Colombia está saldando deudas estadísticas que arrastraba desde hace décadas. Este martes 14 de julio, el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) lideró un conversatorio en el que presentó algunos de los avances censales más importantes del último cuatrienio para ofrecer información actualizada y de calidad sobre lo que sucede en todos los rincones del país.
El evento, realizado en la redacción de El Espectador, contó con la presencia de la directora del DANE, Piedad Urdinola, y media docena de expertos estadísticos que aplaudieron el trabajo de recabar, manzana a manzana en el país, información que tiene todo el potencial de transformarse en decisiones y políticas públicas efectivas.
Caso de éxito
Con el Censo Económico Nacional Urbano, el DANE cerró una brecha de 34 años sin que el país supiera cómo funciona la economía en los barrios, ciudades y municipios del país. Esta operación estadística, además de cumplir tareas pendientes que se postergaron por tres décadas, recorrió cada esquina de Colombia, encontrando que la economía urbana tiene más de 2.000.000 de unidades económicas y que, del total, más del 10 % son unidades de venta en calle (negocios ambulantes).
El escrutinio, que implicó siete maratónicos meses de recolección de información en las calles, COP 335.000 millones en inversión y más de 8.000 personas recorriendo medio millón de manzanas en las zonas urbanas del país, es más que un conjunto gigantesco de datos. Y emplearlos, por supuesto, va más allá de lo cuantitativo.
Y es que, además de ser una revisión minuciosa del tejido productivo en las cabeceras municipales y centros poblados del país, el Censo Económico muestra datos que son representativos a nivel nacional. Es decir, ofrece un sondeo de los 1.102 municipios que hay en Colombia y ahonda en datos claves que permiten entender cada uno de los territorios con sus diferentes particularidades.
Además, dijo la directora Urdinola, queda un legado de metodologías y herramientas que nunca se habían testeado en el territorio nacional para hacer un censo. En el económico, por mencionar un caso, se involucraron más de 8.000 personas encuestando a propietarios de negocios a través de un modelo híbrido que implicó a personas en territorios y centenares de funcionarios recogiendo las cifras de manera remota, mediante formularios vía web.
“Los censos son fundamentales para un país, son el único operativo que recorre todo su territorio y es representativo de la realidad de Colombia. Hemos dejado instalados legados que representan avances estadísticos para Colombia y sus estadísticas”, explicó.
El valor del dato
En el conversatorio se escucharon voces que extrapolan la importancia de los datos que ha recogido el DANE en los últimos ejercicios censales. Ese es el caso de Diana Carmona, decana de la Escuela de Negocios de la Universidad de La Salle. En su intervención, la experta en finanzas y economía aseguró que todo el país se beneficia al conocer, con cifras en mano, qué sucede en diferentes sectores y regiones.
“Este Censo Económico trazó una ruta muy relevante para nuestro país: es una experiencia que reconoce una Colombia diferente, con territorios, heterogeneidad y lo distinto de sus regiones. Esta experiencia debe trasladarse a los próximos censos”, comentó Carmona.
Y es que los datos e información estadística que produce el DANE, en la mayoría de los casos, se convierte en herramientas útiles para tomar decisiones desde un despacho de política pública. Según Andrea Ramírez, subdirectora del DANE, se trata de datos públicos que le muestran al país dónde, cuántos y de qué manera funcionan algunos de los sectores claves para Colombia, como el agropecuario, el minero, el social y el de vivienda.
“Imaginemos que debemos hacer una radiografía de cuerpo completo, pero solo teníamos datos sobre los pies y la cabeza. No sabíamos muy bien cómo estábamos; ahora, con el Censo Económico y la información completa, se pueden tomar decisiones adecuadas a lo que hay en realidad. Se beneficia también la investigación y las decisiones que se toman con esa información”, dijo Ramírez.
La información incluso puede ser utilizada por otros protagonistas que deseen conocer un paneo general de algún sector en específico en Colombia. El Censo Económico, por ejemplo, puede ser utilizado por inversionistas que deseen conocer cómo funcionan los emprendimientos o cómo apostarles a negocios que mitiguen la informalidad en las ciudades.
Un nuevo ciclo
El evento también hizo énfasis en la importancia del Ciclo Censal: una ley en la que se ordena que el Estado haga censos cada década. En el pasado, los censos se realizaban cada vez que había un presupuesto en el erario o la voluntad política de los administradores para enviar a sus funcionarios a las calles a recopilar información y preguntar a la ciudadanía. Esa norma, conocida como la Ley 2335 de 2023, cambia el panorama.
Urdinola aclaró que el Ciclo Censal, más que una directriz ordenada por una norma aprobada por el Congreso, significa una oportunidad. La ley ordena que asuntos de población, vivienda, minería, economía urbana o el mundo agropecuario tengan cifras actualizadas cada 10 años.
“Esta es una oportunidad y un legado para Colombia. Es fundamental preservar las capacidades construidas. En primer lugar, la capacidad tecnológica para capturar, monitorear y procesar grandes volúmenes de información con altos estándares de calidad. En segundo lugar, la integración de registros administrativos con la información censal, que permite mejorar la eficiencia de las operaciones estadísticas y reducir la carga para las fuentes de información”, concluyó.