El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.

Lo que debe saber sobre los efectos del uso excesivo de pantallas en niños y niñas

En los últimos días, varios medios replicaron un estudio que arrojó unas conclusiones controversiales sobre el uso de pantallas en niños. Aunque sugería que no tenía repercusiones en su salud mental, hay una robusta evidencia que demuestra que hay muchas razones para preocuparse por su utilización: pueden provocar dificultades en el aprendizaje, además de problemas de visión.

Redacción Salud

15 de enero de 2026 - 08:45 p. m.
La Asociación Americana de Pediatría sugiere evitar las pantallas en menores de 18 meses.
Foto: Pixabay
PUBLICIDAD

En los últimos días, varios medios de comunicación (incluso en El Espectador) replicaron los resultados de una investigación que sugería que el tiempo que pasan los niños, niñas y adolescentes frente a las pantallas, al parecer, no generaría una afectación en su salud mental. Su metodología y sus resultados, sin embargo, no fueron bien recibidos por parte de la comunidad científica, pues ya varios estudios han demostrado que el uso prolongado de estos artefactos puede tener impactos en la salud física y mental de los menores.

Como escribió en una carta enviada a este diario Germán Casas, psiquiatra de niños y adolescentes y vicepresidente de la Asociación Colombiana de Psiquiatría, la metodología “no permite asociar causalidad, ni descartarla”.

Además, la forma como evaluaron las variables que incluyeron y que relacionan con síntomas de salud deja mucho que desear. “Cometen un error garrafal e inadmisible, al atribuir como cierto el resultado de la autopercepción en los propios adolescentes (...) Es decir, le preguntaron a los propios jóvenes si tenían síntomas de ansiedad o depresión y le dieron a esas respuestas valor de verdad. Todos los que trabajamos con la salud mental de adolescentes sabemos que es una edad propicia para que la autopercepción sea no certera, relativa, cambiante o paradójica”, escribe Casas, también profesor de la Universidad de Los Andes. “Es más: la metodología ignora flagrantemente el hecho conocido de que la búsqueda de regulación, en el adolescente ansioso y/o deprimido, conduce a acudir al abuso de pantallas, redes sociales y tecnología como una forma de autotratarse”.

(Lea: Minsalud dice que hospital al que le dieron ambulancias marítimas en Maicao puede operarlas)

Como señala Casas, contrario a esas conclusiones, en los últimos años ha habido muchos profesionales de la salud que han tratado de comprender (y alertar) el impacto que tienen las pantallas en niños, niñas y adolescentes. Ya hay, de hecho, evidencia científica que indica los efectos que puede tener su uso prolongado. Varias revisiones sistemáticas y metaanálisis (es decir, evaluaciones detalladas de los estudios disponibles) detallan esos impactos que, en algunos países y colegios, se han traducido en limitar la utilización de celulares por parte de esta población.

Read more!

En el caso colombiano, varias instituciones educativas ya han restringido y suspendido su uso, una decisión que el Ministerio de Educación dijo que respetaría, pues “el uso permanente de pantallas puede generar efectos negativos en el desarrollo psicosocial y en el aprendizaje de los estudiantes”.

¿Qué sugiere la evidencia?

Aunque hay mucha literatura relacionada con la utilización de pantallas, hay estudios robustos que dan pistas sobre sus efectos en los menores de edad. Por ejemplo, una revisión sistemática de más de 7.000 registros en tres bases de datos publicada en 2024 en BMC Public Health mostró que el uso prolongado de pantallas puede provocar miopía en los niños y niñas.

Otras investigaciones han demostrado, además, que los períodos prolongados que los niños pueden pasar frente a pantallas generan fatiga ocular y un parpadeo incompleto y, por lo tanto, pueden provocar ojos secos.

