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La corrupción como mecanismo de gobierno del crimen organizado: ¿cómo enfrentarla?

El Estado y sus instituciones enfrentan un gran desafío para combatir la corrupción, que se ha transformado. Análisis para continuar con la lucha anticorrupción.

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Tomás Tarazona Ramírez
18 de agosto de 2026 - 11:34 a. m.
Colombia puede servirse de instituciones y estrategias anticorrupción para continuar la lucha contra los desfalcos y las malversaciones del erario público.
Colombia puede servirse de instituciones y estrategias anticorrupción para continuar la lucha contra los desfalcos y las malversaciones del erario público.
Foto: Cortesía
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La corrupción es hoy un mecanismo de “gobierno” del crimen organizado, fenómeno que crece y evoluciona más rápido que las formas con las que Colombia lo enfrenta. Así lo explica la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC, por sus siglas en inglés). Según esta agencia, la manera en que funcionaba la corrupción durante buena parte del siglo XX ahora tiene dinámicas distintas.

En ese entonces, explica la UNODC, la corrupción consistía en hechos puntuales protagonizados por funcionarios que aprovechaban su cargo para obtener beneficios privados, pero el fenómeno evolucionó. Esa agencia de la ONU subraya que las organizaciones criminales comprendieron que la confrontación abierta contra el Estado genera costos e incertidumbre permanente. “Así las cosas, resulta más eficiente disputar selectivamente algunas capacidades estatales que sustituirlas por completo”, señala UNODC.

“La corrupción se convierte en una capacidad organizacional permanente de las economías criminales (...). Si se comprendiera como un mecanismo de gobernanza y no como un acto aislado, el objetivo dejaría de ser únicamente sancionar el hecho corrupto y más bien identificar y desmantelar las funciones que el crimen organizado ha capturado para subsistir”, explica

Forma y fondo

La diferencia entre el pasado y el presente no solo radica en el tamaño de las organizaciones criminales, sino en la manera en que lograron integrarse a sectores estratégicos del Estado. Según UNODC, estas estructuras ya no buscan reemplazar las instituciones ni enfrentarlas directamente. Su estrategia consiste en infiltrar procesos específicos del mismo Estado para reducir riesgos, asegurar la continuidad de sus negocios y proteger sus ganancias.

Esta infiltración se observó en el marco de la Estrategia Nacional de Integridad Portuaria, proyecto de UNODC que logró consolidar información dispersa, identificar vulnerabilidades institucionales y proponer controles.

Transformar la respuesta institucional con tecnología

La nueva arquitectura institucional frente a la corrupción debe incluir inteligencia estratégica, interoperabilidad de datos, auditoría forense, análisis financiero, gestión de riesgos e inteligencia artificial.

Este enfoque se ha materializado en iniciativas pioneras de UNODC, entre ellas el diseño del Modelo de Análisis y Gestión de Alertas de Corrupción y la plataforma Alertas360, las cuales transforman información dispersa en alertas tempranas y evidencia técnica con foco en la contratación estatal.

¿Qué viene ahora?

Para Colombia, el verdadero desafío ya no es crear más instituciones ni aumentar las sanciones, sino articular y transformar la arquitectura institucional para conectar la gestión sectorial de riesgos con la acción penal, fiscal y disciplinaria.

También hay tareas paralelas, como fortalecer y llevar a las regiones la Línea 157 —mecanismo telefónico que permite denunciar la corrupción de forma anónima—, aprobar el Proyecto de Ley de Protección de Denunciantes y profundizar la alianza con el sector privado, para cerrar espacios de facilitación a redes corruptas que permiten el tráfico de armas, el narcotráfico y la minería ilegal, entre otros, incluyendo drones y sistemas antidrones. A ello se suma un desafío cada vez más relevante: fortalecer la cooperación internacional para recuperar activos robados al Estado e indemnizar a las víctimas.

Algunos temas priorizados

Para articular a las entidades territoriales y tener respuestas efectivas, como Estado, se debería consolidar una estrategia nacional de lucha contra la corrupción, que integre la recuperación de activos y la reparación de víctimas. También es importante para promover el desarrollo territorial y fortalecer la prevención de la corrupción en el contexto de las regalías. En sectores como el energético, la transición debería ser observada con atención. De manera transversal la contratación pública no puede obviarse.

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