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Cada 7 de agosto, Colombia conmemora la Batalla de Boyacá, el episodio que consolidó la independencia nacional y marcó un punto de inflexión en la historia del país. Este año, la fecha coincide con un fin de semana largo, lo que abre la posibilidad de cambiar las tradicionales escapadas de descanso por un recorrido que combine turismo, cultura y memoria.
El llamado turismo patrimonial ha ganado protagonismo entre quienes buscan experiencias que vayan más allá de visitar un destino. La tendencia apunta a descubrir la historia detrás de cada lugar, recorrer calles que han permanecido intactas durante siglos y acercarse a las tradiciones, la gastronomía y la arquitectura que siguen definiendo la identidad de las regiones.
“Cada vez vemos más viajeros que buscan experiencias con propósito. Ya no se trata solo de conocer un lugar, sino de entender su historia y conectar con la cultura local. Diseñar un itinerario alrededor del patrimonio permite descubrir una versión mucho más auténtica del destino”, afirma Sofía Minvielle, Head de Internacional en Fora Travel.
Uno de los recorridos más representativos comienza en Boyacá, escenario de algunos de los momentos más importantes de la Campaña Libertadora. La ruta puede iniciar en el Puente de Boyacá, donde se libró la batalla decisiva de la Campaña Libertadora, y continuar hacia el Pantano de Vargas, cuyo Monumento a los Lanceros recuerda uno de los episodios decisivos del proceso independentista.
El viaje puede complementarse con una visita a Villa de Leyva (Boyacá), considerado uno de los pueblos coloniales mejor conservados del país y destino que hace parte de la Red de Pueblos Patrimonio de Colombia. Sus calles empedradas, la Plaza Mayor, la oferta gastronómica y los hoteles de estilo colonial convierten al municipio en un destino ideal para extender la experiencia.
Otra opción combina patrimonio histórico con el encanto del Caribe. Cartagena de Indias conserva buena parte de su legado colonial en la ciudad amurallada, el Castillo de San Felipe de Barajas y barrios tradicionales como Getsemaní, donde la historia convive con una activa oferta cultural y gastronómica.
Desde allí, el recorrido puede continuar hacia Santa Cruz de Mompox (Bolívar), declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Sus iglesias coloniales, calles tranquilas y talleres de filigrana permiten conocer uno de los centros históricos mejor conservados de Colombia y una de las tradiciones artesanales más reconocidas del país.
Para quienes prefieren explorar el oriente colombiano, una alternativa une Barichara (Santander) y Villa del Rosario (Norte de Santander). El primero destaca por su arquitectura en tapia pisada, sus calles de piedra y su creciente propuesta gastronómica y artesanal. El segundo alberga la casa natal del general Francisco de Paula Santander y el histórico Templo del Congreso de 1821, donde se promulgó la Constitución de la Gran Colombia, un lugar clave para comprender los primeros años de la República.
Más allá de visitar monumentos o recorrer centros históricos, estas rutas muestran que viajar también puede ser una forma de comprender el país desde una perspectiva diferente. Historia, gastronomía, arquitectura y experiencias locales se integran en itinerarios que permiten aprovechar el puente festivo para redescubrir Colombia y los escenarios donde aún permanece vivo su legado.
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