También se han publicado varias investigaciones que asocian el excesivo uso de pantallas con el mayor riesgo de tener sobrepeso u obesidad. Por ejemplo, una revisión sistemática publicada en 2019 en Child: Care, Health and Development, concluyó que un mayor tiempo frente a las pantallas puede ser un factor de riesgo de sobrepeso u obesidad en menores.

Read more!

De igual forma, ya hay alguna evidencia que sugiere que niveles más altos de exposición a pantallas pueden asociarse con niveles más bajos de vocabulario, comunicación, escritura, aritmética y fluidez, tal como lo señaló un equipo liderado por Megan Gath, del Instituto de Investigación sobre el Bienestar Infantil, Universidad de Canterbury, en American Psychological Association el año pasado.

No ad for you

Para llegar a esa conclusión, los autores analizaron datos de 6.281 niños y niñas en Nueva Zelanda. Sin ahondar mucho en los detalles metodológicos, concluyeron que “una alta exposición a pantallas durante la primera infancia se asocia negativamente con el desarrollo lingüístico, educativo y social posterior”.

Otra revisión sistemática, que fue publicada en Developmental Neuropsychology en 2022, indica algo similar: “Los hallazgos sugieren que la exposición a un tiempo excesivo de pantalla en niños puede estar asociada con problemas de atención”.

También se ha documentado, como lo indica esta revisión sistemática publicada en 2014, la posible asociación que hay entre el tiempo que pasan los niños y niñas frente a las pantallas y la reducción de la duración del sueño, aunque en este caso, los autores llaman la atención sobre los problemas metodológicos de muchas de las investigaciones que analizaron y los datos limitados.

“Un mayor tiempo de uso de las redes sociales y videojuegos se asocia con: permanecer un menor número de horas en la cama, acostarse más tarde y mayor latencia del inicio del sueño. Además, el uso de pantallas antes de acostarse produce: un aumento de la somnolencia diurna; una disminución de la somnolencia nocturna; una reducción de la secreción de melatonina; un retraso del reloj circadiano; y una disminución y retraso del sueño REM”, señaló, por su parte, la Asociación Española de Pediatría en 2024, cuando actualizó sus recomendaciones sobre el uso de pantallas en la infancia y adolescencia.

No ad for you

La gran pregunta que todos los papás y mamás, y profesores de colegio se hacen hoy es, ¿qué hacer frente al uso de estos artefactos? Aunque es una discusión con muchos matices y que ameritaría otro artículo, hay algunas recomendaciones de organizaciones y de grupos académicos que muestran un camino.

La Asociación Americana de Pediatría, por ejemplo, sugiere evitar las pantallas en menores de 18 meses, excepto las videollamadas. La Asociación Española de Pediatría también recomienda que hasta los 6 años no se usen pantallas y que entre los 7 y los 12 años se limite su uso a tan solo una hora al día y que se prioricen las actividades deportivas, las “relaciones con iguales cara a cara, el contacto con la naturaleza, el sueño y la alimentación saludable”. Entre los 13 y los 16 años, señala, hay que limitar la utilización de pantallas a menos de dos horas.

“Para crecer sanos, los niños menores de cinco años deben pasar menos tiempo sentados mirando pantallas o sujetos en carritos y asientos, dormir mejor y tener más tiempo para jugar activamente”, indicó, por su parte, la Organización Mundial de la Salud cuando en 2019 publicó las nuevas directrices sobre actividad física, sedentarismo y sueño para niños menores de 5 años.

No ad for you

* Nota del editor (9:30 a.m. del 23 de enero): Este artículo fue modificado, pues la nota inicial tan solo mencionaba un artículo y hacía caso omiso a la evidencia que hay sobre el uso de pantallas en niños, niñas y adolescentes. Ofrecemos excusas a nuestros lectores.

👩‍⚕️📄¿Quieres conocer las últimas noticias sobre salud? Te invitamos a verlas en El Espectador.⚕️🩺

Conoce más

Temas recomendados:

Ver todas las noticias
Read more!
Read more!
El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.