13 Jan 2022 - 12:24 p. m.

Hoy es el Día Mundial de la Lucha Contra la Depresión, una pandemia silenciosa

La OMS la define como un trastorno mental común y estima que en todo el mundo el 5% de los adultos la padecen.
Casi 100.000 personas mueren por suicidio cada año en las Américas.
Casi 100.000 personas mueren por suicidio cada año en las Américas.
Foto: Agencia AFP

La Organización Mundial de la Salud (OMS) la ha calificado como otra “pandemia silenciosa”. Mientras el mundo se concentra en controlar el Covid-19, la prevalencia de la ansiedad y la depresión avanza en las capas de la población, sometidas durante los últimos dos años a restricciones y a un constante estado de alarma y preocupación. Este 13 de enero, en el Día Mundial de la Lucha Contra la Depresión, el mundo intenta, de nuevo, que esa pandemia ya no sea silenciosa.

La depresión es una enfermedad más común de lo que puede creerse. La OMS la define como un trastorno mental común y estima que en todo el mundo el 5% de los adultos la padecen, esto representa alrededor de 280 millones de personas. Aunque la depresión tiene distintas variaciones puede convertirse en un problema de salud serio, especialmente cuando es recurrente y de intensidad moderada a grave. En ese peor de los casos, la depresión puede llevar al suicidio.

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Cada año se suicidan en el mundo unas 700.000 personas. Según el organismo de salud global, el suicidio es la cuarta causa de muerte en el grupo etario de 15 a 29 años. Una de las dificultades más importantes para el trato de la depresión es que a menudo no es correctamente diagnosticada o diagnosticada erróneamente. Por ello, es necesario estar atento a posible sintomatología.

Por ejemplo, “dificultad de concentración, el sentimiento de culpa excesiva o de autoestima baja, la falta de esperanza en el futuro, pensamientos de muerte o de suicidio, alteraciones del sueño, cambios en el apetito o en el peso y sensación de cansancio acusado o de falta de energía”, detalla la entidad de salud. Durante un episodio depresivo la persona afectada puede experimentar alteraciones en su día a día en todos los campos: personal, familiar, social, educativo o ocupacional.

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Estos episodios depresivos pueden ser leves, moderados o graves, dependiendo de su duración y de su sintomatología. Las cusas son tan variadas como complejas e incluyen factores sociales, psicológicos y también biológicos. A pesar de que se suele ver como una condición exclusivamente anímica, la OMS señala que hay relaciones entre depresión y la salud física. Por ejemplo, dice, las enfermedades cardiovasculares pueden producir depresión, y viceversa.

La pandemia ha agravado este panorama, ya de por si difícil. La Organización Panamericana de la Salud (OPS), por ejemplo, señala que “las poblaciones que históricamente se han enfrentado a una mayor carga de afecciones de salud mental y un acceso reducido al tratamiento se ven afectadas de manera desproporcionada por los impactos de Covid-19 en la salud mental”.

En esta región, según la OPS, los trastornos mentales, neurológicos y por uso de sustancias (SNM) y el suicidio representan más de un tercio (34%) del total de años vividos con discapacidad, siendo los trastornos depresivos la principal causa de discapacidad. Casi 100.000 personas mueren por suicidio cada año. El efecto de la pandemia se ha analizado en estudios que estiman su magnitud.

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La depresión en la pandemia

Uno de los estudios más recientes e importantes sobre el tema fue publicado en la revista The Lancet a finales de noviembre de 2021. Es la evaluación más grande que se haya hecho sobre el impacto que la pandemia ha tenido en la salud mental de la población. El estudio se concentró en los trastornos de ansiedad y la depresión severa, y cuantificó la prevalencia y la carga de los trastornos por edad, sexo y ubicación en 204 países y territorios.

