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Pegassi corona el Baum esta noche: “En la pandemia gané la confianza para hacer mi música”

El DJ belga se presentará en el escenario Páramo a la 1:30am. En entrevista con Vea de El Espectador habló sobre la evolución de su identidad sonora tras la pandemia, su rechazo a las tendencias pasajeras y la energía que espera encontrar en el Baum Festival.

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Por Mariana Álvarez Barrero
23 de mayo de 2026
El DJ belga que dejó de complacer algoritmos para redefinir la electrónica
Fotografía por: Pegassi
El DJ belga que dejó de complacer algoritmos para redefinir la electrónica

El DJ belga que dejó de complacer algoritmos para redefinir la electrónica

Fotografía por: Pegassi

Este viernes 22 de mayo, el Baum Festival recibe a uno de los nombres más frescos de la escena electrónica actual: Pegassi (Sam Huybrecht).

Detrás de éxitos virales y pistas diseñadas meticulosamente para romper la pista de baile, el DJ y productor belga habló sobre su proceso creativo, el impacto de la pandemia en su confianza y su conexión con el público latinoamericano.

Queremos empezar hablando de “MOAA”, su lanzamiento más reciente, cuyas siglas significan Mother of All Anthems. ¿En qué momento se dio cuenta de que este tema tenía el potencial para convertirse en un himno de festival y no solo en un récord más de club?

“Prácticamente de inmediato. Guardé una nota de voz en el momento exacto en que se me ocurrió la idea y luego empecé a producirlo. Estaba en mi antiguo estudio, y a los 15 minutos ya tenía lista la melodía. Al escucharla supe que era sumamente pegajosa. Tuve que ponerle un nombre provisional al proyecto para no perder el archivo; suelo ser muy aleatorio con los títulos y a veces solo escribo algo como “techno beat 5 de mayo”, pero a este lo llamé “Anthem of All Anthems” (El himno de todos los himnos) porque la melodía transmitía esa vibra.

Después, cuando el tema estuvo terminado y empecé a probarlo en mis sets, llegó un punto en el que la gente me cantaba la melodía de vuelta. Ahí decidí que debía mantener el concepto, pero opté por un título más secreto (MOAA) porque el nombre original sonaba un poco ególatra".

Menciona que registra notas de voz antes de lanzar un tema. ¿Cómo maneja la anticipación del público con los tracks que aún no han salido?

“Yo primero fui productor, por eso siempre estoy haciendo música cuando estoy aburrido o necesito desahogarme. Cuando termino una canción y siento el impulso de tocarla en un club o en un festival, simplemente la pruebo. A veces diseño temas que creo que le van a encantar a todo el mundo porque a mí me fascinan, pero al ponerlos en vivo la reacción del público es distinta a la esperada. También pasa al revés, concibo una canción que me parece demasiado comercial, la toco y a la multitud le fascina.

Todo depende de cómo reaccione la gente a esos temas inéditos. Empiezan a enviarme mensajes directos o, si el set se sube a YouTube o SoundCloud, comentan justo en el minuto donde suena el track no lanzado. Incluso cortan el fragmento y lo suben como “Pegassi unreleased ID”, que es exactamente lo que ocurre ahora mismo con mi colaboración con FunkTribu.

Cuando el público actúa así, sé que el tema funcionará muy bien en su lanzamiento. Siempre es la estrategia más inteligente entregar lo que los fanáticos piden, aunque también creo que es importante no guiarse solo por eso e intentar proponer algo diferente".

Su sonido mezcla techno, trance, house e incluso hip-hop. ¿Qué tan importante es romper las barreras de los géneros en la música electrónica y mantenerse fiel a sí mismo?

“Llevo produciendo desde hace 15 años. Durante la primera década estaba enamorado de la idea de ser DJ porque vi a Martin Garrix alcanzar la fama cuando tenía casi mi misma edad. Él estalló de la nada, se convirtió en una gran estrella e inspiró a muchos jóvenes de 16 años, incluido yo, a empezar en esto. En esa época hacía música pensando en lo que creía que le gustaría a los demás.

Sin embargo, durante el confinamiento por el COVID-19, pasé mucho tiempo a solas en mi habitación. Tenía unos 25 años, una edad en la que uno deja de ser un niño para convertirse en un hombre, y ese aislamiento me permitió conocerme mucho mejor.

En ese momento me prometí que, si la pandemia terminaba y volvía a las pistas, haría la música que realmente me gustaba. Antes también creaba cosas que me encantaban, pero no las lanzaba por temor a que fueran demasiado raras o a que no encajaran con lo que el mercado buscaba.

Recuerdo que hice una canción llamada “Knife Talk”, la primera que saqué tras la pandemia, hace unos cuatro o cinco años. Mis amigos vinieron a mi casa y les dije: “Tienen que escuchar esto, hice algo extraño”. Su reacción fue inmediata: “Amigo, esto está increíble”.

Esa fue la primera vez que gané la confianza para hacer la música que de verdad disfruto. Desde entonces decidí que, si los primeros 10 años no me dieron el éxito, me dedicaría a crear constantemente música que a mí me encantara escuchar. Cuando viajo en avión, en tren o en el carro, casi siempre voy escuchando mis propios temas, lo cual es una excelente señal".

El año pasado lanzó “227 kg”, un track que fue gigante. Ahora que entra de lleno a la temporada de festivales, lo cual trae mucha presión, ¿siente la necesidad de mantener el nivel muy alto o está simplemente disfrutando ahora que encontró su lugar?

