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Colombia está “ad portas” de conocer cuáles serán los nuevos nombres que llegarán al Congreso y la Presidencia para manejar los hilos del poder. A tan solo semanas de abrir los primeros comicios, la Procuraduría lanzó Paz Electoral, una estrategia holística en la que se busca garantizar la transparencia y la legitimidad de las elecciones antes, durante y después de abrir las urnas.
El programa consiste en articular a cerca de 10.500 funcionarios adscritos al Ministerio Público en 1.094 municipios donde se desarrollarán los comicios para que la transparencia, legitimidad, imparcialidad y seguridad, todos considerados como pilares electorales, estén presentes a la hora de escoger a los nuevos legisladores y mandatarios del país.
Para el procurador general, Gregorio Eljach, Paz Electoral se tratará de un nuevo intento institucional de blindar las elecciones en 2026 y demostrar que los entes de control tienen los ojos sobre las urnas de votación, pero también en todo el país que se dispone a elegir a sus nuevos gobernantes.
Según el director del Ministerio Público, la estrategia tendrá varios ejes para evitar cualquier halo de duda en los comicios por parte de los ciudadanos y los contendientes.
Por ejemplo, la Procuraduría dio instrucciones a los funcionarios que tiene desplegados en el país para que se conviertan en garantes de las reglas de juego. Estas personas tendrán la tarea de monitorear que se respeten las normas electorales y, en caso de evidenciar alguna irregularidad, tendrán vía libre para denunciarla.
“Es una estrategia que protege la democracia, busca elecciones limpias y a gobernantes legítimos (...). Buscamos que se respeten los resultados en condiciones libres, transparentes, seguras y conscientes”, asegura la Procuraduría.
Cumplir las reglas
La directriz también ordena la conformación de un “grupo élite” de siete personas de la Procuraduría que, a partir de esta semana, estará vigilando en todo el país la participación indebida en política por parte de funcionarios públicos, cuya investidura les prohíba influir en los resultados de las elecciones que vendrán en las próximas semanas.
Otro de los pilares de Paz Electoral consistirá precisamente en garantizar que los casi 14.000 puestos de votación que están habilitados para la jornada sean lugares seguros y monitoreados para los ciudadanos que lleguen a depositar las papeletas dentro de las urnas.
Y es que en la legislación colombiana hay al menos dos normativas que indican que ningún funcionario público que funja en cargos de poder puede utilizar su investidura para influir o tomar parte en procesos electorales.
Una ley del Código General Disciplinario, por ejemplo, habla de que cualquier funcionario que incurra en estas prácticas, sea destinando recursos humanos o económicos a intervenir en elecciones, será castigado con inhabilidades por períodos específicos o, peor aún, con la destitución del cargo.
De acuerdo con la Registraduría, hay más de 41 millones de colombianos habilitados para asistir a los comicios legislativos, lo que requiere que tanto la Procuraduría como los otros entes de control desplieguen todos los recursos disponibles para lograr una jornada electoral sin contratiempos y que garanticen transparencia en cada una de las mesas de votación.
“Proteger las elecciones equivale a defender la legitimidad de nuestra democracia y de nuestras instituciones, para que Colombia tenga una vida de prosperidad y progreso”, asegura Eljach.
Escalera de la democracia
El programa Paz Electoral también recalca algunos puntos que, de acuerdo con Eljach, son necesarios de recordar en tiempos electorales. En una misiva dirigida a todos los funcionarios de la Procuraduría hay un acápite llamado “la escalera de la democracia”: una guía pedagógica en la que se mostrará a la ciudadanía el paso a paso para lograr elecciones transparentes.
La escalera, cuenta Eljach, está compuesta de siete puntos que cuentan cómo la Procuraduría con sus 10.500 funcionarios estarán desplegados en el país para asegurar la transparencia y evitar cualquier acción que deslegitime o reste confianza ciudadana al proceso. En la guía pedagógica, por ejemplo, se contarán las acciones para que Colombia realmente viva el próximo 8 de marzo, día de elecciones legislativas, unos comicios libres, transparentes, seguros y a conciencia por parte de los ciudadanos.
Además, incluye un apartado en el que se mostrará cómo desde el Ministerio Público se les ofrecerá tranquilidad a los colombianos de que gane quien gane las plazas legislativas se respetarán los resultados y, por ende, la democracia colombiana.
Para Eljach, Paz Electoral demostrará que, aun en tiempos de polarización y desconfianza ante las instituciones, sí puede haber acciones para garantizar que la democracia en Colombia es sólida.
La estrategia está proyectada hasta finales de junio, fecha en que se definiría la segunda vuelta presidencial y ya el país habrá conocido quiénes serán los legisladores y el nuevo presidente de la República.
