Visitar Asia es, para muchos, cumplir un sueño que combina historia, naturaleza y culturas milenarias. Y entre sus joyas menos exploradas, Kirguistán brilla como un destino que sorprende y cautiva. Conocido como los “Alpes Suizos de Asia Central”, este país montañoso conserva intacta su esencia, lejos de las aglomeraciones turísticas, ofreciendo al viajero una mezcla perfecta de paisajes imponentes, tradiciones ancestrales y hospitalidad genuina.
Y es que en sus valles y pastizales alpinos, los nómadas continúan viviendo como lo hicieron sus antepasados, invitando a los visitantes a compartir sus costumbres, degustar su gastronomía y descubrir un modo de vida profundamente conectado con la tierra. A cada paso, el pasado se manifiesta en antiguas fortalezas, torres vigías y petroglifos que narran historias de comercio, conquistas y rutas legendarias.
Es por esto que para quienes buscan aventura, la Ruta Nómada Kirguisa (KNT) ofrece una experiencia única: más de 2.000 kilómetros de senderos que atraviesan el norte y el este del país, conectando lagos cristalinos como Ala-Köl, glaciares imponentes como Engilchek y rincones remotos como el lago Kel-Suu, accesible solo a pie o a caballo.
Y hay una buena noticia, pues a finales de agosto del 2025, la ruta se expandirá en casi 1.000 kilómetros con nueve nuevos tramos que se desprenderán de la ruta principal en el valle de Arpa, una remota zona de la provincia de Naryn, cerca de la frontera con China. Este recorrido adicional atravesará las cordilleras de Tien Shen y Pamir, pasando por regiones como Batken y Osh, y permitirá descubrir a pie o a caballo paisajes poco explorados y de gran belleza, así como aldeas de montaña habitadas por familias de pastores que mantienen vivas sus tradiciones en las alturas.
La ampliación no solo enriquecerá la experiencia de los viajeros, sino que también tendrá un impacto positivo en la economía local. Se espera que el incremento del turismo impulse el comercio en estas comunidades, generando oportunidades de empleo como guías y porteadores. Esto no solo ofrecerá paisajes impresionantes y un valioso patrimonio cultural, sino que también buscará fortalecer los vínculos entre diferentes regiones y comunidades, fomentando el aprendizaje y el apoyo mutuo para garantizar que el desarrollo turístico beneficie directamente a quienes habitan en estas zonas montañosas.
¿Qué tiene esta ruta y qué se le agregará?
El Kyrgyz Nomad Trail (KNT) inaugurada oficialmente en junio de 2024, es una red de senderos que se extiende por 1,883 kilómetros a través de 18 secciones principales que atraviesan los paisajes más espectaculares de Kirguistán, desde las montañas Chatkal hasta los glaciares de Engilchek.
El proyecto, concebido y desarrollado durante tres años por el explorador Yuval Yellin junto con excursionistas internacionales y comunidades locales, no es simplemente una ruta de senderismo, sino una plataforma integral que busca conectar comunidades, proteger ecosistemas frágiles y posicionar a Kirguistán como el destino de primer orden para el senderismo de larga distancia en Asia Central.
La filosofía del KNT se resume en el “KNT Way”, un código de conducta basado en cuatro pilares esenciales:
- Responsabilidad: actuar con conciencia y seguridad en cada tramo del recorrido.
- Impacto positivo: favorecer el desarrollo de las comunidades locales.
- Sostenibilidad: minimizar la huella ecológica.
- Respeto: hacia la naturaleza, la cultura y las personas.
Este enfoque va mucho más allá del simple trazado de senderos, creando lo que los planificadores denominan un “corredor verde” que conecta directamente a las comunidades locales de montaña con los visitantes internacionales. Cada excursionista y socio local debe comprometerse con estos principios como requisito esencial para acceder a mapas de senderismo, información detallada o trabajar como partner del KNT.
Lo que distingue a esta ruta es la variedad de paisajes que recorre. El sendero atraviesa praderas alpinas con yurtas donde los pastores nómadas cuidan sus rebaños, bordea lagos de montaña de aguas claras y cruza puertos que permiten contemplar las cordilleras de Tian Shan y Pamir. En el camino, aparecen hitos históricos como el caravansar de Tash-Rabat, que formó parte de las antiguas rutas comerciales, y los petroglifos del valle de Saimaluu-Tash, que narran el pasado nómada y su conexión con la Ruta de la Seda. El contraste entre la naturaleza y la vida en las aldeas es constante: mercados llenos de actividad, comunidades agrícolas y familias nómadas que, desde sus yurtas y rodeadas de animales, muestran la convivencia entre la tradición y la vida actual en Kirguistán.
Alguna de los lugares más destacados son:
- Tramos destacados: Incluye zonas emblemáticas como Chatkal (155 km), Sary Chelek (103 km), Arslanbob (72 km), Karakol (139 km) y Engilchek (182 km).
- Alternativas de recorrido: Rutas opcionales como Talas (152 km) y la vuelta a Sary-Chelek (64 km) amplían la experiencia.
