28 Oct 2015 - 3:39 a. m.

Biltmore, un hotel con historia

Después de ser una de las glorias hoteleras de los años 20, se convirtió en un hospital de guerra. Fue recuperado y declarado Monumento Histórico Nacional de los Estados Unidos.

Redacción Buen Viaje

 

Solo con su imponente arquitectura mediterránea, el hotel Biltmore sobresale en la zona de Coral Gables, en Miami, y en general en la península de la Florida. Entrar es como darse una vuelta por un museo: enormes columnas y pisos de mármol, techos abovedados pintados a mano, muebles de caoba tallada y enormes salones con detalles en sus acabados que hacen de este lugar uno de los sitios preferidos de los turistas.

Aunque parece un castillo del siglo XVIII, el hotel Biltmore fue construido en 1924 por George Merrick, quien propuso una mezcla de la arquitectura italiana, árabe y española, que hasta hoy ha dado un buen resultado. Desde ese momento hasta ahora son pocas las piezas que se han cambiado, es decir, prácticamente todo sigue igual. El tiempo no ha hecho de las suyas para deteriorarlo.

Todo comenzó cuando el señor Merrick, un joven promotor inmobiliario, decidió edificar “un gran hotel, que no sólo serviría como una hostería a las multitudes que abarrotaban Coral Gables, sino como epicentro de deportes y moda. Llamaron al renombrado arquitecto Leonard Schultze y al contratista S. Fullerton Weaver, quienes construyeron la Torre de la Libertad de Miami, una de las estructuras más emblemáticas de esta zona de Estados Unidos.

Gracias a su exclusivo y llamativo diseño, grandes personalidades decidieron alojarse en este hotel. Desde la realeza española hasta estrellas de Hollywood han disfrutado de este lugar, que tiene 273 habitaciones, incluyendo 130 suites, enormes canchas de golf y una de las piscinas más grandes de Miami. El duque y la duquesa de Windsor, Ginger Rogers, Judy Garland y Bing Crosby, el expresidente Franklin Roosevelt y hasta mafiosos como Al Capone hacen parte de la extensa lista de visitantes ilustres.

Desfiles de modas, bailes de gala, espectáculos acuáticos, matrimonios, torneos de golf. Todo se celebraba en ese entonces en el reconocido Biltmore. En medio de la crisis del 29, estos eventos mantuvieron el hotel, que aún seguía siendo el centro de atención. Tres mil espectadores llegaban cada domingo para disfrutar del nado sincronizado y admirar a las mujeres más lindas de Coral Gables.

Ya en la década de los 40, el Biltmore dejó de ser la estrella y se convirtió más bien en el utilero. Esta enorme infraestructura sirvió como hospital de guerra. Se llamó Army Air Forces Regional Hospital. Las enormes ventanas fueron selladas y el piso de mármol tapado con capas de linóleo que entregaba el gobierno. La belleza y el lujo se opacaron para prestarle su servicio a la nación hasta 1967. Desde ese momento quedó abandonado y tan maltratado como los heridos de la guerra que albergó.

En 1973, en vista de que esta estructura era insignia de Coral Gables y que no se encontraba en las mejores condiciones, los habitantes y políticos lograron que el hotel fuera incluido en la Ley de Monumentos Históricos y el Legado de Parques. Sin embargo, duró casi diez años desalojado mientras todos se ponían de acuerdo en qué hacer con él.

Finalmente esta vieja gloria de la arquitectura estadounidense empezó una etapa de remodelación, que duró cuatro años y costó $55 millones de dólares. El Biltmore fue reabierto el 31 de diciembre de 1987 como un hotel y resort de cuatro estrellas. Desde ese momento todo cambió: la alta torre de saltos de 85 pies se transformó en una exuberante cascada tropical. Se construyeron cabañas privadas al lado de la piscina, que se renovó para convertirse en una de las más grandes de Estados Unidos. En fin, el Biltmore alcanzó nuevamente la popularidad de la que gozó en los años 20.

Y siguieron los cambios. En la década de los 90, el consorcio Seaway Hotels Corporation, una empresa de gestión hotelera de la Florida, se convirtió en dueño y operador. Continuaron las remodelaciones, pero también llegó una de las mejores noticias para el hotel: el Registro Nacional de Lugares Históricos nombró al Biltmore como Monumento Histórico Nacional, un título que sólo se otorga al tres por ciento de todas las estructuras con historia.

A Seaway Hotels Corporation no le quedó más remedio que embellecer y modernizar a uno de sus hijos consentidos. Con una inversión de 40 millones de dólares y diez años de trabajos se logró convertir el hotel en uno de los mejores del mundo, una posición que sigue conservando hasta ahora.

Hoy el Biltmore brilla con luz propia y ofrece los mejores servicios, desde golf hasta spa. Es el lugar ideal para matrimonios, viajes de negocios o de familia y convenciones. Actualmente puede alardear de su inmensidad y de sus decenas de premios. Su calidad lo ha llevado a tener 4 estrellas en la Guía de Viajes de la Revista Forbes y la calificación AAA 4 diamantes.

El reto es mantenerse en la cúspide y seguir siendo motivo de orgullo para los habitantes de la Florida. Aunque mantendrá su estilo, permanentemente se renovará con detalles modernos que atraigan cada vez más huéspedes entusiasmados con la idea de disfrutar de una infraestructura extraordinaria de los años 20, que sirvió como hospital de guerra y se renovó para convertirse en uno de los mejores y más exclusivos hospedajes del planeta.

 

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