
Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
0:00
/
0:00
En Colombia, la salud de las mujeres enfrenta una serie de retos que son significativos. Entre ellos, señala Karen Dueñas, cardióloga y especialista en salud cardiovascular de la mujer de la Fundación Cardioinfantil (LaCardio), están las inequidades en el acceso a servicios médicos, el incremento de las tasas en varias enfermedades, un diagnóstico tardío o no asistir oportunamente a los centros de salud por priorizar otras labores, como el cuidado o las obligaciones en la casa.
“Tenemos un panorama que refleja un círculo vicioso”, comenta Dueñas, pues “contamos con una cantidad de brechas que generan un retraso en el diagnóstico y, por lo tanto, en el tratamiento de las enfermedades en cualquier nivel, porque la mujer consulta menos al doctor y, cuando va, puede que este relacione su sintomatología con estados emocionales y menos con un proceso de enfermedad”.
Justamente, indica la Federación Mundial del Corazón (WHF, por sus siglas en inglés), es lo que sucede en el mundo con las enfermedades cardiovasculares, consideradas por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como la principal causa de muerte en las mujeres de todo el mundo. “Algunos síntomas de cardiopatía en las mujeres pueden diferir de los de los hombres, lo que hace que las mujeres sean diagnosticadas erróneamente con más frecuencia, o que sus síntomas se descarten por estar relacionados con la ansiedad”, puntualiza la entidad.
Puede ver: Liderar es cuidar: la fuerza transformadora de la enfermería
Aunque el informe “Caída en la natalidad, cambios en la fecundidad y las principales causas de mortalidad en Colombia en el 2024”, publicado por el DANE, muestra que las enfermedades isquémicas del corazón, la diabetes mellitus y las enfermedades crónicas de las vías respiratorias inferiores fueron las principales causas de la muerte de mujeres, ellas tienen otra percepción de las enfermedades que más sufren. Una encuesta realizada por la Sociedad Colombiana de Cardiología y Cirugía Cardiovascular a 2.008 mujeres encontró que las mujeres creen que el principal problema de salud que las afecta es el cáncer de seno y el de cuello uterino.
“Este resultado es muy llamativo”, a juicio de Dueñas. “En Colombia, una de cada 30 mujeres que tiene cáncer fallece, pero una de cada tres mujeres muere de una enfermedad cardiovascular”, agrega. Esa percepción de riesgo es importante, porque podría explicar que algunas patologías no estén recibiendo la atención que requieren. Por esta razón, es clave tener en cuenta los síntomas de alerta de varias enfermedades psicológicas y físicas que pueden estar afectando a las mujeres, para garantizar una oportuna atención a su salud integral, que, según el Ministerio de Salud, “abarca la atención física, mental y social, enfocándose en la equidad de género, la reducción de brechas y la atención a violencias”.
Enfermedades cardiovasculares, la principal causa de muerte en mujeres
“Me sentía muy cansada. Pensé que era la edad, la menopausia y hasta llegué a creer que era anemia. Después de dar muchas vueltas, decidí ir al médico general y me dijeron que tenía una insuficiencia cardíaca severa”, recuerda Natalia Tobón Franco, abogada de 61 años. En Colombia, explica Dueñas, candidata a maestría en cardío - oncología, las enfermedades cardiovasculares continúan siendo la principal causa de muerte en las colombianas, y las mujeres enfrentan un riesgo particular que muchas veces pasa desapercibido: “presentan síntomas distintos y, en ocasiones, menos evidentes, lo que retrasa el diagnóstico y el tratamiento oportuno”.
La Federación Mundial del Corazón (WHF, por sus siglas en inglés) indica en su página web que “el hecho de que las mujeres sigan estando infrarrepresentadas en los ensayos clínicos es una de las razones por las que las pacientes y sus médicos no están suficientemente concienciados sobre los síntomas y las formas de presentación de la ECV específicos de cada sexo”. Hay un factor adicional que se suma a este panorama, en opinión de Dueñas, y es que las mujeres dilatan mucho la atención médica, ya sea porque no tienen el tiempo, están dedicadas al cuidado o están ocupadas con las labores de la casa y, al final, minimizan los síntomas.
