29 May 2012 - 11:03 p. m.

Como en casa

En Colombia hasta ahora se está incursionando en este modelo de hotelería que ofrece espacios tan acogedores como los del hogar y permite compartir con gente de otras culturas en una misma habitación.

Redacción Buen Viaje

En la mayoría de viajes el presupuesto destinado para alojamiento suele ser el más alto. Si no se viaja con niños y se prefiere invertir este dinero en conocer más destinos, los hostales o los hoteles de paso son una opción segura, económica, que permite interacción cultural con personas de diferentes nacionalidades.

Los precios oscilan entre los $20.000 y $35.000, dependiendo de si se comparte un baño o se prefiere pagar un costo adicional por tener uno en la habitación; también del número de personas por alcoba. Existen cuartos con capacidad para ocho o doce camas, con un casillero individual donde los huéspedes depositan sus objetos valiosos en una cajilla de seguridad.

En la opinión de Mariano Capdevila, propietario de Buddha Hostal en Medellín, esta “es la manera más apropiada de viajar a cualquier lugar a través de otras personas. Los clientes buscan un servicio que va más allá del alquiler de una cama. La propuesta es vivir una experiencia de interacción con personas de otra cultura, para al final crear lazos de amistad duraderos en los que se comparten actividades extras”.

Un albergue ofrece las mismas comodidades del hogar, pero fuera de casa. Por eso se ofrecen escenarios caseros, como la preparación de los alimentos en conjunto, actividades culturales, recorridos turísticos a sitios de interés, encuentros para tomar una cerveza o ver televisión, o tertulias. En Medellín se organizan excursiones a Guatapé, se hace parapente y en la noche se recorre la ciudad en chiva rumbera.

En el hostal Media Luna de Cartagena se realizan actividades culturales todos los días. Por ejemplo, los martes hay ciclos de cine en la terraza, bajo las estrellas. Las fiestas donde convergen diferentes ritmos se hacen los miércoles, la reunión en la piscina con barbacoa incluida y acompañada de una cava que enseña un argentino es el jueves, y para los más saludables hay clases de yoga y reiki.

En Colombia hasta ahora se está incursionando en este modelo de hotelería, pues el número de extranjeros que visitan el país se ha incrementado en los últimos tres años, y la iniciativa responde a su petición, ya que están acostumbrados a recorrer el mundo de hostal en hostal.

Andrés Montaño, propietario de Media Luna, en Cartagena, opina que “los colombianos no están acostumbrados a compartir una habitación. Hasta ahora están viendo las bondades de este modelo que les permite gastar más en actividades culturales o lúdicas propias de la región, en gastronomía o compras, que invertir altos precios en hospedaje”.

Masaya, ubicada en La Candelaria, a tres cuadras del Chorro de Quevedo, es otro concepto de albergue creado por tres jóvenes franceses. En su café Language, abierto al público, cada visitante elige el idioma en el que desea comunicarse para practicar la lengua que está aprendiendo, hablar de sus experiencias o sencillamente hacer más amigos. Además, hay talleres de cocina, idiomas y baile. Todo está listo para alistar la mochila y comenzar la aventura.

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