Cerrar aplicaciones “a la fuerza” desde el selector de apps es un gesto común: se desliza hacia arriba y listo. Pero esa costumbre, repetida casi por reflejo, no necesariamente se traduce en más batería.
Con la evidencia disponible en guías oficiales de fabricantes y explicaciones técnicas citadas por medios internacionales, la respuesta es clara: cerrar apps como rutina no es una fórmula de ahorro y, en algunos casos, ni siquiera es lo recomendado.
Lo que dicen los fabricantes: no es necesario cerrar apps
En el ecosistema Android, Motorola lo plantea sin rodeos en su guía de uso: “No es necesario cerrar las aplicaciones. Android gestiona la memoria y la batería que usan las aplicaciones”, por lo que el usuario no tiene que preocuparse por dejar apps abiertas.
En iPhone, una explicación técnica ampliamente difundida en la comunidad de soporte de Apple, publicada por Lawrence Finch en Apple Support Communities, insiste en el mismo punto: muchas apps que parecen “abiertas” no están ejecutándose activamente, sino suspendidas, y forzarlas a cerrar no ofrece una ganancia general de batería.
Finch recomienda cerrar una app solo si está fallando o si el consumo aparece como alto en el apartado de batería del sistema.
Lo que sí propone Apple para ahorrar energía
En lugar de convertir el “cierre” en rutina, la documentación oficial de Apple pone el foco en herramientas del propio sistema. En su guía sobre ahorro de energía, explica que el iPhone ofrece “consumo adaptativo” (en iPhone 15 Pro o posteriores) para ajustar rendimiento según patrones de uso y, cuando está activado, puede reducir brillo, limitar actividad en segundo plano y hacer ajustes para que la batería dure más; además, puede activar automáticamente el modo de bajo consumo cuando la batería llega al 20%.
Apple también explica la “carga optimizada de la batería”, una función que busca extender la vida útil reduciendo el tiempo que el iPhone permanece completamente cargado: el sistema puede pausar la carga al 80% y completar el 100% cerca de la hora habitual en la que el usuario desconecta el dispositivo.
Lo importante es qué consume y cómo lo hace
En sus recomendaciones de soporte para Galaxy, Samsung enumera factores que elevan el consumo de batería —como señal débil o superpuesta, brillo alto (incluido por luz intensa), apps de alto rendimiento, transmisión de alta resolución y servicios como localización— y propone revisar qué aplicaciones consumen más desde los ajustes y usar funciones como “suspensión” y “suspensión profunda” para apps que se usan rara vez, además de activar el modo “Ahorro de energía” cuando la batería se está agotando.
Cerrar apps puede ser innecesario
Un artículo de BBC News Mundo también aborda el tema y señala que diseñadores e ingenieros de Apple y Android no recomiendan cerrar apps en segundo plano para ahorrar batería; de hecho, el texto explica que forzar el cierre puede terminar provocando consumo adicional cuando el sistema debe reactivar procesos al abrir nuevamente la aplicación.
En conjunto, las fuentes consultadas apuntan al mismo lugar: los sistemas modernos están diseñados para gestionar memoria, procesos y consumo energético, y lo que sí marca diferencia son los modos de ahorro, la gestión del brillo, la actividad en segundo plano y el uso de funciones del sistema.
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