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Como Waze, la vida no se trata solo de viajar, sino también de recalcular el camino

Uri Levine, cofundador de Waze, equipara la creación de un libro con la fundación de una startup. “Escribí el libro para ayudarlos a todos a volverse más exitosos. Es parte de mi misión: crear valor y compartir experiencia”.

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Pedro Mendoza
25 de marzo de 2026 - 07:00 p. m.
Uri Levine, cofundador de Waze, en el Congreso de Acceso a Servicios Financieros y Medios de Pago –CAMP 2026–, organizado por Asobancaria en Cartagena, Colombia.
Uri Levine, cofundador de Waze, en el Congreso de Acceso a Servicios Financieros y Medios de Pago –CAMP 2026–, organizado por Asobancaria en Cartagena, Colombia.
Foto: Coresía: Manuel Forero de Asobancaria
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Uri Levine, cofundador de Waze, estuvo en Cartagena y fue uno de los invitados al Congreso de Acceso a Servicios Financieros y Medios de Pago –CAMP 2026–, organizado por Asobancaria. Un escenario en el que se debatió el futuro del sistema financiero y la transformación digital en América Latina.

Ante el auditorio inició hablando de su libro, “Enamórate del problema, no de la solución”, y asegura que la génesis de cualquier unicornio no reside en la tecnología, sino en la identificación precisa de una dificultad social o individual que merezca ser resuelta.

No habla de cifras complicadas y términos técnicos. Se define como un disruptor y emprendedor. En Israel, donde nació, cofundó en 2007 la startup Waze, la aplicación para conductores basada en información de la comunidad.

Un tiempo después, Google la adquirió por USD 1.100 millones. Levine lleva 40 años trabajando en alta tecnología y más de la mitad de ese tiempo lo ha dedicado al mundo de las startups. Estudió en Tel Aviv y dice que su español es muy malo.

Sostiene que el proceso de consolidación de una empresa tecnológica no es inmediato. Se debe recorrer una etapa donde el avance parece invisible. Compañías como Waze, Microsoft o Netflix tomaron entre cuatro y diez años.

En este sentido, la velocidad de recuperación ante el fallo es el indicador real de potencia de una startup. “Si a usted le da miedo fracasar, en realidad ya fracasó porque no va a probar”.

El mapa, la bandera y la falta de ingenieros

La trazabilidad de Waze se remonta a 2006 en Israel, con la creación de cartografía digital mediante la colaboración de conductores, eliminando la dependencia de bases de datos de empresas de GPS.

Ese mismo año, hubo un proyecto voluntario basado en la premisa de que una comunidad de conductores podía ser más precisa que cualquier base de datos privada. Con la llegada de Amir Shinar y Uri Levine a ese mismo proyecto, este se transformó y se convirtió en Waze Mobile dos años después.

Una plataforma que utiliza la inteligencia colectiva para sortear el tráfico en tiempo real. Cuando hay un trancón en su vía, buscará la ruta más rápida.

Antes se bajaba la ventanilla y se preguntaba. Hoy escucha en su carro. “Doscientos metros gira a la derecha”, y si usted se pasa, en la pantalla verá la nueva ruta , y la voz suave dirá, “recalculando”.

Hoy evitamos ese color rojo del trancón en la pantalla que parece interminable. Accidentes, tiempos de espera, puestos de control de la policía, límites de velocidad, entre otras funciones. Un pin le dice dónde hay un restaurante o una estación de combustible.

Lo más importante es que son los usuarios como expertos cartógrafos los que van marcando la información y las rutas, todo un trabajo colaborativo en tiempo real.

El portal quantumrun señala que Waze opera como una subsidiaria integrada junto a Google Maps y Google Earth. “Tras la reconfiguración de la matriz en 2015, Alphabet Inc. figura como la entidad controladora final. Pese a la absorción total de las acciones y la gestión financiera centralizada en Mountain View, la marca conserva independencia operativa y su modelo comunitario distintivo”, sostienen en su sitio web.

Agrega que la propiedad total de Google implica que cada dólar de ingresos y cada decisión estratégica se canalizan a través de su estructura corporativa. El Espectador consultó algunas de las publicaciones de los boletines informativos de los editores de Waze. Estos afirman que en 2025 en África Oriental, 232 colaboradores de 53 países registraron 420.000 segmentos nuevos de vía, ampliando la cobertura en la región. Asimismo se ha gestionado el flujo de tráfico en eventos de escala internacional, como el Giro de Italia, el campeonato Mundial de Ciclismo en Ruta UCI 2025 en Kigali, Ruanda.

Pero más allá de la logística deportiva, la plataforma actúa en contingencias civiles y desastres naturales.

Volviendo al cofundador de Waze, él dice que al contrastar el mercado actual con el año de fundación de la compañía, la velocidad del cambio es el único factor constante en la economía global.

“De las diez empresas principales de hoy, menos de cinco permanecerán en ese grupo en el año 2036. Los nombres que tomarán su lugar son nombres que hoy no conocemos”, advirtió sosteniendo que el mercado no premia el tamaño, sino la capacidad de interpretación de las nuevas versiones del mundo.

En la rueda de prensa, este diario le preguntó sobre su afirmación: “Se necesitan más ingenieros”. Levine respondió que la carencia de ingenieros representa un freno estructural para la economía digital. Según su análisis, la formación de talento técnico requiere de políticas de Estado con visión de década y no de periodos gubernamentales cortos.

“Necesitamos más ingenieros. Tenemos que alentar a los jóvenes a que elijan esta carrera. Si el gobierno establece que los ingenieros tendrán una exención o descuento de impuestos por diez años, se genera un incentivo real para estudiar y ejercer la profesión”. Para él, la falta de ingenieros no es un problema de capacidad intelectual, sino de falta de estímulos estratégicos a largo plazo.

Enamorarse del problema, esa es la clave.

Levine dice que el proceso de escritura y edición de este libro le tomó dos años, equiparando su creación con la fundación de una startup. “Escribí el libro para ayudarlos a todos a volverse más exitosos. Es parte de mi misión crear valor y compartir experiencia”.

Jonathan Malagón, presidente de Asobancaria, señaló que el éxito de Waze radica en una filosofía que la banca tradicional ha tardado en adoptar: la optimización orgánica a través de la inteligencia colectiva. “Antes, el aprendizaje o el contratiempo de un conductor era un evento aislado; hoy, la noticia de uno es la eficiencia de todos”, destaca Malagón.

“La aplicación tiene la capacidad de recalcular de manera permanente”, dice. La industria financiera debería internalizar esa misma resiliencia. No se trata solo de trazar una ruta, sino de tener la agilidad para proponer un nuevo camino óptimo cuando el contexto —regulatorio, económico o social— presenta un bloqueo o “trancon” inesperado.

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Por Pedro Mendoza

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