2 Nov 2010 - 7:10 p. m.

Boston: ciudad de bellos contrastes

El bar de Moe de ‘Los Simpson’, la Universidad de Harvard, el puerto, Quincy Market... toda una mezcla de modernidad y antigüedad que hacen de este lugar un destino obligado.

Alfonso Rico Torres / Boston, Massachusetts

Todo aquel que pasa le toca su pie izquierdo. La tradición dice que quien lo hace puede terminar estudiando allí o, en su defecto, alguien de su generación. De manera que el pie de Jonh Harvard, fundador de una de las universidades más poderosas del mundo, luce amarillo, mientras que el resto de su cuerpo se confunde entre gris y café.

Su estatua permanece en Harvard Square, donde se encuentra la Universidad de Harvard. Aquí, en medio del campus del claustro, los turistas se confunden con los estudiantes. Se aprecian muchas bicicletas, medio alternativo de transporte, en Cambridge, en el estado de Massachusetts, cuya capital es la ciudad de Boston.

Las historias que se tejen en torno a los egresados de esta universidad están a la orden del día. Muchas compañías quieren tenerlos para así aumentar el costo de sus servicios amparados en que cuentan con gente formada aquí. Ahora bien, saliendo del claustro, en la ciudad se respira un contraste.

Por un lado se siente la antigüedad de Boston al ver decenas de calles en piedra, casas antiguas y jardines perfectamente conservados. Y, a la vez, se percibe mucha juventud por cuenta de las prestigiosas universidades que existen allí. Aparte de las bicicletas por doquier, también se encuentran varios bares y restaurantes llenos de gente con el sello de estudiante. Son comunes las calles de residencias universitarias.

También está el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT, por sus siglas en inglés) ,  universidad de donde han salido los ingenieros más poderosos del mundo, además de grandes científicos y premios Nobel. Es una ciudad que en cada calle, en cada esquina, tiene algo por ver y que muchos turistas la comparan, por su antigüedad y el color café de sus paredes, con muchos sectores de Inglaterra.

Y no hay que olvidar Quincy Market, un centro comercial lleno de tiendas de marca y restaurantes especializados muy concurrido por los bostonianos y los turistas. Muy cerca, a escasos cinco minutos, está el puerto, con una vista espectacular.

Allí está Cheers, el bar en el que se basaron para crear la taberna de Moe, de la serie  Los Simpson. Cuenta la historia que el lugar tenía otro nombre y que lo atendía Eddie Doyle, cuya personalidad al parecer se asimilaba a la de Mou. Hoy en día la similitud del sitio con el de la famosa serie es cuestionable, pero se da fe de que es el bar que sirvió de inspiración.

Más contrastes

Muchas personas tienen la inquietud de cómo moverse en la ciudad. La verdad no es difícil, por cuanto hay metro, taxis o cientos de personas que caminan. Y siempre habrá alguien que hable el idioma requerido y le dé la información que necesita. Aparte de ello, Boston tiene una particularidad y es que en su piso hay una línea roja que hace las veces de guía. Si alguien llegara a extraviarse, basta con que la siga para reubicarse.

De Quincy Market el recorrido lleva hasta Copley Square. Allí está la famosa Trinity Church, una iglesia decorada con gárgolas que la hace un tanto misteriosa a la vista. Por dentro está en gran parte entapetada y sus escaleras son de madera. Al salir se ve de frente el mercado de verduras, algo relativamente sencillo en medio del lujo de la zona.

Pero sin duda alguna las miradas en este sector se las lleva, incluso más que la iglesia, el John Hancock Tower, un edificio en cristal de principio a fin. La iglesia se refleja en esta estructura a la perfección, es realmente impresionante y su altura llega a 250 metros.

A escasos minutos de este punto se ve una cúpula dorada. Se trata de la Casa Estatal, la cual llama la atención precisamente por esa particularidad. A su alrededor se encuentran inmensos jardines conservados y, aunque no hay un patrón determinado de sus calles, si se camina es posible descubrir diversas atracciones.

También se puede apreciar el Prudential Center, un bello complejo de edificios entre los que se destacan el Prudential, uno de los más altos de Boston, así como los centros comerciales a su alrededor. La verdad es que esta ciudad posee turismo en cada calle, no en vano representa una mezcla perfecta de antigüedad y modernismo.

A los ya nombrados sitios se puede agregar un paseo, pasando por el acuario (con avistamiento de ballenas), visitando  museos y observando  vehículos anfibios, estos últimos denominados así porque pueden movilizarse por las calles de la ciudad y por el agua.

Cabe anotar que se puede atravesar Boston sin pasar por él. Existen unos túneles que permiten cruzar la ciudad por debajo. De hecho, ingresar a la urbe no es fácil, pues son constantes las congestiones vehiculares. Sin embargo, a este caos de tráfico se le puede sacar provecho, toda vez que las modernas embarcaciones que se ven a los lados hacen amena la lenta movilización.

De manera que si quiere viajar a Boston las opciones de turismo son múltiples. Basta con llegar al Aeropuerto Internacional de Boston Logan y tomar un taxi, que tardará alrededor de 30 minutos en trasladarlo al centro de la ciudad. Aparte hay servicios de bus, tanto desde el aeropuerto como desde otras ciudades de los Estados Unidos. Que no le cuenten la experiencia, mejor vívala.

arico@elespectador.com

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