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Mismas capacidades, menos oportunidades: así se ve la desigualdad entre hombres y mujeres

Una encuesta realizada a 1.900 personas encontró que aunque la ciudadanía considera que las mujeres tienen las mismas aptitudes para ostentar cargos de poder en el sector público y privado, se tropiezan con violencias, discriminación y estereotipos que siguen minando su camino hacia las plazas más importantes.

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Tomás Tarazona Ramírez
21 de mayo de 2026 - 04:13 p. m.
La desigualdad de género permanece en todos los países del mundo.
La desigualdad de género permanece en todos los países del mundo.
Foto: Pixabay
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Aunque las capacidades de las mujeres en cargos directivos, tanto en el sector público como en el privado, han sido más que demostradas, ellas siguen sin llegar a los lugares de decisión en igualdad de condiciones.

Un sondeo realizado por la Fundación Mujeres por la Democracia reveló que los estereotipos de género siguen teniendo peso a la hora de nombrar, o no, a mujeres en empresas, grandes corporaciones internacionales o incluso entidades públicas del Estado.

Así lo revela la encuesta realizada a 1.900 personas: el 94 % de las voces consultadas consideran que las mujeres “tienen las mismas capacidades que los hombres para ejercer cargos de liderazgo”. Sin embargo, la creencia no es suficiente. Los entrevistados, que contestaron virtualmente desde Bogotá, Barranquilla, Cali y Medellín, también piensan que esas mujeres capacitadas, aunque tengan currículos y destrezas similares a las de los hombres, no ven esa igualdad traducida en oportunidades equitativas.

Razones hay muchas. A los despachos judiciales han llegado cientos de procesos, tanto demandas como tutelas, en donde las mujeres alegan discriminación a la hora de acceder a un cargo laboral o escalar eslabones en la estructura empresarial una vez estén adentro. En junio de 2024, por ejemplo, la Corte Constitucional falló a favor de una mujer embarazada que fue descartada de un proceso de selección laboral. La razón: su embarazo.

La sentencia concluyó que la mujer sufrió de una arbitrariedad a todas luces y creó jurisprudencia para que casos similares no se repitieran. Pero estas situaciones siguen reiterándose y los colombianos continúan percibiéndolas, según los datos de la encuesta. El escrutinio muestra que seis de cada 10 respuestas consideran que hay una carga adicional para las mujeres, pues deben esforzarse más para abrirse espacio en ámbitos laborales y demostrar su valía.

Tabulando la realidad

Pero el debate no versa solo sobre las capacidades de una mujer para desempeñar el cargo, a veces invade espacios privados. El 64 % del escrutinio señala que las mujeres deben convivir con un doble reto, esta vez alejado del mundo del trabajo: demostrar en todo momento sus facultades en las plazas laborales y a la par recibir críticas sobre su cuerpo, vida personal o carácter.

Las barreras se encuentran tanto en la base de la pirámide, con plazas administrativas o de funcionamiento, así como en la cúspide, con mujeres que desean ser las primeras en manejar los hilos de grandes corporaciones o ser la cabeza visible de agencias técnicas del Estado.

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El gabinete de Gustavo Petro, por mencionar una cifra, solo tiene nueve mujeres dirigiendo alguno de los 19 ministerios disponibles para manejar el país. En la Rama Judicial y el Congreso, la situación es prácticamente igual: solo unas cuantas togadas llegan a ser magistradas de los altos tribunales y de los escaños disponibles en el parlamento, únicamente tres de cada 10 asientos legislativos tendrán voces femeninas para el período 2026-2030.

En el mundo empresarial privado la tendencia no es diferente. Apenas esta década algunas mujeres se han convertido en las primeras presidentas de corporaciones que llevan años funcionando en el mercado. Ese es el caso de Andrea Guerrero, presidenta de Win y quien se convirtió en la primera mujer en manejar los hilos del periodismo deportivo, una industria de más de un siglo que siempre fue comandada por hombres. O la historia de Carolina Espitia, primera mujer en ocupar la jefatura de Alpina, la megaempresa que lleva más de 80 años bajo las directrices de hombres empresarios.

La encuesta ofrece una explicación a ese panorama. Del total de las respuestas, más de la mitad considera que la sociedad colombiana no ha sabido traducir las aptitudes de las mujeres en oportunidades e igualdad de género, sea en la esfera pública o la privada, donde las brechas son casi idénticas.

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Por otro lado, más del 60 % de los encuestados respondieron afirmativamente cuando se les preguntó si consideran que las mujeres tienen la capacidad de cumplir paralelamente un rol profesional y uno familiar; garantizar la estabilidad económica de sus familias o tener herramientas para sortear situaciones difíciles.

Carrera de obstáculos

La encuesta fue hecha a personas de distintos grupos etarios, estratos y niveles educativos. Incluso se preguntó a personas con creencias políticas o situación laborales disímiles para ejemplificar que independientemente de la orilla ideológica o el contexto, las brechas son notorias para quienes contestaron.

Las cifras, sin embargo, abren el abanico para creer que hay posibilidades de mejora. En unos años, el 59 % de los entrevistados cree que habrá mejoras y mayor inclusión para las mujeres. Ahora es tarea del Estado, la sociedad y las organizaciones privadas tomar estas cifras como una señal de alerta. Más allá de mayor inclusión o espacios de poder, la encuesta revela que Colombia aún sigue teniendo un saldo pendiente con sus mujeres, tanto en la prevención de violencias, como en garantizarles cargos donde puedan competir en igualdad de condiciones en el ámbito laboral.

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Entre líneas, el estudio muestra una conclusión para reflexionar: Colombia sabe los aportes de sus mujeres, sus capacidades e incluso su valor diferencial a la hora de manejar el Estado o la empresa privada. Pero no está haciendo lo suficiente para cerrar una brecha de género que continúa costándole al país.

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