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Unas elecciones polarizadas dejan olvidado el debate migratorio urgente

Analistas coinciden en que la contienda electoral dejó a un lado la migración en un país que ha acogido a más de tres millones de personas, cuya integración podría representar una gran oportunidad para Colombia.

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Tomás Tarazona Ramírez
19 de junio de 2026 - 12:30 p. m.
El próximo presidente deberá gobernar también para 2,8 millones de venezolanos que residen en territorio colombiano.
El próximo presidente deberá gobernar también para 2,8 millones de venezolanos que residen en territorio colombiano.
Foto: Mauricio Alvarado Lozada
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Este domingo habrá poco más de 41 millones de ciudadanos habilitados para votar por el candidato que más los persuadió. Hay sufragantes que escogerán un timonazo en términos económicos e ideológicos, otros que buscarán seguir la senda del progresismo y unos cientos de miles que ejercerán el voto de castigo.

Pero serán pocos los que votarán por las propuestas que se desarrollaron en torno a la movilidad humana y la fórmula para integrar a casi tres millones de migrantes que hoy residen en Colombia. A menos de 72 horas de conocer quién será el nuevo huésped de la Casa de Nariño, analistas coinciden en que se acaba de perder una “oportunidad de oro” para hablar de migración (casi el 6 % de la población) en un debate electoral que estuvo guiado por la polarización y los ataques personales.

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Las secuelas no serán inmediatas, pero se sentirán en el tiempo, dice Catalina Arenas-Ortiz, consultora experta en migración. Independientemente de quién salga victorioso, en Colombia continuarán viviendo 2,8 millones de venezolanos que huyeron del chavismo; de ellos, medio millón sigue sin estatus migratorio regular y, por ende, sin acceso a derechos y mínimos.

En el país, también hay miles de personas que tuvieron que salir de sus tierras por el riesgo de la guerra o una catástrofe climática, y el Gobierno, sea guiado por Cepeda o De la Espriella, deberá ofrecer respuestas rápidas a demandas urgentes. Así sucedió en 2025 cuando cerca de 107.000 ciudadanos huyeron del fuego cruzado en zonas como el Catatumbo, Guaviare o Buenaventura y continúan buscando un destino seguro.

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A la fórmula también se suma un nuevo factor que el próximo presidente debe atender: la expulsión de miles de colombianos en el exterior y que también tendrán que ser cobijados con políticas sociales que les ofrezcan incentivos para quedarse. Chile ya ha expulsado a más de un centenar de connacionales, mientras que EE. UU. bate récords de deportados superando el umbral de los 30.000 en 2025.

“Gestionar la migración es costoso. Pero no gestionar millones de personas moviéndose es aún más caro para un país. No incluir la migración en la agenda electoral es una necedad que hará perder capital humano, oportunidades de cooperación, de integración y dejará a los ya vulnerables aún más desprotegidos”, comenta Arenas-Ortiz.

Lo que no se habla

Víctor Mijares, profesor de Ciencia Política de la Universidad de Los Andes, considera que la migración es un tema bisagra que ha atravesado la contienda electoral, pero ha tenido poco protagonismo. Y es que hablar de migrantes implica mencionar asuntos de seguridad, control fronterizo, economías ilícitas o temas de otra índole, como la economía o la crisis climática. Incluso roza con asuntos que han sido tendencia en la contienda, como el gasto público o el recorte del organigrama estatal, pero las vidas y necesidades de millones de migrantes quedaron, literalmente, fuera de las fronteras electorales en Colombia, dice el politólogo.

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Los datos de Candidateados, la plataforma electoral más grande del país, dan muestra de ello. De la Espriella, por ejemplo, concentró el 50 % de sus propuestas en torno al crecimiento económico y la salud, pero no menciona una sola vez a los migrantes en su plan de gobierno, de tres páginas. Cepeda, por su parte, dedicó el 39 % de su campaña a hablar de “desarrollo regional” o el 21,6 % a temas económicos. Y aunque dedicó un breve apartado de cinco párrafos a hablar de “solidaridad con los migrantes” no explica de fondo cómo los integrará al andamiaje nacional en su eventual mandato.

Además, ambos candidatos muestran posturas distintas sobre cómo serán las relaciones diplomáticas con Venezuela, un asunto clave que también definirá si la movilidad humana encontrará canales oficiales, o si deberá fluir y gestionarse por trochas y vías que exponen a los migrantes a redes criminales.

“Colombia está preparada para atender el fenómeno migratorio, pero hay pendientes, como reformular políticas o que la acogida de migrantes sea garantía de integración y derechos. Todo depende de la voluntad política”, dice Mijares.

Construir sobre lo construido

Sin embargo, hay buenos síntomas. A diferencia de otros países de la región, la disputa en Colombia no versó sobre la expulsión y criminalización de los migrantes, como sí sucedió en Chile, Estados Unidos o en la aspiración al poder ecuatoriano de Daniel Noboa, o en Perú, con Keiko Fujimori, quienes prometieron endurecer la entrada de extranjeros.

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A pesar del silencio, Juan Pablo Ramaciotti, investigador del Centro de Políticas Migratorias, considera que gane quien gane hay un margen para construir país junto a los migrantes. El politólogo comenta que Colombia es un referente de acogida, pues en sus anaqueles reposan 131 instrumentos legales que permiten la garantía de derechos para esa población.

Pero el reto mayor, dice, consiste en que el candidato ganador entienda que los migrantes ya hacen parte de la realidad económica y social del país y no una minoría. “La migración debe leerse más allá de la seguridad. Al final del día, el bienestar de Colombia irá de la mano con que la población migrante se pueda integrar y convivir para construir. Son millones de personas que pueden contribuir y convivir (...) eso es un círculo virtuoso de desarrollo e integración”, concluye el politólogo.

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Honesto(98692)Hace 22 minutos
Muy delicado y preocupante que este país pueda llegar a ser gobernado por un individuo que utiliza un alias o un apelativo para autoidentificarse, esto se ve en la delincuencia, que peligro para Colombia que pueda legar a ser gobernado por un individuo se autodenomina alias el tigre.
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