Puede ver: La magia que sostiene un hospital también tiene cara de mujer
Dueñas, integrante de la Sociedad Colombiana de Cardiología y Cirugía Cardiovascular, asegura que ha “conocido casos de pacientes que presentan un dolor en el pecho, dicen que es un pálpito y prefieren no venir a consulta”, indica y advierte que “una falta de identificación de riesgo, ignorar los síntomas y una consulta tardía” han hecho que, en la actualidad, 46 mujeres mueran al día en Colombia por estas enfermedades, que son prevenibles en un 80 %.
El desarrollo de estas enfermedades, detalla el Ministerio de Salud en su página web, se debe principalmente a la presencia de factores de riesgo que en su mayoría están relacionados con los estilos de vida de las personas, como el tabaquismo, una dieta poco saludable, la inactividad física y el consumo excesivo de alcohol. También se deben tener en cuenta otros factores, como la obesidad, la hipertensión arterial, la dislipidemia y los niveles elevados de glucosa en sangre. Lo importante, anota Dueñas, es estar atenta a los síntomas, entre los que se destacan el cansancio extremo e inexplicable; falta de aire; dolor en cuello, mandíbula o espalda; náuseas, mareo o sudoración fría.
Entonces, agrega Dueñas, teniendo en cuenta estos factores de riesgo, es importante implementar los ocho Pasos Esenciales para la Salud Cardiovascular, los cuales se dividen en dos áreas principales: comportamientos (como una dieta saludable, hacer ejercicio, dejar de fumar o dormir lo suficiente) y factores de salud (entre los que están el control del peso, el colesterol, la glicemia y la presión arterial). “Es fundamental prevenir y evitar unos diagnósticos tardíos”, puntualiza.
Depresión posparto: 1 de cada 7 mujeres es diagnosticada con esta enfermedad
No todas las historias de maternidad comienzan con un relato de hechos sublimes, de amor incondicional, de romantizar el proceso. Algunos tienen un inicio diferente. Como es el caso de Silvia Cifuentes. En entrevista con el pódcast Vos Podés, cuenta que, tras varios intentos, en 2020, en medio de las medidas sanitarias que se instalaron por el COVID-19, quedó embarazada. Alicia nació en Francia, pero ese día, lejos de ser un buen recuerdo, abrió la puerta de un diagnóstico que, aunque es común entre las mujeres, se habla poco: la depresión posparto.
Alina Uribe, psiquiatra perinatal y profesora de la Universidad Javeriana, explica que la depresión posparto define unos cambios emocionales que se producen después de la llegada del bebé y pueden durar hasta un año después del nacimiento. En el caso de Silvia, empezó a sentirse extraña cuando alzó a Alicia por primera vez y, confiesa que, por un momento, no la reconoció. Fue como una sensación de “desconexión”. Creyó que se trataba de un episodio de tristeza por la situación que atravesaba su familia. Su suegra enfrentaba la etapa final de un agresivo cáncer de pulmón y su tía, quien era su segunda mamá, acababa de fallecer.
Puede ver: Estos son los retos que, al igual que Colombia, están enfrentando los hospitales del mundo
La confusión entre la tristeza posparto y la depresión posparto, aclara Gustavo Perdomo, médico psiquiatra de la Fundación Santa Fe de Bogotá, es común. La clave, añade, está en los síntomas, pues los que se presentan en la depresión posparto son más intensos y duran más tiempo. “Pueden interferir con tu capacidad de cuidar a tu bebé y realizar otras tareas diarias”, comenta. Entre los más comunes destaca los cambios de humor, ansiedad, tristeza, irritabilidad, sentirse abrumado, llanto, poca concentración, problemas con el apetito o trastornos del sueño. También recuerda que aquellas mujeres que ya sufrieron esta enfermedad o que están diagnosticadas con alguna enfermedad mental son más propensas a padecerla.
De acuerdo con un artículo liderado por Karen Carlson, del Centro Médico de la Universidad de Nebraska y Nebraska Medicine, y recopilado por los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos, la depresión perinatal, como también es conocida, afecta aproximadamente a 1 de cada 7 mujeres durante el embarazo o el primer año después del parto. Sin embargo, advierten que “hasta el 50 % de los casos permanecen sin diagnosticar debido al estigma que rodea a la afección y a la reticencia de las pacientes a revelar los síntomas”.