“Ambas cosas. Estoy disfrutando todo lo que llega en este momento y me hace muy feliz haber encontrado finalmente mi espacio en la escena. Pero al mismo tiempo, siempre he querido hacer música que destaque y que conecte con una gran cantidad de personas.

Ahora que tengo más seguidores y una agenda de shows más robusta, me autoimpongo esa presión porque siempre busco demostrarme que puedo hacer una canción mejor que la anterior.

Eso es sumamente subjetivo, porque lo que para mí es un mejor tema, puede que para usted no lo sea, sin embargo, intento exigirme constantemente para confirmar que mi creatividad no se ha agotado y que mantengo la capacidad de proponer cosas nuevas. Eso es lo que me mantiene en marcha".

Hay algo muy particular en su propuesta: muchos productores crean pensando en los números de las plataformas de streaming, pero da la impresión de que usted diseña sus canciones para generar un impacto en la pista de baile de un festival. ¿Por qué se enfoca en los grandes escenarios?

“Tengo un grupo de amigos muy cercano con el que solía salir mucho de fiesta, así que sabemos perfectamente cómo deben sonar las canciones en la pista de baile. A veces, cuando usted escucha un tema en la radio, en el carro o en su versión de Spotify, nota que el drop dura tal vez 30 segundos y luego regresa de inmediato a la voz o a la melodía. Pero cuando usted frecuenta los clubes o los festivales, se da cuenta de que la gente necesita más de 30 segundos para entrar en el groove.

Por eso, cuando estoy componiendo en casa, a menudo reproduzco el track, me levanto y empiezo a bailar solo. Lo escucho en bucle y, si me canso o me aburro, me detengo. Ahí descubro si una sección necesita ser más larga y realizo los ajustes. Escucho mis canciones completas unas 200 veces hasta encontrar la estructura adecuada. Al fin y al cabo, esto es música de baile, así que mi objetivo es que la parte diseñada para bailar dure mucho más que las transiciones".

Cuando baila solo en su estudio durante ese proceso, ¿siente que está trabajando o siente que está de fiesta como antes con sus amigos?

“Un poco de ambos, pero se asemeja más a una fiesta conmigo mismo. Me hace feliz. Escuchar algo completamente nuevo que no existía hace dos horas y que acabo de crear me da ganas de levantarme y bailar. Creo que es una sensación muy especial y eso es lo que realmente amo de hacer música".

Ha recibido el apoyo de artistas con estilos muy diferentes, desde VTSS hasta Solomun. ¿A qué cree que se debe que su música logre conectar con escenas tan distintas?

“Bueno, cuando hice “YoYoYo” en 2023, venía subiendo una ola de sonidos muy rápidos, con artistas como Adrian Mills o Marlon Hoffstadt haciendo grandes temas de trance. Al mismo tiempo, TikTok estaba en su punto más alto de popularidad y representaba algo nuevo para mucha gente tras la pandemia. Para mí, esa tendencia de música súper rápida se sentía casi como algo pasajero, al igual que los contenidos de la plataforma.

Me pregunté si realmente escucharía una canción así en 10 años. Pensé: “Imagínese escuchar ‘YoYoYo’ en el año 2030 y que sea súper rápida”. Tal vez para entonces la música vuelva a ser lenta y nadie la quiera oír. Así que tomé la decisión consciente de producirla a 142 BPM, que es un punto intermedio entre el house y el techno rápido. Lo hice a propósito porque quería que siguiera sonando bien en cinco o diez años".

Hablemos de Bogotá. Llega a la ciudad este viernes y es sabido que el público bogotano es uno de los más apasionados de América Latina para el techno y la electrónica. En marzo estuvo en Medellín, pero ¿espera algo diferente del Baum Festival?

“El año pasado en el festival hice un back-to-three gigante e improvisado junto a Southstar y Heartstring. Se suponía que iba a tocar HorsegiirL, pero perdió su vuelo, así que terminé tocando con ellos en el escenario principal del Baum. La energía del público allí es siempre una locura colectiva. Ya sea en Medellín o en Bogotá, la respuesta de la gente es siempre jodidamente demente.

¿Siente que el público latinoamericano se percibe diferente?

“Sí, muchísimo. Es curioso decirlo, pero es casi como si en Estados Unidos tuvieran a Beyoncé y en Latinoamérica tuvieran a los DJs de techno. Así se siente el fervor”.

El proyecto de Pegassi creció muy rápido, pero se siente como algo que evoluciona y madura en tiempo real. Más allá de los tracks que se vuelven virales, ¿qué es lo que quiere que la gente entienda sobre usted como artista?

“Es una pregunta difícil, pero quiero hacer música que se siga sintiendo relevante sin importar el paso del tiempo. Como le mencionaba con “YoYoYo”, la hice más lenta porque no quería sumarme al montón de techno rápido que inundaba el mercado.

Mi meta es seguir creando y lanzando música que ojalá tenga un impacto en el futuro del género, manteniéndome siempre fiel a mí mismo".

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Por Mariana Álvarez Barrero

Periodista de la Universidad del Rosario. Apasionada por la agenda global, la literatura y la economía. Además, presentadora de Moneygamia, formato audiovisual de finanzas fáciles de El Espectador.malvarez@elespectador.com
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