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¿Alguna vez ha escuchado la palabra andropausia? ¿Sabe qué significa? Si la respuesta es no, quizás le resulte más familiar este término: menopausia masculina. Se trata de un proceso que se caracteriza por la disminución progresiva de los niveles de testosterona y otros andrógenos, y que puede manifestarse con reducción del deseo sexual, disfunción eréctil, aumento de la grasa corporal, y cambios en el estado de ánimo. Sin embargo, estos síntomas no siempre son consecuencia exclusiva de la edad. En algunos casos también pueden ser señales de alerta de enfermedades cardiovasculares, renales o urológicas que suelen pasar desapercibidas.
Cuando los hombres llegan a los 35 años, más o menos, su cuerpo inicia un proceso progresivo en el que pierde testosterona, la principal hormona sexual masculina. A diferencia de la menopausia en las mujeres, que es muy marcada, en los hombres “la caída es muy progresiva en el tiempo. Se estima que el 1% de concentración de testosterona se va perdiendo cada año”, dice Freddy Luna, médico endocrino, líder de la Unidad de Cardiometabólica, de la Fundación Cardioinfantil (LaCardio).
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En este proceso, el hombre puede presentar aumento de peso, acumulación de grasa abdominal, también puede aparecer la hipertensión, e incluso elevación de la glucosa que puede llevar a la diabetes. Estos síntomas se relacionan con el deterioro de la calidad hormonal, pero se suelen ignorar hasta que llegan los efectos en el desarrollo sexual como caída de la libido o disfunción eréctil, que ocurren cuando hay “un deterioro hormonal muy marcado”, señala Luna.
Hablemos puntualmente de la disfunción eréctil, un término quizá más familiar, y que afecta aproximadamente al 15 % de los hombres cada año. En 2011, un estudio que compartió la Organización Mundial de la Salud (OMS) estimaba que para 2025 al menos 320 millones de hombres tendrían incapacidad de lograr o de mantener una erección lo suficientemente firme como para tener relaciones sexuales. Otros estudios (también antiguos) han encontrado que aproximadamente el 52 % de los hombres entre 40 y 70 años pueden presentar algún grado de disfunción eréctil.
Aunque esta suele ser vista únicamente como un problema sexual, realmente es un indicador de que hay cosas que no están bien en el cuerpo de los hombres. “La erección es, en esencia, un fenómeno vascular: depende de la salud de las arterias y del endotelio (una capa de células) que las recubre”, explica el Dr. Andrés Felipe Gutiérrez Rojas, especialista en urología de la Fundación Santa Fe de Bogotá (FSFB).
Las arterias del pene, agrega Gutiérrez, son muy pequeñas, miden entre uno y dos milímetros, mientras que las coronarias del corazón son más grandes. “Por eso, cuando empieza a haber daño vascular, suele manifestarse primero en el pene”.
Sin embargo, también puede ser un signo de alarma de diabetes mellitus, de acuerdo con Luna, de LaCardio.
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“Esto es especialmente relevante cuando la disfunción eréctil aparece en un hombre relativamente joven, menor de 50 años, o sin una causa evidente”, menciona Gutiérrez. La razón es que enfermedades como la diabetes, la hipertensión, el colesterol alto y la obesidad comparten exactamente los mismos factores de riesgo. Por esto, “atender la disfunción eréctil a tiempo es, muchas veces, una forma de proteger el corazón”.
Pero, ¿cuáles son los factores de riesgo?
A cuidar el corazón
Para el Dr. Carlos Ortiz, jefe de cardiología clínica de LaCardio, hay al menos cinco factores. El primero, es una alimentación deficiente: con pocas verduras, frutas, granos integrales y semillas. El segundo, la disminución de la actividad física. “Mayor sedentarismo significa mayor riesgo cardiovascular”, señala. El tercero es el consumo de tabaco y el ahora famoso vapeo. El cuarto, la contaminación ambiental, evidente especialmente en las ciudades capitales. Y, el quinto, el desconocimiento. “Muchas veces los hombres tienen síntomas que no consultan, porque prefieren orientarse a través de otros canales, pero no con profesionales que les envíen los exámenes correspondientes para prevenir”.
El doctor Dr. Andrés Buitrago, especialista en medicina interna, cardiología y epidemiología, de la FSFB, agrega otros factores: “el estrés crónico asociado a largas jornadas laborales, mala calidad del sueño y hábitos de vida poco saludables”.
Todo este conjunto de factores están impulsando una tendencia cada vez más preocupante. Las enfermedades tradicionalmente asociadas a adultos mayores, como el infarto, la hipertensión arterial, la insuficiencia cardíaca y las alteraciones del ritmo cardíaco, están apareciendo con mayor frecuencia en personas más jóvenes, incluso antes de los 40 años.
“La salud cardiovascular ya no es un tema exclusivo de la vejez; hoy debemos comenzar la prevención desde edades tempranas, adoptando hábitos saludables y realizando controles médicos periódicos para evitar que el primer síntoma sea un evento grave e inesperado”, sostiene el Dr Buitrago, jefe de cardiología de la FSFB.
