* Doctor en Farmacia (Homologado a PhD en Farmacología), Profesor Titular, Coordinador Grupo de Investigación Promoción y Prevención Farmacéutica, Universidad de Antioquia, Medellín-Colombia.
Tal como destaqué en una columna previa, los beneficios para la salud de las personas de la práctica regular de algún tipo de actividad física (mínimo 150 minutos a la semana) son concluyentes. Adicionalmente, cada vez se dispone de mayor evidencia de los efectos del ejercicio sobre el control de factores que afectan negativamente la salud, en especial cardiovascular, como el caso de los lípidos, la glucosa, la presión arterial y la agregación de plaquetas (asociada a la formación de trombos).
Por ello, desde una perspectiva terapéutica, a la actividad física (ejercicio) moderada y realizada de forma regular se podría asimilar a una especie de poli-píldora (“medicamento” con cuatro fármacos: con efecto hipolipemiante, antidiabético, antihipertensivo y antiagregante plaquetario, respectivamente). Sin embargo, los mecanismos moleculares que explican los beneficios del mantenimiento de un estilo de vida activo y saludable aún están por precisarse.
En este marco, la hipótesis de la relación de la actividad física con la producción fisiológica de endorfinas (neuropéptidos opioides endógenos) y, con ello, el alivio del dolor y generación de bienestar, podría verse superada por resultados de investigaciones más recientes. De forma general, la identificación, además de las endorfinas, de cannabinoides endógenos en atletas, ha motivado el estudio y la generación de resultados que respaldan la asociación, entre la práctica regular de actividad física regular y la activación del sistema endocannabinoide (“cannabis deportivo”).
Por ello, el aumento en los endocannabinoides, debido al ejercicio, en especial en deportistas que practican ejercicios de resistencia, caso del atletismo y ciclismo, se le atribuye el alivio del dolor (analgesia), la generación de estado de calma, relajación o somnolencia (sedación), la disminución de la ansiedad y de la depresión. Además, del control de factores de riesgo cardiovascular
Presentó, entonces, algunas consideraciones, fundamentadas en publicaciones recientes, que respaldan la asociación entre actividad física regular y aumento de los niveles fisiológicos de endocannabinoides, buscando respaldar el efecto positivo para la salud de políticas públicas, orientadas a incrementar la cantidad de personas que practican, de forma regular, algún tipo de actividad física (deporte), lo que se asociaría con más “cannabis deportivo”. Además, esta situación podría contribuir a una reducción en el porcentaje de personas que utilizan cannabis con fines recreativos (“menos cannabis recreativo”).
¿Qué es el sistema endocannabinoide?
De forma similar a otros importantes sistemas del organismo humano, como el caso del sistema nervioso autónomo simpático y parasimpático (el cual cumple un papel clave en las relaciones y respuesta de la persona a los cambios o alteraciones en el medio interno o en el externo), el sistema endocannabinoide (SEC) cumple un papel relevante en la regulación de varias funciones y mecanismos de las personas.
Po ello, el SEC es responsable de mantener el equilibrio (homeostasis) en el ambiente interno (temperatura, estado de ánimo y sistema inmunológico), al igual que el balance energético (ingreso y salida de energía) en el ser humano. Además de regular los procesos fisiológicos, el SEC influye directamente en la ansiedad, el comportamiento/apetito alimentario, el comportamiento emocional, la depresión, las funciones nerviosas, la generación y protección de las neuronas, la recompensa, la cognición, el aprendizaje, la memoria, la sensación de dolor, la fertilidad, el embarazo y en el desarrollo pre y después del nacimiento (5,6).
El SEC está integrado por endocannabinoides, por receptores (sitios en las células a los que se unen los endocannabinoides, para generar los respectivos efectos) y por sustancias que regulan la cantidad disponible de endocannabinoides, mediante su producción o destrucción (enzimas). La anandamida (AEA) y el 2-araquidonilglicerol (2-AG) son los endocannabinoides más importantes y mejor conocidos, los cuales se unen a dos tipos de receptores (RCB1 y RCB2), con la finalidad de mantener/regular la homeostasis de varios procesos fisiológicos (5,6).
