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Smurfit Westrock le cuenta

Infraestructura para conectar territorios y oportunidades

Vías, puentes e infraestructura educativa hacen parte de los proyectos que Smurfit Westrock ha desarrollado mediante Obras por Impuestos en cuatro departamentos.

27 de septiembre de 2026 – 06:00 a. m.
Las obras viales y educativas buscan mejorar la conectividad y ampliar las oportunidades para las comunidades en los territorios.
Las obras viales y educativas buscan mejorar la conectividad y ampliar las oportunidades para las comunidades en los territorios.
Foto: Cortesía

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En territorios que durante años han enfrentado dificultades de conectividad, infraestructura educativa y acceso a servicios, una obra puede representar mucho más que una intervención física. Una vía, un puente o una institución educativa pueden convertirse en puntos de partida para acercar a las comunidades a nuevos mercados, oportunidades productivas y mejores condiciones para desarrollar sus actividades cotidianas.

Ese es uno de los alcances que Smurfit Westrock identifica en el mecanismo de Obras por Impuestos, mediante el cual las empresas pueden destinar parte de su impuesto de renta a proyectos de infraestructura y desarrollo social en municipios ubicados en Zonas Más Afectadas por el Conflicto (ZOMAC) y territorios con Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial (PDET).

Para Gustavo Acosta, director de la División Forestal de Smurfit Westrock, uno de los principales valores de esta herramienta está en convertir recursos tributarios en proyectos definidos a partir de las necesidades de los territorios. “Obras por Impuestos representa una oportunidad para desarrollar proyectos que mejoran las condiciones de vida de las comunidades”, señala.

Desde la experiencia de la compañía en zonas rurales, las brechas no se limitan a un solo sector. La conectividad vial, el acceso a servicios, mercados y oportunidades de generación de ingresos, así como la disponibilidad de infraestructura educativa adecuada, aparecen entre las necesidades identificadas.

En este contexto, mejorar una carretera puede tener efectos que van más allá del transporte. Las dificultades de movilidad pueden afectar el traslado de productos agrícolas, forestales y pecuarios, pero también limitar el acceso de las familias a centros de salud y educación o dificultar las rutas de evacuación ante una emergencia. De igual manera, contar con espacios educativos adecuados puede contribuir a mejorar las condiciones en las que niñas, niños y jóvenes desarrollan sus procesos de aprendizaje.

Pero el desarrollo territorial no depende únicamente de construir infraestructura. El fortalecimiento de capacidades, la participación comunitaria y la articulación entre entidades públicas, organizaciones sociales y empresas también hacen parte de estos procesos.

Por eso, uno de los aprendizajes que destaca Acosta es la importancia de escuchar a las comunidades antes de definir las intervenciones. “Escuchar no es una etapa complementaria, sino un punto de partida”, afirma, al señalar que quienes habitan los territorios conocen sus dinámicas, dificultades, capacidades y oportunidades.

Vías, puentes e infraestructura educativa hacen parte de los proyectos que Smurfit Westrock ha desarrollado mediante Obras por Impuestos en cuatro departamentos.
Vías, puentes e infraestructura educativa hacen parte de los proyectos que Smurfit Westrock ha desarrollado mediante Obras por Impuestos en cuatro departamentos.
Foto: Cortesía

Esta perspectiva busca que las iniciativas respondan a necesidades reales y tengan apropiación local. El propósito, según la compañía, es acompañar procesos, fortalecer capacidades y construir junto con las comunidades y los aliados, en lugar de limitar las intervenciones a una lógica asistencialista.

Una experiencia que ya suma 11 obras

La experiencia de Smurfit Westrock bajo este mecanismo se traduce, de acuerdo con las cifras entregadas por la compañía, en más de COP 57.300 millones invertidos en 11 obras: 10 proyectos viales y uno educativo. Las iniciativas benefician a más de 154.000 personas en Cauca, Valle del Cauca, Caldas y Quindío. De estas obras, cinco han sido entregadas: dos en el Eje Cafetero, dos en Cauca y una en Valle del Cauca.

Entre los proyectos está el Centro Educativo Agropecuario La Capilla, en Cajibío, Cauca, que contó con una inversión superior a COP 3.000 millones y beneficia a más de 2.700 personas. La intervención incluyó dotación, un aula múltiple, un aula polivalente y baterías sanitarias, para un total de 469,5 metros cuadrados de infraestructura educativa.

En Valle del Cauca, el Puente La Hermencia, en Calima El Darién, contribuyó a mejorar la movilidad rural y la conexión de las comunidades con servicios y mercados. También facilita el transporte de productos agrícolas, forestales y pecuarios. Durante su construcción se generaron 80 empleos locales.

Otro de los proyectos corresponde a la intervención vial entre Salento (Quindío) y Toche (Tolima), que contempló el mejoramiento de 5,2 kilómetros de infraestructura, con una inversión de COP 5.180 millones y beneficios para más de 9.700 personas. La obra también mejora las condiciones de una ruta prevista para evacuación ante una eventual emergencia relacionada con el volcán Cerro Machín.

Los efectos de estas intervenciones también pueden observarse en la dinámica cotidiana de las comunidades. En el corregimiento de Uribe, en El Tambo, Cauca, se construyeron más de 800 metros lineales de pavimento, junto con el acceso a alcantarillado. De acuerdo con la experiencia relatada por la compañía, la intervención modificó la dinámica del centro poblado y mejoró las condiciones del entorno para habitantes y comerciantes.

El mejoramiento de la infraestructura también ha acompañado procesos de renovación de fachadas y viviendas y una mayor llegada de visitantes y habitantes, con efectos sobre el comercio local. La compañía cita el caso de una comerciante, doña Aleida, quien habría fortalecido su restaurante, incrementado sus ventas y mejorado su establecimiento a partir de los cambios registrados en el entorno.

Sin embargo, la experiencia también muestra que una obra no resuelve por sí sola todas las necesidades de un territorio. Su impacto puede ampliarse cuando se articula con generación de ingresos, desarrollo de capacidades, participación comunitaria y presencia institucional.

En ese sentido, Obras por Impuestos plantea un modelo de colaboración entre diferentes actores. En los proyectos acompañados por Smurfit Westrock participan, según la compañía, las comunidades, alcaldías, gobernaciones, Invías, la Agencia de Renovación del Territorio y otras entidades vinculadas.

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Para Acosta, el papel del sector privado no consiste en reemplazar al Estado ni en actuar de manera aislada, sino en sumar recursos, experiencia y capacidad de gestión a procesos colectivos. Este enfoque, señala, cobra relevancia en escenarios como la reconstrucción del Valle después del terremoto del 10 de agosto, frente a la necesidad de sumar capacidades para atender las zonas afectadas.

El reto hacia adelante está en mantener esa articulación y lograr que las obras hagan parte de procesos de desarrollo de largo plazo. Para Smurfit Westrock, la apuesta es continuar trabajando en educación, conectividad y desarrollo productivo local, con la participación de las comunidades y las instituciones.

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Así, Obras por Impuestos busca que los recursos tributarios se traduzcan en infraestructura y, al mismo tiempo, en condiciones que permitan ampliar las oportunidades en territorios que todavía enfrentan brechas. La apuesta, según la compañía, es que cada proyecto deje capacidades y oportunidades que permanezcan más allá de la obra física.

 

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