1 Sep 2014 - 4:16 a. m.

¡Al ritmo de azúcar!

Cuatro departamentos se unen entre valles, montañas y sonidos para formar el patrimonio natural y cultural de la región Andina.

Redacción Buen Viaje

Más de 370 kilómetros trazan el camino de una de las rutas más fascinantes de Colombia. Desde las montañas de Antioquia hasta el Valle del Cauca, los paisajes se llenan de color y fiesta mientras el aire se mezcla con el aroma dulce de la caña. La travesía comienza en Medellín, luego de un veloz recorrido por sus íconos naturales, como el Jardín Botánico y el parque Arví, la reserva forestal más grande del departamento.

La segunda parada tiene lugar en La Pintada, un municipio ganadero que descresta a los turistas gracias a la majestuosidad del río Cauca, que puede apreciarse en detalle desde el puente Viejo. Visitar la estación del ferrocarril, el cerro Amarillo y Playa Acapulco hacen parte de los planes imperdibles por esta tierra de arrieros. Cruzando la frontera hacia Caldas, la ruta continúa por La Felisa, un paraíso repleto de miradores naturales, quebradas y cascadas.

A tan sólo hora y media por la carretera se encuentra Pereira, la urbe más importante del Eje Cafetero. A una altura de 100 metros, su viaducto es el mejor lugar para explorar la arquitectura de la ciudad. Fuera de la Plaza de Bolívar, la catedral de Nuestra Señora de la Pobreza y el parque Olaya Herrera, la capital de Risaralda es el punto de encuentro para disfrutar de atractivos como los termales de Santa Rosa de Cabal, la laguna de Otún y el nevado de Santa Isabel.

Para deleitarse con una buena taza de café mientras se contemplan las montañas adornadas de cultivos y haciendas, no hay mejor sitio que Armenia, una región cálida y tranquila que cuenta con una amplia oferta de lugares para disfrutar en familia, como el Parque Nacional del Café, el Valle del Cocora y Panaca. Más adelante, cuando se pasa por La Tebaida, Corozal, Zarzal, Uribe y Andalucía, los surcos desaparecen y el horizonte se pinta de verdes planicies. Tuluá, el corazón del valle, deja sin aliento a los viajeros con sus lagos, jardines y semilleros de guadua y bambú que van formando túneles y caminos.

La penúltima parada, en Buga, invita al recogimiento. Sin importar la época del año, cientos de devotos visitan la basílica del Señor de los Milagros, ícono del municipio. Finalmente, bajo el dulce sabor de la caña, los tambores y las palmas, se llega a Guacarí, sede anual del Festival Latinoamericano de Danza Folclórica, que congrega más de 350 bailarines y músicos de Colombia y del continente para ofrecer un espectáculo sin igual. Talleres de danza, galas nocturnas, desfiles, ferias artesanales y gastronómicas y exposiciones fotográficas, son algunas de las sorpresas que se pueden disfrutar en esta región, orgullosa de sus raíces, donde la música y el arte se llevan en la sangre.

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