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Hace ocho largos años, Meg Quinn optó por no compartir los detalles de una decisión importante.
Tenía 37 años y acababa de salir de una larga relación cuando empezó a entrar en pánico. ¿Se le estaba acabando el tiempo para tener hijos? Sintiéndose impotente, decidió hacer algo que era caro, pero que podría aumentar la posibilidad de ser madre. Congeló sus óvulos.
“Me costaba hablar al respecto”, dijo Quinn, creadora de contenido gastronómico que ahora tiene 45 años, el lunes en una entrevista desde su casa en Los Ángeles. “Había tantas maneras distintas de cómo podría salir. Por ejemplo, podrías gastarte todo ese dinero y al final que no sirviera para nada”.
Así que cuando la diputada Alexandria Ocasio-Cortez, demócrata por Nueva York de 36 años, anunció el pasado fin de semana que iba a congelar sus óvulos —luego publicó un vídeo en Instagram en el que se inyectaba un medicamento justo antes de una entrevista en televisión—, Quinn quedó impresionada por la audacia de sus acciones.
“Me encanta que lo haga público”, expresó. “Entre mujeres, en cuanto más compartamos, mejor nos va”. Añadió: “Es duro para las mujeres. Tenemos que hacer todas estas cosas y bueno, ningún hombre tiene que hacerlas”.
Alrededor de 2012, la congelación de óvulos para preservar la fertilidad se consideraba una intervención experimental para casos urgentes, como el de las pacientes con cáncer cuya fertilidad se ve comprometida por el tratamiento.
Hoy en día, a medida que miles de mujeres más se someten al proceso, por fin se está hablando abiertamente del tema. Al igual que el cáncer de mama, la menopausia y la menstruación, la congelación de óvulos se ha convertido en otro tema más de salud femenina en el que el debate abierto se considera una forma de empoderamiento. La misma Ocasio-Cortez dijo que le parecía “increíble inyectarse en la sala de espera” de un estudio de televisión.
Sin embargo, esa revelación tan personal también llevaba una connotación política, ya que vinculó la decisión de congelar sus óvulos con los debates sobre la libertad reproductiva. “Curiosamente, compartir esta información conlleva un riesgo o un impuesto político”, afirmó y añadió que quería “mostrar más ejemplos de mujeres que llevan una vida plena en todos los sentidos y en cada decisión”.
En efecto, el anuncio también provocó preocupación por el mensaje médico que estaba dando y un rechazo rotundo a sus decisiones.
Aunque algunas personas se refieren a la congelación de óvulos como una “póliza de seguro”, los médicos señalan que no siempre es un proceso sencillo y que rara vez garantiza la fertilidad más adelante. Los comentaristas conservadores, especialmente los que denuncian la caída de la tasa de natalidad en el país, afirmaron que la fecundación in vitro y otras tecnologías reproductivas dan a las mujeres la falsa impresión de que se pueden esperar para tener hijos.
Allie Beth Stuckey, la famosa escritora y comentarista conservadora, publicó: “Está idealizando la mentira de que las mujeres pueden tenerlo todo. No se puede. La biología es una realidad y la forma en que organizas tu vida determina tu futuro”.
Independientemente de los riesgos o de la política, la tasa de congelación de óvulos se ha disparado: entre 2014 y 2024, el número de ciclos de congelación de óvulos pasó de 6090 a 38.930, según Jennifer Eaton, presidenta de la Sociedad de Tecnología de Reproducción Asistida.
Muchas mujeres ven la congelación de óvulos como un reflejo de esta época, mientras buscan formas de compaginar sus estudios, carreras profesionales y relaciones personales. En entrevistas, la describieron como una decisión personal que puede ser tanto empoderadora como defensiva, por si la esperanza de encontrar una pareja adecuada no se materializa.
La congelación de óvulos parece algo natural, afirmó Karina Martin de 34 años y residente en Sacramento, California. Se sometió al procedimiento hace dos años, antes de comenzar sus estudios para ser asistente médica. Comentó que en un principio pensó que estaría lista para utilizar los óvulos en unos cinco años. Si tiene que tener un hijo sola, lo hará, afirmó.
