
Diego Caicedo llegó a ‘La Broma maestra de: Betty, La Fea‘ buscando una oportunidad como actor, pero terminó encontrándose con algo que no estaba en sus planes: convertirse en el protagonista de una producción sin saber que estaba siendo grabado. La serie, que se estrena este 18 de septiembre en Prime Video, mezcla comedia, documental, improvisación y cámaras ocultas para construir una historia alrededor de un hombre que cree estar participando en un taller de actuación relacionado con el universo de ‘Betty, La Fea’. Lo que desconoce es que prácticamente todo lo que ocurre a su alrededor forma parte de una elaborada puesta en escena.
La producción fue creada y dirigida por los mexicanos Raúl Campos y Félix de Valdivia y cuenta con la participación de actores de la franquicia, entre ellos Ana María Orozco, Jorge Enrique Abello, Julián Arango, Lorna Cepeda y Julio César Herrera. También participaron 14 actores especializados en improvisación y un equipo de aproximadamente 80 personas detrás de cámaras, además de más de 30 cámaras ocultas. Para Diego, sin embargo, no había una serie en marcha: había una posibilidad de demostrar su talento y conseguir un lugar en una industria en la que llevaba años buscando oportunidades.
¿Quién es Diego Caicedo?
Diego es bogotano, tiene 38 años y ha construido su recorrido principalmente desde las artes escénicas. Su formación incluye arte dramático, narración oral e improvisación. También pasó por el SENA, donde entre 2016 y 2018 hizo parte de un grupo de actuación, se desempeñó como monitor de cuentería y realizó un taller de creación de guiones y libretos. Su trayectoria incluye además trabajo con diferentes agrupaciones teatrales y participación en producciones audiovisuales, cortometrajes y proyectos en los que ha asumido personajes secundarios.
Antes de convertirse en el rostro central de ‘La broma maestra de: Betty, La Fea’, Diego había vivido justamente una de esas situaciones habituales para un actor que intenta abrirse camino: fue rechazado en un casting relacionado con la producción. Tiempo después recibió una nueva oportunidad, aunque no sabía que esa supuesta segunda posibilidad estaba diseñada para convertirlo en el centro de una broma. Desde su perspectiva, cada prueba, cada tensión y cada momento incómodo podían acercarlo a la posibilidad de conseguir finalmente un papel.
“Fue una montaña rusa de emociones de principio a fin. Y creo que parte de que haya sido así fue lo que también me mantuvo ahí. Porque si todo hubiera sido malo, pues ya llega un punto en el que te aburres y te vas. Pero entonces pasaban cosas que como que me subían el ánimo y yo: ‘Bueno, bien, vamos, voy a tener una escena’, ¿no? Y al otro día no, ya no, o al rato: ‘Ay, Dios’. Entonces eso fue, pues fue una locura. Les decía yo, fue algo agridulce”.
Esa incertidumbre fue precisamente una de las razones por las que Diego decidió continuar. En lugar de abandonar cuando las cosas no salían como esperaba, cada pequeño avance volvía a alimentar la ilusión de que la oportunidad podía estar cerca. Para él no se trataba simplemente de aparecer en una producción: estaba intentando demostrar que podía conseguir un lugar como actor y que todo el trabajo acumulado durante años podía llevarlo finalmente a una oportunidad de mayor exposición.
Hay una particularidad en la experiencia de Diego: buena parte de lo que el público verá en la serie no corresponde a una actuación convencional. Él no estaba interpretando un personaje ni siguiendo un libreto que conociera de antemano. Sus reacciones, dudas, frustraciones y momentos de entusiasmo ocurrieron mientras creía estar enfrentándose a situaciones reales. Por eso, uno de los retos que ahora tiene por delante es convertir esa exposición en una oportunidad para mostrar las capacidades actorales que no necesariamente pudieron verse durante la broma.
Diego sabe que la visibilidad que puede darle la producción abre una puerta diferente. El reconocimiento, explica, puede servirle para entrar en el radar de otros actores, directores y productores y para que aparezcan nuevos proyectos. Incluso imagina oportunidades tan sencillas como que alguien necesite un actor con determinadas características y recuerde haberlo visto en la serie.
“Bueno, pues creo que precisamente ahorita, por lo que se alcanzó, sin querer queriendo, ya pues de lo que venga de aquí en adelante, ya al menos, digamos, que hay algo nuevo y es que algo de reconocimiento. Entonces, bueno, si eso me va a ayudar, un apoyo para poder demostrar todo lo que soy, lo que tengo, las capacidades que tengo, eso. Aprovechar, aprovechar cada situación. Digamos, ya tengo contacto con actores que uno no sabe qué mañana: ‘Necesito un flaco alto para una obra de teatro’. Listo, este man es”, expresó a Vea.
Y aunque ‘La broma maestra de: Betty, La Fea’ no le permitió mostrar desde el comienzo todo lo que puede hacer frente a una cámara como actor, hubo un momento en que lo hizo. Lorna Cepeda, quien participó en la producción, cuenta que Diego tuvo una escena con parte del elenco de la franquicia y que allí pudo enfrentarse finalmente a un trabajo actoral convencional. Para ella, esa experiencia confirmó algo que la producción no necesariamente podía mostrar en su formato de cámara oculta: que detrás del hombre que reaccionaba sin saber qué estaba ocurriendo había un actor con formación y experiencia.
“O sea, en la serie no se ve, en ‘La broma maestra’, o sea, digamos, de pronto son los talleres y eso, pero nosotros tuvimos la experiencia de trabajar ya con él en una escena que se grabó con Betty, pues porque sí le cumplieron, y la verdad es que lo hizo espectacular. O sea, nunca dudamos de eso, pero lo hizo con una altura impresionante. Es un actor. Entonces, como gran actor que es, lo hizo de una manera espectacular. O sea, nos gustó mucho trabajar con él también”, agregó la reconocida actriz.
Ahora Diego Caicedo enfrenta una etapa distinta. Después de años de formación, teatro, improvisación y pequeños papeles, llega a una producción en la que tiene un protagonismo que nunca buscó de esa manera y que, paradójicamente, consiguió siendo él mismo. El estreno de ‘La broma maestra de: Betty, La Fea’ puede representar así mucho más que la llegada de un nuevo rostro a una plataforma: para Diego, es la posibilidad de que una trayectoria construida durante años deje de transcurrir principalmente detrás de las oportunidades que esperaba y empiece a ser visible para quienes pueden abrirle las siguientes.
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