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La capilla de las biopsias

Uno tiene dos caminos. O se olvida que está pendiente del resultado de una biopsia, o no deja de pensar en cuál será el desenlace y hace planes en consecuencia.

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Lisbeth Fog Corradine
27 de febrero de 2024 - 12:07 a. m.
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La noticia de que hay algo ‘que no me gusta’ según dice el médico con cara de incertidumbre por lo que ve en la radiografía o lo que vio en el procedimiento que le hizo al paciente para curar algo que nada tenía que ver con cáncer, lo deja a uno frío. “Son como manchas blancas en la vejiga”, le dice a él, que ya había tenido cáncer de próstata y había sido operado. (Puede leer: Violencia obstétrica, dar a luz no siempre es fácil en Antioquia)

En el caso de ella, fue su ginecólogo cuando le practicó una ecografía vaginal y encontró el endometrio más grueso de lo normal. Pero tampoco tanto. “Esto no da espera”, le dijo, “pero tranquila, de esto no se va a morir”. Llamó de inmediato a una colega que además es oncóloga y solicitó la primera cita disponible en su agenda.

En ambos casos hubo que solicitar autorización a sus seguros médicos para llevar a cabo los procedimientos. Fue más el tiempo en aprender a solicitarlas, que las respuestas positivas. Pasaron días para él, para ella, mientras se logró disponibilidad en las salas de cirugía. Para ella fue peor porque coincidió con diciembre y comienzos de enero, cuando el país se paraliza. La espera fue larga para que la programaran, casi dos meses. Y tuvo que volver a solicitar autorización porque se venció. Y mientras tanto quedaron ambos, él y ella, con esa preocupación allá en el último rincón del cerebro, del alma, del corazón, donde sea que se encuentran los pensamientos, los sentimientos y las sensaciones. Seguir viviendo la cotidianidad mientras pasan los días. En momentos tratando de olvidar, en otros pensando en programar sus vidas de acuerdo con los resultados. Si es negativo, salir del susto. Celebrar. Si es positivo… ¿Qué sigue ahora? ¿Qué decisiones tomo frente a lo que me enfrento?

Él entró de nuevo a cirugía para tomar una biopsia de esas manchas blancas. Ella finalmente logró cupo para tomar muestras de su endometrio. Esas biopsias, que consisten en extraer células o tejidos del órgano sospechoso con el fin de que un patólogo en su laboratorio los estudie con ayuda de un microscopio y determine si son cancerosos. (Le puede interesar: “La insulina no es un medicamento para bajar de peso”: Asociación de Diabetes)

Los procedimientos no dolieron. La anestesia es una bendición. Una nueva etapa superada. Y ahora, esperar el resultado, quizá en 15 días, si están de buenas en menos. Él siguió su vida. Ella trató de hacerlo. ¿Y si tengo cáncer? La época de vacaciones le sirvió para averiguar sobre las posibilidades. Buscar en información en diferentes fuentes. Hablar con gente. Desahogarse.

Y llegan los resultados. Para él, positivo para cáncer de vejiga. No se lo esperaba. El tumor está creciendo rápidamente. Hay que actuar. Siga con las autorizaciones, la visita a médicos más especializados, procedimientos aún más especializados como tomografía por emisión de positrones, filtración glomerular, pet scan, gamagrafía ósea, no hay tiempo para averiguar en qué consisten, tomar muestras para los exámenes de laboratorio, que se le subió la creatinina y, por tanto, no se le puede iniciar tratamiento, que hay que esperar resultados.

Pero tranquilo, este cáncer de vejiga no es mortal. El problema es que se le complicó porque el tumor, que día a día sigue creciendo, está tapando la cavidad por donde la orina es transportada por los uréteres desde los riñones hasta desembocar en la vejiga. Además, un accidente cerebro vascular le afectó la vista. El organismo se está deteriorando y aún no es posible extraerle el tumor. El paciente está inquieto. Un poco desesperado porque cada día se ve más flaco, entra y sale de diferentes aparatos que le miden todo lo que se puede, pero no hay esperanza de salir de una vez por todas del indeseado tumor. ¿Esto es vida? Hace un año estaba bien, con algunos achaques, pero bien. De un momento a otro le cambió la vida. Reflexiona mientras espera. Recuerda los momentos más dulces de su existencia, se alegra con los logros que contabilizó profesional y personalmente, agradece la vida que llevó a la que le sacó provecho, y comparte esos momentos del pasado haciendo balances; como en el epílogo de la vida. Y muere. (También puede leer: Corte ordena al Minsalud pagar saldos pendientes del Acuerdo de Punto Final a EPS)

Ella tuvo más suerte. Sus resultados llegaron antes de lo esperado y fueron negativos para cáncer. Terminó el proceso. A celebrar. A cuidarse. A seguir haciendo planes de vida. Y a dar gracias por seguir viva.

Por Lisbeth Fog Corradine

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