- Riqueza natural y cultural: Más de 50 comunidades locales y 12 parques y reservas nacionales a lo largo del recorrido.
- Desafío físico: Más de 45 km de desnivel acumulado, con itinerarios que combinan distintos niveles de dificultad y paisajes de alta montaña.
Una característica revolucionaria del KNT es la participación activa y significativa de las comunidades locales en todos los aspectos del proyecto. Los pobladores no solo son invitados a participar en la señalización y mantenimiento del sendero, sino que también actúan como anfitriones auténticos y cuidadores naturales de los viajeros. Este enfoque participativo crea oportunidades económicas directas y sostenibles mientras refuerza los lazos culturales entre locales y visitantes, permitiendo que los excursionistas experimenten de primera mano las tradiciones kirguizas genuinas, sin artificios ni teatralización.
El compromiso ambiental del KNT se refleja en un plan de desarrollo trienal que aplica tecnologías y prácticas diseñadas para reducir al mínimo el impacto ecológico. La iniciativa busca que el crecimiento del turismo sea compatible con la conservación, evitando que el entorno natural se vea comprometido.
Entre las medidas previstas destacan:
- Señalización ecológica con balizas fabricadas en materiales biodegradables y no dañinos para el ecosistema.
- Vigilancia y mantenimiento mediante drones de última generación y guardas especializados que recorren el sendero a pie.
- Formación comunitaria en prácticas turísticas sostenibles para garantizar que las comunidades locales gestionen el turismo sin perjudicar el medio ambiente.
- Certificaciones internacionales para avalar su compromiso ecológico y sostenibilidad.
- Alianzas estratégicas únicamente con socios comprometidos con la preservación ambiental.
A pesar de los conflictos intermitentes con países limítrofes como Tayikistán —especialmente durante el verano de 2021—, la Ruta Nómada Kirguisa ha sido diseñada con extremo cuidado para evitar zonas de riesgo y garantizar la seguridad de los excursionistas internacionales. Los planificadores mantienen una vigilancia constante sobre la situación geopolítica y están listos para modificar o cerrar tramos si es necesario.
En la actualidad, su ampliación se debe al acuerdo histórico firmado en marzo de 2025 entre el presidente kirguizo Sadyr Japarov y el presidente tayiko Emomali Rahmon, que delimitó oficialmente sus fronteras, lo que ha puesto fin a una disputa heredada de la disolución de la URSS y abrió la posibilidad de reabrir zonas como la región de Batken, incluyendo secciones antes inaccesibles cerca de la frontera tayika.
El explorador Yellin, creador del proyecto, describe Kirguistán como “un país maravilloso, lleno de magia, con paisajes y gente increíbles”, aunque advierte que recorrer el KNT es “un reto real y serio” que exige preparación, respeto y responsabilidad. La experiencia se puede adaptar completamente a las capacidades y deseos de cada viajero:
- Opciones de recorrido: desde tramos de pocos días hasta la ruta completa que puede llevar semanas o meses.
- Dificultad ajustable: itinerarios adaptados a condición física y experiencia previa.
- Organización local: empresas como Nomad’s Land, Ak-Sai Travel y Community-Based Tourism Kyrgyzstan ofrecen expediciones personalizadas.
Recomendaciones para hacer la ruta
- Investigue los tramos y elija el que más le atraiga: Analizar previamente el recorrido permite seleccionar el tramo que mejor se adapte a sus intereses, ya sea por su belleza escénica, sus retos físicos o su riqueza histórica.
- Tenga en cuenta la temporada y el clima: La mejor época para realizar el recorrido es de junio a septiembre, cuando el clima es más estable y las precipitaciones son mínimas. Sin embargo, algunos pasos de alta montaña y lagos pueden permanecer cubiertos de nieve hasta finales de junio o principios de julio, por lo que conviene ajustar la ruta y el equipamiento en función de las condiciones meteorológicas.
- Prepárese para cruzar fronteras y adaptarse a diversas culturas:
- Muchos tramos implican pasar por algunos países, por lo que es importante revisar requisitos de visado, normas locales y cambios de idioma. Además, la ruta atraviesa regiones con costumbres y tradiciones diversas, lo que exige respeto y apertura cultural.
- No solo busque monumentos: disfrute los mercados, la comida y la hospitalidad local: Más allá de los paisajes y sitios históricos, la experiencia se enriquece al participar en la vida cotidiana de las comunidades. Probar platos como el Besh-Barmak, recorrer mercados llenos de color o compartir una comida en una yurta permite conocer la hospitalidad nómada, que forma parte esencial de la identidad kirguisa.
- Mantenga una preparación física y logística adecuada: El recorrido implica desniveles considerables y tramos de alta exigencia física, por lo que conviene entrenar con antelación. También es fundamental planificar la logística: transporte, provisiones y alojamiento, ya sea en yurtas tradicionales, pueblos de montaña o campamentos, para garantizar una experiencia segura y confortable.
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