Los investigadores analizaron 5.638 estudios publicados entre enero de 2020 y enero de 2021, e incorporaron los impactos combinados de la propagación del virus, pedidos para quedarse en casa, disminución del transporte público, cierres de escuelas y negocios, así como disminución de las interacciones sociales, entre otros. En todo el mundo los trastornos de ansiedad se asociaron fuertemente con un aumento de las tasas de infección, mientras que la prevalencia de depresión severa estuvo más relacionada con las cuarentenas estrictas y las restricciones en la movilidad.

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El número total de casos de trastornos mentales se incrementó de forma drástica, con 53,2 millones y 76,2 millones de casos adicionales de trastornos depresivos mayores (TDM) y ansiedad, respectivamente. Las más afectadas fueron las mujeres, con 52 millones de casos adicionales de ansiedad y 35 millones de casos de depresión mayor diagnosticadas, en comparación con 2019. Según los investigadores, la causa de este aumento entre mujeres es la precariedad económica a la que se vieron volcadas en la pandemia.

“Por un lado, las responsabilidades domésticas y de cuidados adicionales tienden a recaer en las mujeres, y porque estas tienen más probabilidades de ser víctimas de violencia doméstica, que creció en las distintas etapas de la pandemia. Por el otro, el cierre de escuelas y las restricciones más amplias que limitan la capacidad de los jóvenes para aprender e interactuar con sus compañeros, junto con el mayor riesgo de desempleo también mostraron que los jóvenes se vieron más afectados por el trastorno depresivo mayor y los trastornos de ansiedad durante la pandemia”, dijo Alize Ferrari, líder del Centro de Investigación de Salud Mental de la Universidad de Queensland, al portal Health Data.

En la ausencia de la pandemia, las estimaciones del modelo sugieren que habría habido 193 millones de casos de trastorno depresivo mayor en todo el mundo en 2020. Sin embargo, el análisis muestra que hubo 246 millones de casos de depresión (un aumento del 28 %). En cuanto a la ansiedad, sin pandemia se esperaban 298 millones de casos, pero el análisis registró 347 millones de casos (un incremento del 26 %).

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Otra investigación confirma el impacto de la pandemia en la depresión. El estudio (publicado en la revista médica ‘JAMA Pediatrics’) es un metaanálisis que reúne datos de 29 estudios distintos de todo el mundo, en los que participaron 80.879 jóvenes de todo el planeta. Los nuevos resultados muestran que los síntomas de depresión y ansiedad se han duplicado en niños y adolescentes en comparación con la época anterior a la pandemia.

“Las estimaciones muestran que uno de cada cuatro jóvenes en todo el mundo experimenta síntomas de depresión clínicamente elevados, mientras que uno de cada cinco tiene síntomas de ansiedad clínicamente elevados --advierte la doctora Nicole Racine, asociada postdoctoral, psicóloga clínica y autora principal del documento--. Y lo que es más alarmante, estos síntomas se agravan con el tiempo”.

El estudio de la UCalgary -que incorpora 16 estudios de Asia oriental, cuatro de Europa, seis de América del Norte, dos de América Central y del Sur y uno de Oriente Medio- también muestra que los adolescentes de más edad y las chicas experimentan los niveles más altos de depresión y ansiedad.

“Sabemos por otros estudios que los índices de depresión y ansiedad en los jóvenes tienden a fluctuar con las restricciones --afirma la doctora Sheri Madigan, coautora del artículo, psicóloga clínica de la UCalgary y titular de la Cátedra de Investigación de Canadá sobre Determinantes del Desarrollo Infantil--. Cuando se imponen más restricciones, los índices suben. Estar socialmente aislado, alejado de sus amigos, de sus rutinas escolares y de las interacciones sociales ha demostrado ser muy duro para los niños”.

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Y añade que, “cuando comenzó la COVID-19, la mayoría de la gente pensó que sería difícil al principio, pero que los niños estarían mejor con el tiempo, a medida que se adaptaran y volvieran a la escuela. Pero cuando la pandemia persistió, los jóvenes perdieron muchos hitos en sus vidas --recuerda--. Se prolongó durante más de un año y para los jóvenes ese es un periodo realmente importante de sus vidas”.

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