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Durante años, la calidad de una conexión a internet se ha medido casi exclusivamente por la velocidad de descarga. Sin embargo, como explica Xataka, hay otro factor clave que suele pasar desapercibido y que puede ser incluso más determinante en ciertas actividades: la latencia.
Este parámetro es el que explica por qué una conexión rápida puede sentirse lenta en videojuegos, videollamadas o aplicaciones en tiempo real, aun cuando el ancho de banda sea alto.
¿Qué son el ping y la latencia?
La latencia es el tiempo que tarda un paquete de datos en viajar desde tu dispositivo hasta un servidor y volver. Se mide en milisegundos (ms) y refleja la inmediatez de la conexión. El ping no es la latencia en sí, sino la medición más habitual de ese tiempo de ida y vuelta. Un ping de 50 ms, por ejemplo, indica que esa comunicación tarda 50 milisegundos en completarse.
Según detalla IBM, una red con baja latencia tiene tiempos de respuesta más rápidos, mientras que una con latencia alta presenta retrasos perceptibles. El ping es la herramienta más común para medir ese tiempo de ida y vuelta y por eso ambos términos suelen usarse como sinónimos en las pruebas de velocidad.
La diferencia con la velocidad es clave: mientras el ancho de banda indica cuántos datos pueden transmitirse, la latencia mide qué tan rápido llegan.
¿Por qué el ping es tan importante?
La latencia cobra especial relevancia en actividades donde la respuesta inmediata es esencial. Xataka pone como ejemplo los videojuegos en línea: un ping alto genera lag, es decir, retrasos entre la acción del jugador y lo que ocurre en pantalla. Lo mismo sucede en videollamadas, donde una latencia elevada interrumpe la fluidez de la conversación.
IBM amplía el panorama y señala que la baja latencia es crítica también en servicios en la nube, transmisiones en vivo, operaciones remotas y sistemas que dependen de datos en tiempo real. En estos casos, incluso pequeños retrasos pueden afectar la experiencia del usuario o el rendimiento de las aplicaciones.
¿Qué causa una latencia alta?
De acuerdo con IBM, la latencia puede aumentar por múltiples factores: la distancia entre el usuario y el servidor, el tipo de conexión (cableada o inalámbrica), la congestión de la red, el tamaño de los paquetes de datos y el estado del hardware, como routers o servidores antiguos.
A esto se suman factores del lado del usuario, como tener demasiados dispositivos conectados, aplicaciones funcionando en segundo plano o equipos desactualizados.
¿Cómo mejorar el ping y la latencia?
Desde un enfoque práctico, Norton señala que no siempre es necesario cambiar de plan de internet para reducir el ping. Algunas acciones concretas pueden marcar la diferencia:
- Usar conexión Ethernet en lugar de Wi-Fi, o redes Wi-Fi de 5 GHz.
- Cerrar aplicaciones y descargas en segundo plano.
- Reiniciar y actualizar el router y su firmware.
- Elegir servidores cercanos, especialmente en videojuegos.
- Evitar las horas pico de uso de internet.
Norton también establece referencias claras: un ping inferior a 50 ms suele considerarse óptimo, mientras que valores cercanos o superiores a 100 ms pueden generar retrasos perceptibles.
En conclusión, la velocidad de descarga sigue siendo importante, pero no lo es todo. El ping y la latencia determinan cómo se siente realmente una conexión en el uso cotidiano.
Entender estos conceptos y saber cómo mejorarlos permite tomar decisiones más informadas y optimizar la experiencia en línea, sin dejarse llevar únicamente por los megas prometidos.
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