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La reinvención de Flora Martínez de ‘Rosario Tijeras’. Decir “no más” cambió su destino

La actriz reveló por qué se alejó un tiempo de la actuación, habló sobre el precio de la fama, de su faceta como cantante y cómo encontró en el cine una forma más profunda y libre de contar historias como directora.

Por Cindy Katerine Martínez López
01 de marzo de 2026
La actriz reveló por qué se alejó un tiempo de la actuación, habló sobre el precio de la fama, de su faceta como cantante y cómo encontró en el cine una forma más profunda y libre de contar historias como directora
Fotografía por: Jimmy Londoño

Flora Martínez no llegó a la actuación por el camino tradicional. Su padre, un hombre con varios posgrados y un espíritu libre, decidió sacarla del colegio a los 14 años, convencido de que allí no aprendería lo que realmente importa en la vida. Fue él quien la animó a estudiar teatro, y apenas un año después, Flora consiguió su primer papel en “Mambo”, junto al director y actor Víctor Mallarino, a quien recuerda con gran admiración como una figura clave en su formación.

Rosario Tijeras: el papel que la marcó y la encasilló

Aunque ha hecho múltiples personajes en teatro, cine y televisión, uno en especial la llevó al reconocimiento internacional, aunque también fue el más complicado por lo que trajo después a su vida. “Rosario Tijeras me marcó. Tengo un amor inmenso por esa Rosario, por esa época, por lo que pude hablar de esos personajes. Siento que fue un personaje que nos ayudó como a entender por qué unas chicas de 21 años pueden agarrar un revólver y salir y matar a alguien. ¿Qué le pasa a esas mujeres por dentro? Y logré contar esa historia”, mencionó la actriz.

Pero el éxito vino con un costo. “Por supuesto después tuvo cosas no tan buenas. La sexualización que me pegué ahí fue brutal y todos los directores querían tener esa Rosario y esos desnudos en sus películas”. Fue en ese momento cuando empezó a cuestionar no solo los guiones, sino también el tipo de historias que estaba contribuyendo a contar. “Siento que lo importante es contar una historia, no es hacer un gran personaje. No es lucirme yo, es qué se lleva el espectador a su casa. Después de un tiempo dije ‘ya no quiero seguir haciendo este tipo de personajes’, además porque siento que le hace mucho daño a Colombia, porque solo nos conocían por drogadictos, prostitutas, narcotraficantes y, en serio, uno no lo cree porque uno vive aquí como con esa realidad, pero la gente que está afuera y que solamente ve eso de Colombia, literalmente piensa que aquí todavía andan los ‘manes’ en el jeep blanco con la metralleta y que son carreteras destapadas. Eso quiere decir que sí tenemos que cambiar la manera como el mundo nos ve, y a veces el mundo nos ve solamente a través de nuestro propio audiovisual”, resaltó la actriz.

La experiencia de ser madre también transformó su perspectiva. “Creo que eso también me ayudó a reflexionarlo y a decir ‘no, las mujeres somos mil cosas más’”. Pero salir de ese molde no fue fácil. “La única manera fue dejar de hacer cine. Por suerte, la vida es muy sabia, siempre tiene cosas maravillosas para uno”.

La actriz y directora de cine recordó que se sentía atrapada en “sets” de televisión, recitando guiones y viviendo en un mundo de ficción. Por eso, a los 20 años, después de cinco sin parar, tomó una decisión que cambió su vida. “Ya estaba como saturada. Hacía dos novelas al tiempo y actuaba y actuaba y actuaba, el ‘set’ era como una cárcel. No fui al colegio, pero fui al ‘set’ de televisión, ese era mi colegio y recitaba libretos, era como un mundo ficticio; entonces dije ‘ya, basta’, y me fui a Nueva York. La libertad que yo sentí de que no me conocieran, porque ser famosa no es tan chévere, pierdes totalmente tu privacidad de poder observar, de poder estar relajado y de no tener que dar una respuesta, fue increíble y pude estudiar allá. Estudiaba dibujo, música, volví a mis clases de actuación y fue divino, trabajaba como mesera y era feliz”.

¿Por qué Flora Martínez se alejó de la actuación?

Tomar la decisión de pausar su carrera como actriz para reenfocar su vida la transformó por completo: “Era como una necesidad de detenerme, respirar y volver a encontrarme. Necesitaba esa pausa. Creo que eso es muy sano y lo he mantenido así en mi carrera. Admiro mucho a los actores que pasan de una novela a otra, es un trabajo duro. Cuando dije ‘no más actuación’ es cuando me proponen hacer el monólogo musical de Frida. Ahí logro unir el teatro con la música. Siempre detrás de esas grandes dificultades que se le presentan a uno hay grandes oportunidades, pero uno a veces se queda ahí, como trabado en la dificultad”.

En ese camino se cruzó con el músico José Reynoso, quien se convirtió en su esposo. Junto a él no solo halló el amor, sino también una nueva pasión artística: “Empiezo en el mundo de la música, él empieza a ser mi maestro y empezamos a trabajar juntos. Yo amo la música, le tengo mucho respeto. Tuvimos conciertos el año pasado, pero para mí cantar es mucha responsabilidad, siento que es un arte bien exigente”.

La transición hacia la dirección también fue impulsada por su esposo, quien la motivó a escribir y ponerse detrás de la cámara. Flora comenta que dirigir la convirtió en una mejor actriz, ya que entender la historia completa desde una perspectiva externa le brindó una visión que antes no tenía.

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“¡Basta Mamá!”, su segunda película

Después del éxito de su primera película, hoy celebra su segundo filme como directora: “¡Basta Mamá!”, una comedia que se basa en una obra de teatro argentina y que explora la compleja relación entre madre, hijo y nuera. Flora no solo dirige, sino que también interpreta a Leticia, la mujer que irrumpe en la vida de un hombre de 45 años que todavía vive con su madre. “Estoy muy, pero muy feliz. Es mi segunda película como directora; la primera me trajo muchísimas alegrías, muchísimos premios, sobre todo muchísimos aprendizajes que en esta segunda ocasión pude poner a prueba y fue maravilloso. Fue una experiencia muy diferente. Conté con un equipo fantástico en todas las áreas. Una película no la hace uno solo, la hace un equipo de gente y tuve el privilegio de contar con artistas que amo y que admiro, también unos actores increíbles como Rafael Zea, Marcela Benjumea, Bernardo García. A todos los quiero y los admiro como colegas. El reto para mí es que las buenas comedias también tienen que hacerlo llorar a uno un poquito, reflexionar. Además, tenemos una banda sonora espectacular. Estamos muy contentos en todos los sentidos, con la dirección, con la actuación, con la música, con todo”.

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Cindy Katerine Martínez López

Por Cindy Katerine Martínez López

Comunicadora Social y Periodista de la Universidad Sergio Arboleda con 10 años de experiencia en medios de comunicación, generación de contenidos digitales, reportería e investigación. cmartinez@elespectador.com
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