Es importante mencionar que, además de los endocannabinoides, el SEC también puede ser regulado/modulado por cannabinoides sintéticos (producidos en el laboratorio, como el dronabinol) o naturales (presentes en planta de Cannabis Sativa, como el caso del delta-9-tetrahidrocannbinol y del cannabidiol), generando efectos similares a los descritos. Por ello, de forma general, desde el enfoque de políticas públicas, el uso de cannabis puede tener fines medicinales/terapéuticos (medicina o terapia médica basada en la utilización de cannabinoides) o fines recreativos (aumentar la euforia y sociabilidad, asociado al riesgo de desarrollar trastorno por consumo de cannabis y dependencia, en las personas que lo consumen). Además, a estos términos se les podría adicionar “cannabis deportivo”, entendido como la activación del SEC asociado al ejercicio.
El ejercicio y los beneficios en la salud
Tal como se ha registrado previamente, “existe evidencia suficiente del efecto clínico positivo, de la práctica de actividad física regular, en la prevención y control de varias enfermedades crónicas no transmisibles, por ejemplo, enfermedad cardiovascular, diabetes, cáncer, hipertensión, obesidad, depresión y osteoporosis; al igual que en la mortalidad prematura. Por ello, la actividad física mejora el estado de salud general y reduce el riesgo o el efecto negativo de varios factores en el estado de salud. Además, favorece un mejor estado de salud mental, destacándose, por ejemplo, el efecto en la disminución del estrés y en un mejor estado psicológico”.
En este sentido, información reciente muestra que dichos efectos podrían ser explicados por la activación del SEC por el ejercicio.
De forma general, se acepta que, el ejercicio (activad física), en especial de moderada-alta intensidad y de forma regular, favorece un aumento en los niveles de endocannabinoides (AEA y 2-AG) y sus receptores (RC1 y RC2) y, con ello, puede causar los efectos asociados a la activación del SEC, incluyendo el alivio del dolor, un estado de sedación leve, mayor euforia y sensación de mayor bienestar en general, debido a la disminución de la ansiedad y de la depresión, efectos atribuidos al aumento de aminas endógenas con dichas propiedades (como la dopamina y serotonina). Estos efectos superan los buscados con el consumo de cannabis con fines recreativos, sin los riesgos de esta práctica, incluyendo la posible contaminación ambiental.
Relacionado con la evidencia de la asociación entre actividad física y activación del SEC, es importante destacar la información de una revisión sistemática y meta-análisis reciente, la cual concluyó que, ejercicio agudo activa el SEC (aumenta los niveles de endocannabinoide). Por ello, en algunos problemas de salud relacionados con la regulación/modulación del SEC, como la ansiedad, la depresión, el estrés postraumático, la obesidad y la diabetes, el ejercicio puede verse como una intervención preventiva y terapéutica (4).
Además, la actividad física (ejercicio) puede mejorar la memoria y el rendimiento cognitivo de las personas, al tiempo que restaura el equilibrio entre los sistemas simpático y parasimpático, contribuyendo al funcionamiento armonioso del sistema nervioso autónomo, favoreciendo la disminución de la inflamación crónica y, con ello, prevenir la aparición de enfermedades crónicas.
Por ello, es importante apoyar la implementación de políticas públicas, incluyendo mayores estímulos, orientadas a aumentar la cantidad de personas que practican de forma regular, programada (entrenada) e idealmente supervisada, de algún tipo de actividad física o deportiva, para aumentar los beneficios y minimizar los posibles efectos negativos, en especial las lesiones osteomusculares.
En definitiva, los resultados de estudios recientes respaldan la hipótesis de la activación del SEC asociado a la práctica de ejercicio, lo que genera disminución del dolor, de la ansiedad y la depresión, a lo que se suma sensación de euforia, relajación y bienestar; a lo que se suman los beneficios probados del ejercicio en la prevención de enfermedades crónicas. Por ello, la implementación de políticas de “más cannabis deportivo y menos cannabis recreativo” podrían tener efectos en la salud física y mental de la población, lo cual debería ser objeto de investigaciones orientadas a verificar estos beneficios.
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