29 Sep 2016 - 6:27 p. m.

Aire acondicionado, el amigo invisible de la industria

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Juan Miguel Hernández Bonilla

¿Qué tienen en común el negocio de las flores, la industria cárnica y los laboratorios farmacéuticos? Ninguno de los tres, aunque usted no lo crea, podría sobrevivir un solo día sin ventilación, refrigeración o aire acondicionado. Por ejemplo, se estima que por cada minuto que las rosas, los claveles o las astromelias de exportación no estén en las condiciones de temperatura adecuadas pierden un día de vida. Es decir, si las flores que se cultivan en la sabana de Bogotá se quedan 15 minutos por fuera de la cadena de frío no tendrán otro destino que la basura o el abono. Lo mismo pasa, a mayor escala y con consecuencias económicas y de salud más graves, con la carne y con las vacunas.

No hay que ser un científico experto para saber que si la temperatura de un conteiner lleno de vacunas para prevenir el cáncer de cuello uterino se altera, los componentes médicos perderían su efecto y podrían causar daños colaterales. Con la carne pasa algo similar, toda la cadena, desde el matadero hasta el fogón, necesita una temperatura específica para que esta dure más y se mantenga en buen estado.

Por eso, la Asociación Colombiana de Acondicionamiento del Aire y de la refrigeración, Acaire, está presente y ayuda a mejorar las condiciones de producción y distribución de casi todas las industrias del país. Claudia Sánchez, directora ejecutiva de la entidad, afirma que poco a poco el sector se ha ido consolidando como el amigo invisible e indispensable de los empresarios colombianos. “Nadie nos conoce, pero todo el mundo nos necesita, somos un elemento transversal a cualquier industria y estamos presentes en la vida cotidiana de las personas”. Sin embargo, a pesar de que la importancia de este sector en la conservación de los productos es evidente, hoy en día el 50 % de las cosechas de fruta se pierde porque el país no tiene una cadena de frío adecuada.

De acuerdo con la IARW International Association of refrigerated Warehouse, en el mundo existen más de 460 mil millones de metros cúbicos disponibles para almacenamiento en frío, de los cuales sólo 0,85 millones de metros cúbicos se ubican en Colombia. Por eso, un reciente informe de Procolombia reconoce que la capacidad instalada de bodegas refrigeradas se queda corta para las necesidades actuales y futuras del país. Y es que aunque suene tedioso y aburrido, hablar de la industria del aire acondicionado en el país es necesario. Según los datos de Acaire, el sector genera cerca de 50 mil empleos, mueve más de un billón de dólares al año y crece alrededor de 7%.

Sánchez asegura que las funciones de la industria son infinitas. Desde la ventilación de túneles, parqueaderos y minas -única forma de extraer el CO2, disminuir la polución e inyectar aire nuevo- hasta la nevera que cada ciudadano tiene en la cocina de su casa. Además, si tenemos en cuenta que 80 % de las ciudades en Colombia son de clima cálido, el uso del aire acondicionado ha dejado de ser un lujo y se convirtió en un indicador de calidad de vida. Luis David Suesca, gerente de LDS ingeneria, asegura que en Neiva el trabajo y la vida cotidiana sin aire acondicionado serían imposibles. Por eso, la mayoría de hoteles, centros comerciales y conjuntos residenciales en ciudades donde la temperatura promedio supera los 28 grados centígrados tienen sistemas de aire acondicionado integrados y permanentes.

Sin embargo, el aumento exponencial de la industria trae consigo dos grandes desafíos. Por un lado, parece urgente tomar medidas que disminuyan la contaminación y el deterioro de la capa de ozono generadas por los refrigerantes artificiales. Por el otro, los usuarios le piden a las empresas encontrar la temperatura de confort ideal dependiendo del clima específico de cada región. Juan Carlos Rodríguez, gerente de Samsumg, una de las productoras de aire acondicionado más grandes en Colombia, asegura que la tecnología puede ser la solución para ambos problemas. “El hecho de tener en cuenta que la fuerza que ahora mueve el mercado es el uso de energía eficiente y sostenible, nos ha exigido volver a los refrigerantes naturales y diseñar dispositivos con tecnología de punta que mitiguen la producción de CO2”.

La tecnología también ha sido una pieza clave en la búsqueda de la temperatura perfecta, afirma Claudia Sánchez cuando expone los resultados de la reciente investigación de Acaire en la que se demuestra que en los últimos diez años la temperatura de 16 ciudades del país ha aumentado significativamente y que el nivel del aire acondicionado de un avión en Bogotá no puede ser igual en el mismo avión en el aeropuerto de Cartagena. El estudio que midió la temperatura y la humedad en Barranquilla, Medellín, Bucaramanga, Leticia, Santa Marta, Cali y otras diez ciudades, 24 horas, 365 días del año, durante una década, registró más de 2 millones 800 mil datos. Ahora, el reto es que las más de 3.000 empresas del sector, incluidas compañías consultoras, diseñadores del sistema, multinacionales que distribuyen los equipos y contratistas que instalan y mantienen las redes del aire aprovechen adecuadamente los resultados del informe.

Por otra parte, a pesar de que 80% de las máquinas de aire acondicionado y refrigeración son extranjeras, la industria nacional está creciendo rápidamente. En este momento, cuatro grandes empresas locales están produciendo dispositivos con la más alta tecnología, y hay consenso en el hecho de que el compromiso del sector es ahorrar energía. “Si los equipos tienen un mantenimiento adecuado, podría haber un ahorro de energía de 30%” asegura Sánchez. La magnitud de esta cifra es inmensa, si tenemos en cuenta que el aire acondicionado y el sistema de refrigeración,en un supermercado, producen 80% de consumo de luz.

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