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Una investigación de la Universidad Queen Mary de Londres y el Cancer Research UK, demostró que la vacuna contra el virus del papiloma humano (VPH) está reduciendo la mortalidad por cáncer de cuello uterino en Reino Unido. Por primera vez, en esa nación no hubo reporte de muertes por esta enfermedad entre mujeres de 20 y 24 años, entre 2020 y 2024, cuando la cobertura de la vacuna en este grupo de edad era cercana al 90 %.
De acuerdo con los investigadores, quienes publicaron su estudio en la revista médica The Lancet, la vacuna contra el VPH ha prevenido alrededor de 200 muertes por cáncer de cuello uterino hasta la fecha, y se prevé que el número de vidas salvadas aumente a medida que las generaciones vacunadas envejezcan y más personas reciban la vacuna.
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En 2008, este país implementó un programa de vacunación contra el VPH en las escuelas de todo el Reino Unido, que ofrecía la vacuna a todas las niñas de 12 a 13 años. La medida se extendió a los niños que cumplían los requisitos en 2019. Quienes no recibieron la vacuna cuando se ofreció inicialmente podían obtenerla gratuitamente a través de su médico de cabecera hasta los 25 años.
En ese momento no era posible conocer el impacto potencial del programa, pero ahora, que las personas vacunadas crecieron, los investigadores analizaron las tasas de mortalidad. Sus hallazgos estiman que los niños vacunados entre los 12 y los 13 años tienen un riesgo prácticamente nulo de morir por esta enfermedad antes de los 30 años, “lo que refleja el enorme éxito del programa de vacunación contra el VPH en las escuelas”, menciona la Universidad Queen Mary de Londres.
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La recopilación de la evidencia duró más de dos décadas, según Peter Sasieni, catedrático de Epidemiología del Cáncer y codirector del Centro de Detección, Prevención y Diagnóstico Precoz del Cáncer de la Universidad Queen Mary de Londres. “Este es el primer estudio que destaca el impacto de la vacunación contra el VPH en la mortalidad por cáncer de cuello uterino”, afirmó.
A pesar del éxito de la vacuna, la cobertura en Reino Unido sigue estando por debajo del nivel necesario para eliminar el cáncer de cuello uterino como problema de salud pública: solo entre el 76 % y el 86 % de las niñas y entre el 71 % y el 80 % de los niños están vacunados antes de los 15 años, con tasas de cobertura aún menores en las zonas más desfavorecidas.
“Es fundamental que el Gobierno del Reino Unido y los sistemas de salud aborden urgentemente esta situación con acciones específicas para llegar a las comunidades donde la tasa de vacunación es más baja”, sostuvo Michelle Mitchell, directora ejecutiva de Cancer Research UK.
Un problema global
A nivel mundial, el cáncer de cuello uterino es el cuarto más frecuente entre las mujeres, con una incidencia aproximada de 660.000 nuevos casos y 350.000 muertes en 2022, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Las tasas más altas de incidencia y mortalidad se concentran en los países de ingreso bajo y mediano. “Estas desigualdades reflejan, en gran medida, las limitaciones en el acceso a los servicios nacionales de vacunación contra el VPH y a los servicios de cribado y tratamiento del cáncer, así como la influencia de determinantes sociales y económico”, dice la OMS.
Hasta 2025 existían ocho vacunas contra el VPH autorizadas, cinco de las cuales han sido precalificadas por la OMS y se encuentran disponibles a escala mundial. Todas ellas ofrecen protección frente a los tipos 16 y 18 del VPH de alto riesgo, que causan aproximadamente el 76 % de los casos de cáncer de cuello uterino.
¿Cuándo se pone la vacuna para VPH?
Según la OMS, la vacunación debe administrarse prioritariamente a todas las niñas de entre 9 y 14 años antes del inicio de las relaciones sexuales. A partir de los 30 años, las mujeres deben someterse cada 5 a 10 años a una prueba de detección del cáncer de cuello uterino con alta sensibilidad y validez clínica demostrada. Si están infectadas por el VIH, estas pruebas deben realizarse cada tres años a partir de los 25 años. La estrategia mundial promueve la realización de al menos dos pruebas de alta sensibilidad a lo largo de la vida, una antes de los 35 años y otra antes de los 45.
Los hombres también pueden aplicarse la vacuna (hasta los 45 años), pues además ayuda a prevenir otros tipos de cáncer como: pene, ano, garganta y boca.
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