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En la mañana de este jueves, 5 de noviembre, el presidente Abelardo de la Espriella, publicó un mensaje en su cuenta de X en el que volvió a mencionar a un viejo conocido del sector salud: Mario Urán.
Los términos que usó el presidente fueron tajantes:
"Queda terminantemente prohibido a todos los interventores de las EPS reunirse, sostener encuentros o mantener cualquier tipo de interlocución con el siniestro Mario Urán", escribió. "Quien incumpla esta instrucción será separado inmediatamente de sus funciones".
Sin embargo, no dio muchos detalles del motivo de su mensaje ni presentó pruebas concretas. Tan solo dio unas pistas: "Los recursos de la salud son sagrados. Son para atender a los pacientes, garantizar sus tratamientos y suministrarles oportunamente sus medicamentos, no para enriquecer a intermediarios inescrupulosos".
También dijo que "se acabarán las mafias, los negociados y la corrupción en el sistema de salud, incluyendo los negocios irregulares".
No es la primera vez que el nombre de Mario Urán, quien fue subsecretario de Salud de Bogotá durante la Alcaldía de Lucho Garzón, es mencionado en asuntos de salud. Hace dos años, exactamente, la Superintendencia de Salud aseguró que había detectado posibles actos de corrupción en cuatro EPS y señalaba una "presunta confabulación del señor Mario Andrés Urán a través de su cargo de contratista en la EPS Coosalud”.
Entonces, esa entidad había advertido sobre la posible injerencia de Mario Andrés Urán en la administración y manejo de los recursos de la salud. En el caso de Coosalud, la Supersalud había denunciado una “presunta confabulación (…) para la postulación y direccionamiento de contratos a las mismas IPS por parte de las 3 EPS intervenidas, a través de su cargo de asesor en la EPS”. Afirmaba que había “la concentración de pagos en ciertas IPS sin la debida justificación de estos y en detrimento del giro de recursos a otras entidades”.
De igual forma, había hallado una posible "concentración de pagos en ciertas IPS sin la debida justificación; pago a terceros para la ejecución de funciones propias de los agentes interventores, generando sobrecostos en la intervención; solicitud de autorización previa por parte de los interventores al señor Mario Andrés Urán para la postulación de los giros directos de los recursos; y favorecimiento de unos laboratorios y marcas específicas a través de un plan de compra presuntamente direccionado por parte de Urán con Indira Ocando y Tony Negrette".
Ante esa denuncia, Coosalud EPS había reconocido que Mario Andrés Urán tenía un contrato de prestación de servicios con la empresa, pero señala que “también es cierto que Coosalud EPS no es responsable de las actuaciones que, como particular, él pudo realizar usando de manera indebida y no autorizada su correo institucional”.
“El hecho de que el señor Mario Andrés Urán haya utilizado como un canal de comunicación el correo institucional de Coosalud, asignado para el desempeño de su rol como contratista, eso no nos convierte en partícipes de todas las situaciones que se señalan en el comunicado”, se defendía la EPS.
Urán también ha ocupado varios cargos en importantes farmacéuticas nacionales e internacionales con presencia en Colombia. Ha estado, por ejemplo, en puestos directivos de Lafrancol/Abbott y de Roche, que recibió fuertes críticas, cuando en 2009 un brote de AH1N1 inquietó al mundo y solo ese laboratorio producía un medicamento para tratar la enfermedad.
Así mismo fue director de Caprecom, antes de que fuera liquidada.
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