Ella empatiza con la decisión de Ocasio-Cortez de mantener abiertas sus opciones. “Es una mujer trabajadora que ha dado prioridad a su carrera”, afirma. “Es una decisión muy inteligente y no creo que tenga nada que ver con la política”.
Avni Barman, directora ejecutiva de la empresa de comunicación Gen She, congeló sus óvulos el año pasado, a pesar de que mantenía una relación seria y no esperaba necesitarlos.
Barman, de 29 años, publicó vídeos del proceso con la esperanza de demostrar que no es difícil, especialmente para las mujeres más jóvenes. “Me siento muy empoderada”, afirmó, porque tomé el control de algo que no quería dejar al azar.
En sus vídeos, explicó que el precio de congelar sus óvulos en la ciudad de Nueva York fue de unos 7000 dólares y que pudo encajar fácilmente el procedimiento en su ajetreada agenda, que incluía una conferencia y una cena con inversionistas.
“Soy amiga de muchas fundadoras exitosas que ganan siete, ocho o nueve cifras; todas lo hacen”, afirmó Barman en una entrevista. “Para ellas, es como comprarse una bolsa de diseñador —congelar los óvulos cuesta lo mismo— y esa es más o menos la mentalidad que existe al respecto”.
Sin embargo, los médicos y los expertos afirman que el proceso no suele ser tan sencillo. La congelación de óvulos y otros tratamientos de fertilidad pueden resultar tan estresantes como los tratamientos contra el cáncer, según Rena Gower, terapeuta especializada en fertilidad con sede en Manhattan.
La mujer debe inyectarse una combinación de medicamentos hormonales en el abdomen durante un periodo de entre ocho y doce días. A continuación, un médico extrae los óvulos mediante una aguja que se introduce a través de la pared vaginal mientras la paciente está sedada.
Los óvulos maduros se congelan rápidamente en nitrógeno líquido, lo que permite conservarlos durante muchos años. Se trata, en esencia, del primer paso de la fecundación in vitro, que consiste en descongelar los óvulos, fecundarlos en un laboratorio y crear embriones.
Muchos especialistas en infertilidad afirmaron que esperan que la transparencia de Ocasio-Cortez dé lugar a un debate más amplio y claro sobre el apoyo al deseo de las mujeres de tener hijos.
En la actualidad, la fertilidad es un tema poco comprendido, según señalaron. “He tenido pacientes de 48 años que acuden a mí y yo estoy lista para empezar a hablar sobre la menopausia, pero ellas están listas para hablar de fertilidad”, afirmó Audrey Buxbaum, ginecóloga de Downtown Women en la ciudad de Nueva York.
Gower, la terapeuta especializada en fertilidad, señaló que se ha encontrado con muchas mujeres que tienen miedo de contarle a alguien que habían congelado sus óvulos.
A veces, las mujeres se sienten obligadas a mantenerlo en secreto por sus familias, que consideran que es moralmente incorrecto, expresó. O sienten culpa o vergüenza porque piensan que su cuerpo podría verse como defectuoso o porque sus relaciones sentimentales no están funcionando.
A algunas mujeres les preocupa que la maternidad —incluso la mera perspectiva de ella— pueda afectar negativamente a sus trabajos.
Quinn, la creadora de contenidos a quien le sorprendió la franqueza de Ocasio-Cortez, dijo que la congelación de sus óvulos la dejó tan agotada que se sintió entumecida.
Recurrió a sus ahorros para pagar unos 16.000 dólares por el ciclo inicial, que solo produjo siete de los 18 óvulos congelados que su médico esperaba.
Quedó devastada. El médico le sugirió que completara uno o dos ciclos más, pero no podía soportar ni siquiera la idea, ni emocional ni económicamente.
Dos años más tarde, en 2020, conoció a su pareja, Greg Gomes. El 14 de febrero de 2023, cuando Quinn tenía 42 años, un médico le implantó el embrión que se convirtió en su hija, Rory.
El día de San Valentín de este año, Quinn se sintió lo suficientemente valiente como para publicar en las redes sociales los detalles de su camino hacia la maternidad y las lecciones que había aprendido. Quería dar esperanza a la gente “porque hay tantas incógnitas antes de llegar a este punto”.
El título era: “Congelé mis óvulos a los 37 años”.
“Me siento más segura para hablar de ello”, afirmó, “ahora que todo salió bien”.