de inseguridad y queremos presentar un proyecto de ley para sancionar a la reincidencia con la ley de los tres golpes. Si robas, entras a la cárcel con una sanción corta, pero, si recuperas tu libertad y vuelves a robar, esa sanción se multiplica por tres. Y, si por tercera vez lo vuelves a hacer, se multiplica por diez. Esa ley de castigo a la reincidencia, que es garrote, va acompañada de zanahoria, aumentando los presupuestos de cultura y deporte en los próximos cinco años, para equilibrar el de defensa. Hay que tener política de utilización del tiempo libre. Dos, en el sector público la gente no tiene un trabajo digno. Los trabajos de contratación por servicio son la forma de esclavitud moderna. No tienen vacaciones, no se reconocen licencias de maternidad o paternidad, dan por tres meses el contrato y dejan a la gente sin contrato por un mes, obligándolos a trabajar gratis. Queremos hacer una reforma estructural. Tres, la tecnología va más rápido que la legislación. Yo quiero tramitar una norma donde se diga que no todo en materia de tecnología e innovación necesita ley. Muchas cosas pueden ser reguladas por el Ejecutivo, porque en tecnología el mercado es el mejor regulador. Como dice la tercera vía, el mercado hasta donde sea posible, el Estado hasta donde sea necesario. Y también quiero ser recordado por una campaña que le devuelva el honor, el prestigio, la confianza al Congreso. El Congreso es la entidad más desprestigiada del país, porque la gente se queda dormida, porque no va, porque pregunta cómo votar, y acá requerimos personas comprometidas que utilicen sus equipos de trabajo para prepararse y asumir posición.

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Hay unos temas que sí o sí se tienen que tramitar con el nuevo Congreso. Voy a mencionar una a una y responde qué posición tiene con cada una de estas. Primero, reforma tributaria.

La reforma tributaria tiene que arrancar necesariamente por eliminar las exenciones. Estas solo pueden ser de manera transitoria para promover determinados sectores y acá se convirtieron en permanentes. Dos, hay que hacer un ajuste a los ingresos territoriales. Este es un país que tiene una deuda con la descentralización muy grande. Todas las decisiones se toman en Bogotá. Eso no puede seguir siendo posible. Y, por último, a mí me gusta la propuesta de disminuir y equilibrar e equiparar el IVA. Puede ser una alternativa importante para la caja del país.

La reforma a la salud, que ha sido bandera de Cambio Radical...

Hay que resolver dos problemas. Uno, el de la integración vertical. No podemos seguir ese maridaje entre IPS y EPS, y creo que esa reforma se debe hacer. Dos, debe hacerse un esfuerzo muy grande para ver de qué manera se resuelve el problema del número de especialistas que requiere el país. No estamos permitiendo que se formen, no hay cupos suficientes para que puedan formarse, y el sistema no tiene los suficientes especialistas. Y tres, hay que trabajar contra la desigualdad en los trabajadores de la salud a la hora de recibir sus ingresos. Muchos de ellos trabajan prácticamente al debe. Y eso lo puede resolver la reforma a la salud.

Reforma política...

Tres puntos, financiación estatal para todas las campañas políticas. El segundo, eliminar el voto preferente, y, el tercero, que causa la mayor sensación desde el punto de vista mediático, el Senado no puede seguir siendo nacional, tiene que ser regional y territorial, para que haya representación equilibrada de todos los departamentos. Ese Senado nacional es la herramienta que más promueve la corrupción electoral por la financiación, maquinarias y clientelas.

Una eventual reforma a la Policía, si es que el actual Congreso no la tramita...

Los colombianos tienen que volver a confiar en la Policía. La Policía ha recibido muchos golpes. Unos justificados, otros no. Y, en ese sentido, hay que hacer un esfuerzo grande para determinar de qué manera se puede lograr mejorar los procedimientos. Sí creo que la Policía requiere ajustes y reformas; pero también es cierto que requiere fortalecimiento, herramientas para que sea respetada y para que también pueda ser fortalecida. Entonces bienvenida; ojalá se tramite la que está en curso, que tiene avances importantes.

Reforma a la justicia...

Va llegando el momento de meter tecnología. Se han hecho unos pilotos importantes, pero son insuficientes. Hay que digitalizar la totalidad de la justicia y, aprovechando la pandemia, hay que mantener la posibilidad de utilizar estas herramientas que aceleraron muchísimo los procedimientos y descongestionaron en gran medida los juzgados. Dos, hay que lograr necesariamente que no existan regímenes especiales para los corruptos. Todos deben tener el mismo tratamiento ante la ley. Y tres, es muy importante que los altos tribunales tengan una forma de elección que la ciudadanía entienda. Hoy no la entiende y por eso no los conocen, y, al no conocerlos, no les hacen seguimiento.

