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¿Se ha fijado en su orina? Puede decirle mucho sobre sus riñones

Aunque pocas veces nos preguntemos por el estado de nuestros riñones, hay buenos motivos para cuidarlos. Aquí le contamos a qué síntomas le debería prestar atención y qué hábitos implementar. ¿Cómo prevenir una enfermedad renal?

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César Giraldo Zuluaga
15 de marzo de 2026 - 04:00 p. m.
Modelo científico de un riñón por dentro.
Modelo científico de un riñón por dentro.
Foto: Getty Images
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La doctora Alejandra Molano, especialista en medicina interna de la Fundación Cardioinfantil (LaCardio), es enfática en señalar que algunas cosas sencillas que podemos implementar en nuestro día a día pueden tener un impacto grande en la salud. Por ejemplo, una acción tan cotidiana como ir al baño a orinar puede decirnos mucho sobre el estado de los riñones, asegura la nefróloga, como se conoce a quienes se dedican a estudiar este órgano.

Lo normal, dice Molano, es que la orina sea de color amarillo claro, “más o menos como el jugo de manzana. Si la orina no tiene color, si es muy oscura, como color agua de panela, roja, o si tiene mucha espuma, esas son señales de alerta” de que algo en nuestros riñones no está funcionando de la manera adecuada.

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Con frecuencia, agrega el doctor Gustavo Adolfo Guzmán, jefe de la sección de Nefrología de la Fundación Santa Fe de Bogotá (FSFB), estamos familiarizados con la función principal de estos órganos: filtrar la sangre y eliminar las toxinas. Saltándose varios detalles técnicos, cada uno de nuestros riñones, del tamaño de un puño (entre 10.5 y 12.5 centímetros), filtra la sangre que llega desde la arteria renal y luego reabsorbe el 99 % del agua, así como los minerales y nutrientes que el cuerpo necesita. El líquido restante y los desechos se convierten en la orina. Es un proceso que se repite aproximadamente 400 veces al día con toda la sangre del cuerpo.

Por eso, agrega Molano, “también hay que fijarse en la cantidad de orina: si una persona deja de orinar, orina solo de noche u orina más de lo normal, son signos que lo llevan a pensar en algún tipo de enfermedad renal”.

Como la Enfermedad Renal Crónica (ERC), que implica una pérdida progresiva de la función de los riñones y que puede llevar a la diálisis e incluso al trasplante de riñón. Se trata de “una enfermedad silenciosa”, como la califica el doctor Eduardo Zuñiga, líder de nefrología de LaCardio, pues no produce síntomas en sus etapas iniciales. En ese sentido, “detectarla a tiempo es fundamental”. Y para lograrlo, acciones como las recomendadas por Molano son claves.

En el marco del Día Mundial del Riñón, que se celebra desde hace 20 años el segundo jueves de marzo, y ante el aumento a nivel mundial y en Colombia de la cantidad de personas con ERC, recordamos la importancia de este órgano, qué acciones del día a día podemos hacer para cuidarlo, cuáles son las señales de alerta y a qué riesgo nos enfrentamos si no lo cuidamos.

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Más allá de filtrar la sangre y eliminar las toxinas

“Los riñones son órganos fundamentales para mantener el equilibrio del cuerpo”, asegura Zuñiga. Además de su función más conocida, “participan en la producción de una hormona necesaria para la producción de los glóbulos rojos y evitar la anemia”, agrega Guzmán.

“También eliminan los ácidos propios del metabolismo, con lo cual mantienen dentro de valores normales la acidez de la sangre, trabajando en conjunto con los pulmones y regulan la presión arterial”, apunta el nefrólogo de la FSFB. Por estas funciones, Zuñiga asegura que “cuando los riñones dejan de funcionar adecuadamente, se afectan no solo estas funciones básicas, sino otros sistemas del organismo”.

Las “8 reglas de oro” para cuidar nuestros riñones

La Sociedad Internacional de Nefrología (ISN) y la Federación Internacional de Fundaciones Renales - Alianza Mundial del Riñón (IFKF-WKA), las dos organizaciones que desde hace 20 años impulsan el Día Mundial del Riñón, tienen una lista de “o reglas de oro” mediante las cuales se puede reducir el riesgo de padecer una enfermedad renal.

  1. La primera recomendación, dice Zuñiga, de LaCardio, es mantener un peso saludable y hacer actividad física.
  2. Llevar una dieta balanceada y baja en sodio es la segunda regla, recuerda Guzmán. Esto también se logra “evitando el exceso de grasas, azúcares simples, alimentos ultraprocesados y embutidos”.
  3. Se debe controlar el nivel del azúcar en la sangre, comenta Zuñiga. Aproximadamente la mitad de las personas con diabetes desarrollan daño renal, aseguran las organizaciones que organizan el Día Mundial del Riñón.
  4. En línea con lo anterior, también se debe revisar y controlar la presión arterial. A pesar de que aproximadamente la mitad de las personas que padecen hipertensión no lo saben, esta puede dañar los riñones.
  5. Mantenerse hidratado, señala Molano. Aunque no existe “un número mágico”, como recuerda la nefróloga, dado que este requiere de distintos factores en la persona (actividad física, el clima, el estado de salud o el embarazo, entre otras), lo recomendable son dos litros de agua al día. Esto puede variar en climas extremos.
  6. No fume. Esto hace que se reduzca el flujo de sangre hacia los riñones lo cual puede afectar el funcionamiento normal de estos órganos. Además, fumar aumenta el riesgo de cáncer de riñón en aproximadamente un 50 %.
  7. Una de las principales recomendaciones que suele pasarse por alto, pero en la que insisten los tres nefrólogos: evite el consumo habitual de medicamentos antiinflamatorios o analgésicos, así como automedicarse.
  8. Si presenta uno o más de los siguientes factores de “alto riesgo” debería visitar a un médico:
    1. Tener diabetes.
    2. Tener hipertensión.
    3. Ser obeso (las personas obesas tienen un riesgo un 83 % mayor de desarrollar enfermedad renal crónica).
    4. Tener antecedentes familiares de enfermedad renal.