En Colombia, no obstante, Uribe, fundadora y directora de Mente Fértil, indica que cada vez hay más profesionales de la salud conscientes de esta condición; y, en muchos hospitales, están implementando una escala de tamizaje después del parto para evaluar el riesgo de depresión posparto. La clave, agrega Carolina Mejía, psicóloga clínica y supervisora de la maestría clínica y de la salud de la Universidad de los Andes, está en contar con un acompañamiento psicológico temprano, un monitoreo desde otras especialidades y una red de apoyo que esté organizada. “La depresión posparto tiene un tratamiento y la recuperación es posible”, asegura y recuerda que “pedir ayuda es un acto de responsabilidad, de amor; no de debilidad”.
Cáncer de cuello uterino, la primera causa de muerte por cáncer entre mujeres de 30 a 59 años
En 2017, Nathalia Carvajal fue diagnosticada con cáncer de cuello uterino, la primera causa de muerte por cáncer entre mujeres de 30 a 59 años, de acuerdo con el Ministerio de Salud. Al comienzo, dice en un video de la Liga Contra el Cáncer Seccional Caldas, se trataba de un tumor endocervical, conocido comúnmente como adenocarcinoma cervical, que es un tipo de cáncer que se origina en las células glandulares del conducto interno del cuello uterino y representa entre el 20 % y el 25 % de los cánceres de cuello uterino, de acuerdo con el Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos. Además, agrega, “está estrechamente relacionado con la infección persistente por el virus del papiloma humano (VPH)”.
Puede ver: El cáncer de mama está afectando cada vez más a personas jóvenes y con malos hábitos
La primera vez que se estableció que el VPH podría ser el causante del cáncer de cuello uterino fue en 1976, cuando el científico alemán Harald zur Hausen identificó los primeros tipos de este virus y encontró que estaba presente en aquellas pacientes a quienes su cérvix le había cambiado a nivel celular hasta desarrollar cáncer. Luego, a mediados de los ochenta, Nubia Muñoz Calero, médica y científica colombiana, se dio a la tarea de corroborar esta relación causal.
Muñoz necesitaba reunir más evidencia que comprobara esta relación; es por esto que, desde la Agencia Internacional de Investigación sobre Cáncer (IARC, por sus siglas en inglés), lideró una investigación que consistió en hacer un seguimiento a cientos de mujeres de distintos países, entre ellos Colombia. Los resultados mostraron que efectivamente el virus del papiloma humano es la principal causa de este tipo de cáncer. Desde entonces, Colombia se ha puesto una meta clara: erradicar esta enfermedad que, según el Instituto Nacional de Cancerología, en los últimos cinco años ha provocado entre 4.500 y 5.000 casos nuevos y cerca de 2.200 muertes anuales. Es decir, cinco colombianas mueren al día por este tipo de cáncer.
A los ojos de Gloria Inés Sánchez, PhD en Microbiología Molecular e Inmunología, si bien estas cifras son inquietantes, el país ha adelantado una serie de estrategias para evitar que las mujeres lleguen al diagnóstico de cáncer de cuello uterino invasivo. “La prevención se basa en el hecho de que podemos detectar lo que llamamos los estadios precancerosos”, comenta y explica que, en el caso de detectar estos estadios, se pueden hacer tratamientos ablativos y eliminar completamente la probabilidad de que se desarrolle el cáncer invasivo.
También, recuerda, está la vacuna contra el virus del papiloma humano que, desde 2012, está incluida en el Programa Ampliado de Inmunizaciones para niñas entre los 9 y 17 años. “La vacuna no tiene nada que ver con la fertilidad, no va a motivar el inicio de la actividad sexual de niñas y niños”, añade Sánchez, profesora y coordinadora del grupo Infección y Cáncer de la Facultad de Medicina de la Universidad de Antioquia, y comenta que la vacunación llevó a que algunos países como “Inglaterra, Suecia u Holanda anunciaran que eliminaron el cáncer de cuello uterino en las poblaciones que fueron vacunadas hace 15 años”. Carvajal dice que esa es su tranquilidad: “tengo una hija protegida y la seguridad de que no va a padecer cáncer y vivir en un futuro la misma situación de su mamá”.
👩⚕️📄¿Quieres conocer las últimas noticias sobre salud? Te invitamos a verlas en El Espectador.⚕️🩺