Y para terminar con las reformas, la pensional...

Es necesario que a las pensiones bajas se les disminuya a su mínima expresión, el 1 o 2 %, el aporte a salud. Hoy está casi en el 12 % y eso sigue siendo imposible. El presidente, hace unos días, hizo un anuncio de que quería bajarlo al 4 %, pero estamos en el anuncio.

¿Cómo evalúa la propuesta de reactivación económica liderada por el presidente Duque? ¿Qué cree que haga falta por hacer?

Para que haya una verdadera reactivación económica, necesitamos que todos se vacunen y el Plan de Vacunación avanza mejor de lo que muchos quisieran. Segundo, tenemos que pensar en permitirles a determinados sectores volver a coger aire, porque están muy golpeados. Por ejemplo, el sector del comercio al que se le quitó el impoconsumo en el último año se le debería mantener ese beneficio por dos años más. Tercero, la administración de Claudia López se equivocó hace año y medio en la reforma tributaria, que mal llamó el Plan Marshall, al aumentarles los impuestos a los emprendimientos digitales. Estos han sido gran parte del habilitador para que haya reactivación económica. A ellos debemos dejarles más opción para vivir de una mejor manera y generar mejores opciones y oportunidades. Y cuarto, que me parece esencial, es el tema del turismo. Este hay que fortalecerlo, pero estoy preocupado por los brotes de inseguridad que se están generando y no estamos atendiendo de manera correcta. La reactivación es un proceso que va a durar años, porque hay muchos sectores que siguen golpeados y requieren ayuda por parte del Estado.

¿Diálogos con el Eln, sabiendo toda la situación humanitaria que está viviendo Arauca?

Siempre he sido un promotor del diálogo, del Acuerdo de Paz. Cualquiera que sea el grupo, hay que sentarse. Obviamente, lo que estamos viviendo con el Eln es inaudito. La autoridad tiene que hacer el ejercicio de control, vigilancia y protección, pero creo que hay que sentarse. Y hay que sentarse con la misma fórmula: nada está acordado hasta que todo esté acordado y, mientras que se negocia, toda la fuerza del Estado y las autoridades para proteger a la población civil y enfrentar la delincuencia. Tristemente, no será en este Gobierno, pero espero que sea cual sea la administración que llegue, entre a resolver ese tema.

¿Relaciones con Venezuela?

Están en su peor momento, y de alguna otra manera estamos viendo las consecuencias. Y en ese sentido lo primero que hay que hacer es un llamado para que en Venezuela se restablezca la democracia, para que allá haya elecciones libres y limpias. Y partiendo de esa base, ojalá para que Colombia y Venezuela volvamos a tener relaciones, como las hemos tenido durante toda la vida.

Como funcionario público y corporado, ¿qué investigaciones se le han abierto y que debería conocer la ciudadanía?

No tengo investigaciones distintas a una que denunciaron los taxistas en la Corte Suprema de Justicia, porque yo promovía la tecnología. Me siento muy orgulloso de esa investigación que, afortunadamente, no tuvo mayores consecuencias.

Bien al principio decía que volvía a la política después de diez años. ¿Qué ha cambiado en estos diez años en política? Ha pasado un Acuerdo de Paz, la reforma de equilibrio de poderes...

Yo creo que ha cambiado la forma de comunicarse. Y, por eso, la ciudadanía es más exigente. Los que estamos en la arena promoviendo candidaturas debemos ser más responsables con lo que decimos. Hoy en día, afortunadamente, la palabra tiene poder, te la castigan si no la cumples. Eso creo yo es lo que ha cambiado. Falta ver si me van a volver a dar la oportunidad en el pasado, como me la dieron.

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En Medellín se dice que usted tiene cuotas políticas en la Alcaldía. ¿Eso es cierto?

Daniel Quintero fue mi viceministro y fue un gran funcionario, pero tenemos dos procesos políticos totalmente distintos. Cada loro en su estaca. Él está en la estaca de la Alcaldía, yo en la de la candidatura al Senado. Tenemos independencia total. Muchas personas que trabajaron en el Ministerio seguramente están trabajando con él. Nunca me he metido en ninguno de sus procesos. Tampoco es cierto que me ofrecieron la gerencia de EPM, ni ser miembro de junta.

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