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Seguridad Atlas le cuenta

Seguridad: una condición para construir el país de 2036

Pensar en el país de 2036 implica empezar a tomar decisiones desde hoy. Desde el sector de la seguridad privada, Luis Fernando García Tarquino plantea la necesidad de fortalecer la confianza, anticipar los riesgos y aprovechar la tecnología para acompañar el crecimiento de empresas y regiones.

27 de septiembre de 2026 – 09:00 a. m.
Seguridad: una condición para construir el país de 2036
La seguridad y la confianza son factores fundamentales para impulsar el desarrollo y la productividad.
Foto: Cortesía

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Hablar de la Colombia que se quiere construir hacia 2036 implica pensar no solo en crecimiento económico, educación o innovación, sino también en las condiciones que permiten que estos procesos se desarrollen. Entre ellas, la seguridad ocupa un lugar central. Para Luis Fernando García Tarquino, administrador de empresas, MBA y gerente general de Seguridad Atlas, el punto de partida es recuperar y fortalecer la confianza.

“Colombia necesita, ante todo, construir confianza. Confianza para invertir, para emprender, para generar empleo y para tomar decisiones de largo plazo”, señala.

Desde esta perspectiva, la seguridad trasciende la protección frente al delito y se convierte en una condición para el desarrollo. Cuando las empresas pueden operar, las comunidades prosperar y las inversiones crecer en entornos confiables, la seguridad cumple una función que impacta directamente la actividad económica y social.

García, quien cuenta con más de dos décadas de experiencia en procesos de transformación empresarial y es Certified Protection Professional (CPP) de ASIS International, considera que uno de los principales desafíos del país está en modificar la manera de gestionar los riesgos. El reto, explica, consiste en pasar de reaccionar ante los hechos a anticiparse a ellos.

Durante años, los modelos de seguridad estuvieron orientados principalmente a responder cuando una amenaza ya se había materializado. Hoy, el acceso a información, herramientas tecnológicas y capacidades analíticas permite identificar patrones, detectar situaciones inusuales y tomar decisiones con mayor anticipación.

Este cambio resulta especialmente relevante en un país con marcadas diferencias territoriales y productivas. Las necesidades de seguridad de un puerto no son las mismas de una universidad, una operación minera o una cadena logística. Por eso, las soluciones requieren conocer las particularidades de cada entorno y combinar capacidades humanas y tecnológicas.

Al frente de Seguridad Atlas, una empresa caleña con 51 años de historia y cobertura nacional, García no solo gestiona una operación de más de 10.000 colaboradores, también dirige una revolución conceptual.
Luis Fernando García Tarquino, gerente general de Seguridad Atlas.
Foto: Santiago Ramírez Marín

Tecnología y talento para anticipar

La transformación digital está modificando, además, el papel de la seguridad privada. Tecnologías como la inteligencia artificial, la analítica de video, el Internet de las Cosas , los drones y la automatización permiten procesar grandes volúmenes de información y generar alertas que contribuyen a una gestión más oportuna de los riesgos.

Su impacto, sin embargo, no se limita a la seguridad. Estas herramientas también pueden ayudar a reducir pérdidas, optimizar procesos y generar información que las empresas pueden utilizar para mejorar su productividad.

En ese escenario, el talento humano continúa siendo determinante. La incorporación de nuevas tecnologías demanda profesionales capaces de interpretar información, tomar decisiones y comprender las particularidades de cada operación. “La tecnología no reemplaza el criterio humano; lo potencia”, afirma García.

En Seguridad Atlas, este proceso se traduce en la integración de tecnología, conocimiento del riesgo y talento especializado como parte de la evolución de sus servicios.

Pensar en la Colombia de 2036 supone, para García, proyectar un país más seguro, productivo, educado y tecnológico, pero también uno en el que las regiones puedan desarrollar su potencial y las nuevas generaciones encuentren mayores oportunidades.

Para avanzar hacia ese escenario será necesario trabajar desde ahora en educación, tecnología, formalidad empresarial y fortalecimiento institucional. También, plantea, será fundamental contar con liderazgos capaces de asumir una visión de largo plazo y entender que las decisiones actuales tienen efectos sobre el país que recibirán las próximas generaciones.

“La Colombia de 2036 no se construirá en 2036. La estamos construyendo con las decisiones que tomamos hoy”, concluye.

 

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