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La Universidad El Bosque le cuenta

¿Por qué las políticas públicas necesitan escuchar a la ciudadanía?

Oscar David Melo Estrada, director de la Especialización en Políticas Públicas de la Universidad El Bosque, habló sobre las nuevas herramientas de análisis, sus alcances y límites, y la importancia de combinar los datos con la escucha ciudadana y el conocimiento del territorio.

La Universidad El Bosque promueve una formación en políticas públicas que integra análisis de datos, evidencia y conocimiento del territorio.
La Universidad El Bosque promueve una formación en políticas públicas que integra análisis de datos, evidencia y conocimiento del territorio.
Foto: Cortesía Universidad El Bosque

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Las instituciones cuentan hoy con diferentes herramientas para conocer las opiniones, necesidades y preferencias de los ciudadanos, entre ellas encuestas, bases de datos, plataformas digitales y herramientas de inteligencia artificial. Estas permiten procesar grandes volúmenes de información y aportar evidencia para la toma de decisiones.

Sin embargo, el uso de datos no reemplaza el conocimiento del contexto ni la participación ciudadana. En entrevista, Oscar David Melo Estrada, director de la Especialización en Políticas Públicas de la Universidad El Bosque, explica por qué es necesario combinar el análisis cuantitativo y cualitativo con el conocimiento del territorio, cuáles son los límites de las nuevas herramientas y cómo se prepara a los profesionales para enfrentar los desafíos actuales de la gestión pública.

¿Qué han encontrado en sus investigaciones sobre la relación entre la desconfianza en las instituciones y la disposición de los ciudadanos a participar en asuntos públicos?

Hemos encontrado que no necesariamente una menor confianza significa una menor participación. La confianza sí está relacionada con comportamientos como votar, pero las personas siguen participando, aunque desconfíen de las instituciones. Lo que cambia son las formas de participación. Muchas veces recurren a canales informales, como la protesta o la movilización social. Entonces, la desconfianza puede llevar al ciudadano a buscar otras formas de participar.

¿Por qué escuchar a la ciudadanía no necesariamente significa que sus opiniones estén siendo incorporadas en las decisiones de política pública?

Una cosa es recoger opiniones y otra es que realmente tengan incidencia. Una institución puede hacer encuestas, talleres o consultas, pero eso no significa que sepamos qué propuestas fueron tenidas en cuenta y cuáles no. Hace falta esa trazabilidad entre lo que la ciudadanía plantea y las decisiones que finalmente se toman. Participar también implica saber qué pasó después con lo que se expresó.

Oscar David Melo Estrada, director de la Especialización en Políticas Públicas de la Universidad El Bosque.
Oscar David Melo Estrada, director de la Especialización en Políticas Públicas de la Universidad El Bosque.
Foto: Cortesía Universidad El Bosque

¿Qué papel pueden cumplir los datos y las nuevas herramientas de análisis para comprender mejor las demandas y prioridades de los ciudadanos?

La inteligencia artificial ha facilitado el acceso a herramientas que antes estaban principalmente en manos de expertos. Eso también implica un riesgo, porque se pueden tomar conclusiones sin conocer bien sus limitaciones. Pero existe una gran oportunidad: hoy podemos analizar grandes cantidades de información, como encuestas, textos, plataformas digitales o registros administrativos, y encontrar patrones o temas que antes podían pasar desapercibidos.

¿Cuáles son los principales límites de estas herramientas y por qué sigue siendo indispensable el conocimiento del territorio para interpretar correctamente lo que expresa la ciudadanía?

El dato estadístico nunca habla completamente por sí solo. Puede mostrarnos patrones y frecuencias, pero no necesariamente qué significan esas situaciones para las personas. Por eso, el análisis de datos debe combinarse con el conocimiento local y las experiencias de la ciudadanía. No podemos quedarnos solamente procesando información desde un computador.

¿Cómo puede combinarse el análisis de datos con el conocimiento del contexto social y territorial para mejorar la formulación y toma de decisiones en política pública?

Aquí es fundamental la triangulación. Necesitamos datos cuantitativos para identificar magnitudes y patrones, información cualitativa para comprender significados y, además, conocimiento del territorio.

La idea es no depender de una sola fuente o metodología, sino integrar estas tres dimensiones para tener una comprensión más completa de los problemas públicos.

Desde la experiencia de la Universidad El Bosque, ¿qué desafíos identifican hoy en la formación de profesionales capaces de responder a las nuevas necesidades de la gestión pública?

Uno de los principales desafíos es superar la separación entre quienes conocen la administración pública, pero tienen pocas herramientas para analizar datos, y quienes manejan muy bien los datos, pero comprenden poco las instituciones y el territorio. Un buen profesional en políticas públicas debe combinar esas capacidades y entender las particularidades de cada territorio.

¿Cómo la nueva Especialización en Políticas Públicas de la Universidad El Bosque prepara profesionales para analizar evidencia, comprender las demandas ciudadanas y convertir esa información en decisiones de política pública?

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La apuesta es que el estudiante pueda recorrer el proceso completo de una política pública: identificar un problema, analizar la evidencia, comprender los instrumentos, conocer la implementación y evaluar resultados. No se trata solamente de aprender herramientas, sino de saber qué evidencia utilizar, cómo interpretarla y cómo convertirla en alternativas reales para las políticas públicas.

¿Qué diferencia la propuesta de la Universidad El Bosque frente a los retos actuales de la formulación de políticas públicas y por qué es importante formar profesionales que puedan conectar los datos con las realidades de los territorios?

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Creo que el diferenciador está en no separar la capacidad analítica de la comprensión del contexto, sino integrarlas. Hoy tenemos más información y herramientas como la inteligencia artificial, pero eso no garantiza mejores políticas públicas. El reto es convertir esa información en conocimiento que permita tomar decisiones adecuadas para territorios concretos.

¿Qué deberíamos tener en cuenta con la llegada de la inteligencia artificial a las políticas públicas?

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Creo que con la llegada de las nuevas tecnologías y de la inteligencia artificial no podemos perder de vista la importancia de escuchar a la ciudadanía. Podemos tener muchos datos y sistemas para procesarlos, pero eso no reemplaza la escucha ni el vínculo con el territorio. Al final, integrar los datos, la tecnología, la ciudadanía y el territorio es lo que nos permite tomar mejores decisiones en políticas públicas.

 

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