Esos chequeos médicos dependen especialmente de la edad. Según el Dr. Ortiz, de La Cardio, entre los 18 y 30 años, los hombres deberían, una vez al año, tomarse la presión arterial, chequear el nivel de colesterol, azúcar y triglicéridos, evaluar el peso, la talla, y el perímetro abdominal, “porque la obesidad visceral que se gana en esa edad es un riesgo que dejará una cicatriz posiblemente en el hígado y otros órganos”, dice Ortiz.
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Entre los 30 y 55 años los controles deben ser más periódicos, especialmente los de la presión arterial, e incluir un perfil metabólico (análisis de sangre que mide diferentes sustancias químicas para evaluar la salud general). “En esta etapa también deberíamos tener una vez cada dos o tres años un chequeo psicológico. Las enfermedades mentales (los trastornos de sueño, la ansiedad y el estrés) en esta etapa se cronifican y son más evidentes, especialmente porque es la etapa productiva”, agrega el doctor de La Cardio.
Después de los 55 años, además de todos esos chequeos, también se necesita una evaluación cardiológica, o por medicina interna para detectar enfermedades cardiovasculares. También desde el punto de vista de Ortiz, es necesario incluir chequeos oncológicos, como el antígeno de próstata, de pulmón (especialmente para fumadores), endoscopia, y colonoscopia, como exámenes adicionales.
Hay enfermedades silenciosas
Todos estos chequeos son indispensables para detectar enfermedades que suelen ser silenciosas como las renales y urológicas. En esta área, la enfermedad más común de la que se habla es el cáncer de próstata, que en Colombia ocupa el tercer lugar en mortalidad en los hombres, después de los cánceres gástrico y pulmonar, según el Instituto Nacional de Cancerología.
Sin embargo, esta no es la única enfermedad. “La salud urológica masculina es mucho más amplia”, dice Gutiérrez Rojas, de la FSFB. “Hoy las condiciones que más afectan el día a día de nuestros pacientes son la disfunción eréctil, los problemas de vejiga como la urgencia y la incontinencia, la litiasis urinaria —los cálculos renales, cada vez más frecuentes por hábitos de vida y alimentación—, y las infecciones urinarias o prostatitis crónicas que generan dolor y consultas repetidas”.
Todas estas condiciones tienen algo en común: impactan profundamente la calidad de vida, las relaciones y la autoestima, y casi todas tienen tratamiento. Pero, por lo general, no se consultan a tiempo.
Esto se debe, en parte, a que las enfermedades renales y urológicas suelen ser silenciosas. “Cuando hay signos, a veces, puede ser tarde porque los riñones compensan muy bien la función que les corresponde hasta que se enferman mucho”, menciona el Dr. Juan Camilo Castellanos, nefrólogo de LaCardio.
Pero, sí hay ciertas alarmas que deberían llamar la atención: levantarse varias veces en la noche a orinar, chorro débil, goteo al terminar o sensación de vaciamiento incompleto, conocidos como síntomas del tracto urinario inferior. “Son los más frecuentemente minimizados, y muchas veces son la primera manifestación de un problema tratable”, dice el especialista en urología FSFB.
Otra señal de alarma es la presencia de sangre en la orina, aunque sea un solo episodio, no duela y desaparezca. Según Gutiérrez, nunca debe ignorarse, porque puede ser la primera pista de un tumor de vejiga o de riñón. “Lo mismo aplica para la sangre en el semen, el ardor persistente al orinar o cualquier cambio en un testículo: un nódulo, un aumento de tamaño o una molestia. El cáncer de testículo afecta sobre todo a hombres jóvenes, entre los 15 y los 35 años, y se cura en la gran mayoría de los casos cuando se detecta a tiempo”.
Castellanos, de LaCardio, agrega otro par de síntomas que se deben tener en cuenta: inflamación sobre todo en los pies, tobillos y cara, esta última especialmente en las mañanas; o que la orina esté espumosa. Además, dice, hay pacientes que requieren especial atención porque tienen un mayor riesgo de enfermedad renal: pacientes con diabetes mellitus, con enfermedades cardiovasculares y con hipertensión arterial.
“Se trata de enfermedades de los vasos sanguíneos, en particular de la microvasculatura, como la que también está presente en el riñón. Cuando la diabetes no está bien controlada, puede dañar estos pequeños vasos, afectando no solo el riñón, sino también otros órganos”, explica Castellanos.
Por esto, para estas personas hace unas recomendaciones especiales: mantener una presión arterial saludable y controlar adecuadamente la diabetes. Esto se puede lograr a través del ejercicio, que ayuda a su vez a tener un peso saludable. “Un peso excesivo pone a trabajar más a los riñones”, agrega Castellanos. Además, recomienda disminuir el consumo de sal (sodio), eso implica reducir o eliminar el consumo de ultra procesados que son los que tienen más cantidad. No fumar. No automedicarse especialmente con analgésicos, y mantener una buena hidratación.
“El obstáculo real no suele ser el síntoma, sino la consulta tardía. Por pena, por miedo o por esa idea de “aguantar”, muchos hombres llegan cuando la enfermedad ya avanzó. El mensaje, resalta Gutiérrez Rojas, de la Fundación Santa Fe de Bogotá (FSFB), “es sencillo: consultar a tiempo casi siempre significa más opciones y mejores resultados”.
