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Rusia endureció esta semana sus medidas contra las plataformas de mensajería Telegram y WhatsApp, en un nuevo episodio de tensión por el control del ecosistema digital en el país.
Entre anuncios de restricciones, denuncias de intentos de bloqueo y protestas frente al regulador, el debate gira en torno a vigilancia, seguridad y libertad de expresión.
El martes, el regulador ruso de las telecomunicaciones, Roskomnadzor, anunció restricciones contra Telegram. Según informó AFP, la entidad justificó la medida señalando que “La ley rusa sigue sin aplicarse (...), no se aplica ninguna medida real para combatir el fraude y el uso de la mensajería con fines criminales y terroristas”, en un comunicado citado por agencias locales.
Posteriormente, el organismo anunció “restricciones graduales” a la plataforma, al acusarla de una “violación” de la legislación.
Telegram es uno de los dos servicios de mensajería más populares en Rusia, junto con Whatsapp, cuyo funcionamiento está bloqueado casi por completo en el país desde enero por las mismas razones, según AFP.
La decisión fue respondida por el fundador de la aplicación, Pavel Durov. “Restringir la libertad de los ciudadanos nunca es la solución correcta. Telegram defiende la libertad de expresión y la privacidad, independientemente de las presiones”, denunció en su plataforma.
También acusó a Rusia de intentar “forzar a sus ciudadanos a migrar hacia una aplicación controlada por el Estado, diseñada para la vigilancia y la censura política”.
El gobierno ruso ha promovido en los últimos meses el uso de Max, una plataforma nacional más estrictamente controlada y que también puede gestionar pagos y servicios gubernamentales.
¿Qué dijo WhatsApp?
La tensión aumentó el miércoles cuando WhatsApp afirmó que Rusia intentó “bloquear por completo” su aplicación para obligar a los usuarios a migrar a un servicio competidor controlado por el Estado, lo que podría afectar a 100 millones de personas.
“Hoy, el gobierno ruso ha intentado bloquear por completo WhatsApp en un esfuerzo por empujar a la gente a una aplicación de vigilancia estatal”, informó en la red social X WhatsApp, propiedad, junto a Facebook e Instagram, del gigante estadounidense Meta.
“Intentar aislar a más de 100 millones de usuarios de la comunicación privada y segura es un paso atrás y solo puede conducir a una menor seguridad para la población de Rusia”, añadió. La plataforma prometió hacer “todo lo posible para mantener a los usuarios conectados”.
Protestas en Rusia
Este jueves, según informó EFE, la controversia llegó a las calles. Unos activistas rusos protestaron frente a la oficina de Roscomnadzor para manifestarse contra las sanciones a Telegram, que pueden acabar en su bloqueo definitivo.
Los activistas del partido no registrado “La otra Rusia de Eduard Limónov” aseguraron que “la política de prohibiciones de Roscomnadzor no garantiza la seguridad nacional”.
En un comunicado difundido en internet afirmaron: “Los enemigos reclutan a sus agentes a través de teléfonos móviles convencionales, los drones siguen atacando ciudades rusas, y el bloqueo de las plataformas digitales, en particular Telegram, priva a los activistas prorrusos de herramientas patrióticas necesarias para llevar una guerra informativa exitosa”.
Según representantes del partido, las agencias gubernamentales rusas invirtieron en el desarrollo de Telegram más de 2.000 millones de dólares, mientras ahora “estas inversiones se han devaluado y los principales medios de comunicación rusos han perdido audiencia”.
En señal de protesta, los activistas colgaron un candado de cable en las puertas del regulador, impidiendo la entrada y salida de los funcionarios.
Las medidas han sido cuestionadas por organizaciones internacionales. Reporteros Sin Fronteras (RSF) denunció la continuación de una “estrategia de estrangulamiento de la circulación de la información” y recordó que Rusia ocupa el puesto 171 de 180 en la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa. Amnistía Internacional lo ha tachado de “nuevo golpe a la libertad de expresión”.
Al mismo tiempo, las autoridades rusas argumentan que las estafas a través de mensajerías son frecuentes y acusan a Ucrania de reclutar a ciudadanos rusos mediante estas aplicaciones para cometer actos de sabotaje a cambio de dinero.
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