“En estos grupos, un examen de sangre y uno de orina pueden detectar de manera fácil y rápida la enfermedad para evitar su progresión”, afirma Zuñiga.

Señales de alerta en el día a día

Además de revisar el aspecto de la orina (como el color o la producción de espuma), Guzmán también recomienda estar atentos a dificultades para realizar la micción, como ardor, dolor o goteo.

Otra señal de alerta, coinciden el médico de la FSFB y la doctora Molano, de LaCardio, es la inflamación en los pies, tobillos, párpados o rostro en general. Aunque esta puede ser por muchas razones, advierte la nefróloga, “sí motiva a hacer un análisis de la función renal por parte de un médico”.

Un aspecto importante que destaca Molano es que la disfunción o la falla de los riñones no se manifiesta con dolor, por lo que hay que prestar mayor atención a las señales mencionadas.

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Ya en estadios más avanzados, continúa la doctora, aparecen síntomas como un cansancio inexplicable, la sensación de intoxicación y la inapetencia por las carnes. En las etapas más avanzadas, aparece la escarcha urémica que, en palabras de Molano, “es como si el sudor de la persona tuviese un olor a orina”. El mal aliento, un mal sabor de boca o un sabor metálico son otras de las señales que debe atender.

ERC: ¿A qué nos enfrentamos si no nos cuidamos?

Como la ERC es una enfermedad silenciosa y de lento avance, los nefrólogos recomiendan estar atentos a las señales de alerta mencionadas, sobre todo si presenta uno o más de los cuatro factores de “alto riesgo” que resaltamos anteriormente.

La Enfermedad Renal Crónica puede aumentar significativamente el riesgo de complicaciones cardiovasculares, reducir la calidad de vida y avanzar hasta la insuficiencia renal. En palabras de Guzmán, “es la alteración de la función o estructura de los riñones con una duración mayor a tres meses con impactos sobre la salud”.

Sin embargo, aclara Molano, “las enfermedades renales son muy diferentes y varían dependiendo de qué las ocasiona”, por lo que responder a cuáles son sus síntomas se hace más complicado.

En cualquier caso, si la enfermedad logra avanzar y la función renal se encuentra en un deterioro avanzado, se hace necesario iniciar una de las diferentes terapias de reemplazo renal, como:

  • La hemodiálisis: tratamiento que utiliza una máquina y un filtro especial (un riñón artificial) para emular las funciones de este órgano.
  • La diálisis peritoneal: a través de una membrana abdominal y un catéter, se introduce una solución especial para que el riñón pueda llevar a cabo sus funciones.
  • Trasplante renal: mediante una cirugía se reemplaza un riñón sano en una persona con ERC en estado avanzado. De acuerdo con las cifras más recientes del Instituto Nacional de Salud (INS), de las más de 4.300 personas que están a la espera de un trasplante de órganos en el país, 3.952 esperan un riñón. Ante este panorama, Zuñiga, de LaCardio, menciona que “promover la donación es una forma de salvar vidas y transformar la realidad de muchos pacientes con enfermedad renal avanzada”.

Cifras a nivel mundial y en Colombia

La ERC es una de las enfermedades crónicas no transmisibles de mayor crecimiento a nivel mundial y se estima que el 10 % de la población a nivel mundial la padece. Por esta razón, en 2025, la Organización Mundial de la Salud (OMS) adoptó, por primera vez, una resolución que prioriza la salud renal en la agenda global.

Si a nivel global los países no toman las acciones necesarias para enfrentar el avance de esta enfermedad, la ERC pasará de ser la novena causa de muerte (con corte a 2024) a ser la quinta en 2050, según estimaciones de la OMS.

De acuerdo con los datos más recientes de la Cuenta de Alto Costo (CAC), para 2024 se estimaba que 1.251.930 colombianos tenían ERC. Pero, advierte Molano, “como este es un reporte que solamente incluye personas con ERC avanzada, probablemente la situación sea muy similar a la del resto del mundo”. En ese caso, precisa la nefróloga, más o menos cinco millones de colombianos podrían tener ERC.

Finalmente, Molano resalta una tendencia global de la que Colombia no escapa: hay más mujeres con ERC. Para ser más precisos, según datos de la CAC, el 58,79 % del total de los casos en Colombia fueron mujeres.

“Las mujeres muchas veces tienen las mismas enfermedades que los hombres, pero por andar cuidando la casa y a todo el mundo, no se atienden ellas mismas y su enfermedad avanza de una manera tanto o más agresiva que en los hombres”.

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Orlando Ariza(lx6ve)Hace 4 horas
Muy buen y útil artículo felicitaciones.
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