14 Apr 2010 - 5:20 a. m.

Antioquia extrema

El departamento, destino turístico en historia, arte y moda

Mónica Diago / Medellín

Un día en Medellín es una experiencia llena de contrastes. Unas horas más recorriendo algunos territorios del departamento pueden convertirse en un buen plan turístico que va más allá del Pueblito Paisa, el Jardín Botánico, el Museo de Antioquia y el barrio El Poblado.

Es por eso que en un viaje por la capital antioqueña no puede omitir el paseo en Metrocable, la visita a los parques biblioteca, ubicados en las zonas más vulnerables de Medellín, y por supuesto el recorrido en Metro, en el que cualquier lugareño le señalará lugares que han sido transformados y mejorados.

Después de las paradas de rigor, se puede desviar hacia el centro de la ciudad. En la Plaza Botero, el Museo de Antioquia lo recibe con una colección  representativa de 112 obras de Fernando Botero. Un poco más hacia el sur está el Museo de Arte Moderno, en el que las antiguas bodegas de la siderúrgica Simesa,  se convierten en espacios para el arte.

Este mismo arte, pero transformado, se aprecia en Vía Primavera o mejor conocida como la Calle de los Diseñadores, un sector donde se concentran más de 40 locales comerciales con nuevas marcas que tienen propuestas atrevidas. Allí se pueden conseguir prendas exclusivas desde $50.000. “Le estamos apostando a las creaciones nacionales, no queremos marcas extranjeras en el sector y por eso nos estamos agremiando”, cuenta Daniel Lopera, de la marca Trapitos al Sol.

Muy cerca de esta avenida se ubican restaurantes vanguardistas como El Cielo, proyecto de Juan Manuel Barrientos, un joven chef de 24 años que se dio a la tarea de crear un espacio para la cocina tecno-creativa. En el sitio el menú está conformado por 20 platos aproximadamente, cada uno con la misión de generar una sensación diferente en el comensal. El día en Medellín puede terminar en uno de los bares del Parque Lleras, a  dos cuadras de la zona de diseñadores.

 Nápoles, un  parque jurásico

“Es normal que los turistas y extranjeros que llegan a Medellín pregunten por Pablo Escobar. Hay gente que cuenta su historia sin darle trascendencia, pero hay otros que no quieren recordar este doloroso pasado”, dice  Alexandra Zuluaga,  guía turística de Medellín, quien recita la historia de la capital antioqueña como si se tratara de un cuento infantil que aprendió en su infancia.

Por eso, empresarios particulares se dieron a la tarea de convertir parte de las 3.000 hectáreas que pertenecían al narcotraficante en un Parque Jurásico donde además se encuentra una casa museo que pertenecía al capo.

Una plaza de toros, una cascada de agua cristalina privada, taberna, parqueadero para su colección de autos clásicos y por supuesto su casa, que recibe a los visitantes con un cartel enorme en el que se lee la frase: “Triunfó el Estado”, junto a la imborrable imagen de Pablo Escobar fusilado con la franela levantada.

La hacienda Nápoles, ubicada en el municipio de Puerto Triunfo, a dos horas de Medellín, reabrió sus puertas el 25 de diciembre de 2007. Aunque se mantienen muchas de las construcciones y trofeos que consiguió Escobar, como la avioneta en la que coronó su primer cargamento ilegal, otras han sido acopladas a las nuevas necesidades del parque, que en poco inaugurará un proyecto tan ambicioso como los lujos del capo: un hotel estilo Safari al que se podrá llegar a través de vuelos privados que aterrizarán en la pista de la hacienda.

Así, Antioquia se convierte en un destino turístico extremo, donde los planes y las actividades para distraerse van desde lo arriesgado hasta lo contemplativo.

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