El formato de dramas en vertical ha ido posicionándose como un nuevo género de relatos cortos de 20 episodios en adelante, que en cada capítulo de entre 1 o 2 minutos, muestra un evento, acción o reacción contundente para el personaje principal, lo que elimina por completo la posibilidad de escenas de descanso o transición. Se trata de historias vertiginosas que los usuarios consumen en sus teléfonos móviles.
Gabriela Tafur a la cabeza de series verticales
Este formato, con amplio éxito en Estados Unidos y Oriente, ya está siendo desarrollado por compañías colombianas con talento local. Una de ellas es Idilio TV, encabezado por Gabriela Tafur, su Ceo, y Diego Arbeláez, su Productor General & Contenido, quienes ya tienen varios productos de este tipo en su plataforma.
Ahora anuncian la primera microserie vertical hecha con IA. Tafur explicó a El Espectador que no se trata de una decisión reciente.
“Desde el primer día concebimos a Idilio como una compañía donde la tecnología iba a ser parte esencial del proceso creativo. Siempre supimos que la inteligencia artificial sería una herramienta clave para contar historias de una manera distinta. Ese momento llegó cuando comprobamos que podíamos producir una microserie completa manteniendo intacta la emoción, la coherencia dramática y la calidad narrativa que nos caracteriza. Ahí supimos que la tecnología ya no era una promesa, sino una herramienta lista para servir a la historia. Por eso hoy estamos preparados para presentar ‘Somos Cuatro’ al mundo”.
La serie, disponible en la APP Idilio TV, fue concebida desde el principio para la IA. Fue así como Elkim Ospina y Fernan Rivera, los responsables de los guiones, que han escrito otros relatos para Idilio, fueron convocados. La idea general se las entregó Arbeláez.
Ospina, quien en el pasado ha sido libretista de productos como ‘Garzón, Vive’, ‘Francisco el matemático’ y ‘Pa’ quererte’, comentó que el guion se escribió como una especie de cómic.
“El formato sigue siendo aristotélico clásico, de tres actos, pero decidimos que nuestro aporte sería narrarlo a manera de cómic donde los personajes no son hablantes, sino que hay un narrador, quien da la información y permite que la historia avance”.
Por ello, en el proceso de creación y escritura pensaron en viñetas o cuadros, no en imágenes tipo video.
Al ver el resultado final, Ospina se siente satisfecho y cree que es evidente el nivel de detalle y perfección que se puede lograr gracias a este tipo de Inteligencia en un producto como este. “En mi opinión ‘Somos cuatro’ se aproxima más al género del cómic que de las series o relatos audiovisuales contemporáneos”.
Diego Arbeláez detalló cómo fue el proceso que siguieron una vez tuvieron los guiones de la historia. “El casting fue un proceso tan exigente como uno tradicional. Partimos de perfiles creados por guionistas humanos: psicología, edad emocional, trasfondo, energía dramática. Luego, a través de distintas herramientas de generación visual y modelado, empezamos a explorar rostros. La IA nos presenta opciones. Nosotros elegimos. Y a diferencia del mundo físico, aquí podemos afinar: la intensidad de la mirada, la estatura, la estructura ósea, el gesto. No desarrollamos la tecnología desde cero, pero sí desarrollamos una metodología propia para dialogar con ella. Llegar al elenco que queríamos tomó semanas de ajuste y exigencia estética”.
Como en un día de grabación, pero sin set
Sobre la elección de elenco y el desarrollo de las escenas comentó que es similar al que se hace cuando se graba en un set o una locación, solo que en esta ocasión es detrás de un computador.
“Primero aprobamos el guion. Luego el casting, las locaciones, el vestuario, el maquillaje conceptual. Después viene la dirección: ‘más ritmo’, ‘más tensión’, ‘cierra el plano, ‘esa pausa es demasiado larga’. Se generan nuevas versiones hasta que el director dice ‘queda’. Hay presión de tiempo, de presupuesto, de cronograma. No es magia automática. Es dirección artística aplicada a un entorno digital”.
En este primer experimento, que conjuga lo humano y la tecnología, Elkim cree que es interesante, pero en su opinión deja ver que la emoción y la conexión humana no es reemplazable, lo cual ubica a la Inteligencia de este tipo como una herramienta muy útil, pero de ninguna manera como quien puede asumir todo el trabajo creativo.
Por su parte, Arbeláez recalca el uso de la IA como una herramienta complementaria, pero no como la tecnología que remplace los procesos humanos, incluso la edición resulta un proceso donde el talento personal es el más relevante. “La edición es profundamente humana.
Las herramientas pueden automatizar procesos técnicos, pero el montaje —el latido narrativo— sigue siendo una decisión estética. Ritmo, respiración, silencio, música, tensión. Eso no lo decide un algoritmo. Lo decide alguien que entiende emoción. Trabajamos como en cualquier producción: con criterio audiovisual, dirección escénica, construcción sonora y musicalización. Solo que el set está en un servidor”
Otro aspecto que Ospina destacó en su experiencia de escribir pensando en IA es que no hubo restricción de elementos o eventos que sintiera le aportaban a la historias, pero que cuando se hace para una historia que será grabada convencionalmente resulte costoso, como por ejemplo un viaje a Europa de alguno de los personajes o el empleo de un helicóptero. “en ese sentido si hay más libertad creativa”.
Con su reciente experiencia, Arbeláez considera que la IA no es una amenaza. “Donde antes había un actor frente a cámara, ahora hay un talento humano que programa interpretación, que modela emoción, que construye gesto desde el lenguaje técnico. No estamos eliminando el teatro, ni el cine, ni la televisión tradicional. Eso sigue existiendo y seguirá existiendo”.
El alto ejecutivo complementa: “La IA no hace nada sola. Necesita intención, dirección, criterio estético, narrativa. Detrás de cada escena hay un ser humano que decide ritmo, encuadre, emoción, silencio. La herramienta es nueva. La autoría sigue siendo humana”.
