10 Oct 2009 - 1:03 a. m.

Cuba para vivir con los cinco sentidos

Es difícil imaginar que un turista pueda encontrar en otro país toda la belleza y exuberancia que ofrece Cuba.

El Espectador

La Habana, Cuba

Pocos escenarios dentro del Caribe exhiben tanta belleza y policromía en sus playas como Cuba, que cuenta con más de 300 kilómetros de playas naturales de fina arena blanca y aguas limpias que constituyen un verdadero atractivo para quienes buscan disfrutar del turismo de sol y playa durante todo el año. No en vano en la península de Hicacos se encuentra el balneario de Varadero, la principal plaza de turismo de Cuba. Se extiende a lo largo de 22 kilómetros y cuenta con servicios de tres marinas internacionales para recibir múltiples embarcaciones de todo el mundo, además de contar con una infraestructura hotelera de primer nivel, donde las grandes cadenas tienen presencia. En sus inmediaciones se localiza el único parque submarino del país denominado Cayo Piedras del Norte, por eso el buceo, el snorkeling, los baños con delfines, saltos en paracaídas y excursiones en helicóptero son apenas algunas de las actividades que se pueden practicar allí.

Y apara los amantes del turismo cultural, La Habana es un excelente escenario, donde se ha sabido conservar, como pocas ciudades americanas, el patrimonio arquitectónico de su pasado colonial. En la capital se pueden encontrar mansiones coloniales, plazas, calles adoquinadas, iglesias, antiguas fortalezas y fragmentos de viejos muros. La conocida Habana Vieja, por donde comenzó a germinar la ciudad hace más de cinco siglos, es hoy uno de los conjuntos arquitectónicos mejor conservados de América. Su centro histórico urbano eregido sobre un conjunto de plazas, plazoletas y un complejo sistema de fortificaciones, fueron declarados en 1982  por la Unesco Patrimonio de la Humanidad.

En ese mismo sitio la ciudad posee la primera fortaleza militar de Cuba: el Castillo de la Real Fuerza, formado por cuatro baluartes, además de las típicas casas de balcones con barandas en madera con sus respectivos tejadillos, amplias zonas y portales de columnas adosadas que se extendieron a todos los barrios de la capital. Igualmente se conservan museos que custodian parte del acervo plástico y escultórico de la isla, como el Palacio de Bellas Artes, el Museo de la Ciudad, la Casa Natal de José Martí, Museo Nacional de Historia Natural, Museo de la Revolución y para los interesados en las religiones afrocubanas, los museos de Guanabacoa y Regla.

El Museo del Ron Havana Club es la memoria de la más famosa marca de licor ubicado en el corazón histórico de la ciudad. Situado en una elegante casa colonial del siglo XVIII, se considera el lugar oficial de Havana Club. Allí se puede degustar el Guarabana, una mezcla de guarapo, jugo de naranja y ron, y luego recorrer el sitio para ser testigo del proceso de fabricación del ron, degustar un trago añejo de siete años, e incluso aprender a preparar cocteles típicos, como el tradicional Mojito, Cuba libre y Daiquirí.

El otro punto de encuentro dentro de la ciudad es El Malecón Habanero; allí rompen las olas del mar y, con un largo muro, se da paso a una de las principales vías de la ciudad y sitio de referencia obligado para cubanos y extranjeros. Además de su belleza, El Malecón es una pieza clave en el orden vial, pues con sus seis carriles (tres en cada dirección) permite una circulación fluida de unos cinco kilómetros a lo largo de la ciudad.

Pero además de La Habana, las ciudades cubanas impactan por su diversidad arquitectónica y su mágico abanico de estilos constructivos de más de cinco siglos, con edificaciones que van desde lo colonial hasta lo moderno. Algunas villas exhiben un trazado casi perfecto, mientras otras se presentan en forma de laberinto. Desde el mar enormes fortalezas dan la bienvenida, mientras columnas, balcones, arcos y construcciones de diferentes estilos hacen de cada punto un espacio para alzar la vista ante una belleza conservada.

Matanzas, conocida también como la Atenas de Cuba o Ciudad de los Puentes, ha sido cuna de grandes figuras de la música y las artes. Existen lugares de interés como el Teatro Sauto, la Farmacia Triolet y la iglesia de San Carlos.

Cienfuegos o la Perla del Sur, como comúnmente se le ha denominado a esta villa fundada por colonos franceses en 1819, revela el esplendor de una cultura con una fuerte influencia gala que se refleja en las fachadas con arcos, frisos, vitrales y rejas que la hacen ver más bella y plena como en sus primeros tiempos. No en vano su centro histórico urbano fue declarado Monumento Nacional y en el año 2005 la Unesco la declaró Patrimonio Cultural de la Humanidad. La ciudad, fundada el 28 de abril de 1819 en el lugar que ocupa hoy el Parque Marti, antes Plaza de Armas, ostenta sitios de notables valores patrimoniales, entre los que sobresalen el Teatro Terrey, la Catedral de la Purísima Concepción, el Museo Provincial, el Ayuntamiento, el Colegio de San Lorenzo y el Palacio Ferrer.

Al centro norte de Cuba se alza la provincia de Villa Clara, con una extensión geográfica de 7.920 kilómetros cuadrados. Su capital es la ciudad de Santa Clara, que atesora valiosos espacios vinculados con la historia y la cultura nacionales. En el centro de la ciudad se encuentra la Plaza Ernesto Che Guevara, uno de los sitios emblemáticos de la provincia. Allí está el museo y mausoleo donde descansan los restos del legendario guerrillero heroico y sus compañeros de lucha derrotados en Bolívia. Así también, la Loma del Capiro y el monumento al Tren Blindado son atractivos de indudable valor histórico por encerrar páginas memorables de la última gesta redentora cubana.

Remedios es la ciudad que conserva intacta las reliquias arquitectónicas y culturales de tiempos remotos. Un ejemplo de su memorable tradición son las festividades, que se celebran cada año desde diciembre de 1820 bajo el nombre de las Parrandas Remedianas, una de las fiestas más populares de Cuba, donde confluyen maracas, tambores, campanas y latas para hacer un verdadero festín es esta época del año.

Por todo esto y más, Cuba encierra en un solo lugar el esplendor de una cultura caribeña llena de poesía, literatura, música, arte y gastronomía que ha conservado como pocos países sus valores más intrínsecos durante siglos. Quienes la visitan son testigos de la belleza que su obra arquitectónica revela con el pasar de los años .

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