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El viaje en pareja ya no necesariamente tiene que estar marcado por grandes planes, destinos de playa o una agenda llena de actividades. Para muchos viajeros, el verdadero atractivo está ahora en hacer una pausa, conocer un lugar con calma y encontrar espacios que permitan compartir tiempo de calidad.
Una cena especial, una caminata sin prisa, una visita a una finca cafetera o simplemente contemplar un paisaje pueden convertirse en el centro de una escapada. Esta búsqueda de experiencias más tranquilas y auténticas también está llevando a poner la mirada sobre destinos colombianos que ofrecen una alternativa a los recorridos tradicionales.
Pueblos para caminar y desconectarse
Entre las opciones para una escapada corta están Villa de Leyva (Boyacá) y Barichara (Santander), dos destinos que combinan arquitectura, historia, gastronomía y paisajes.
Sus calles empedradas y construcciones patrimoniales invitan a recorrerlos a pie, mientras que los restaurantes, hoteles boutique y espacios dedicados a la artesanía permiten complementar el viaje con experiencias alrededor de la cultura local.
Además, la posibilidad de llegar desde Bogotá o Bucaramanga, respectivamente, los convierte en alternativas para quienes buscan salir de la rutina durante un fin de semana de dos o tres días.
Entre montañas y cafetales

Para quienes prefieren cambiar el ritmo urbano por la naturaleza, el Paisaje Cultural Cafetero y Jardín (Antioquia) ofrecen otro tipo de experiencia.
Las montañas, los cafetales y los pueblos coloridos sirven como escenario para actividades como recorridos por fincas cafeteras, caminatas, visitas a espacios de bienestar y experiencias gastronómicas.
Pero también está la posibilidad de no hacer demasiado. Pasar una tarde contemplando el paisaje desde una hacienda, conversar o recorrer tranquilamente las calles del pueblo puede ser parte del atractivo para quienes buscan que el descanso tenga un lugar central en el viaje.
Mompox, una experiencia diferente
Más lejos de los circuitos habituales, Mompox propone una escapada en la que la historia y el patrimonio son protagonistas.
Sus calles tranquilas, iglesias coloniales, arquitectura y tradición de filigrana permiten descubrir un destino que se presta para caminar sin afán y conocer sus oficios, sabores y relatos.
En pareja, el viaje puede convertirse así en una experiencia para explorar juntos un lugar diferente, más que en una carrera por visitar la mayor cantidad posible de atractivos.

El lujo de tener tiempo
Este cambio en las preferencias refleja una nueva manera de entender los viajes en pareja. El objetivo no siempre es hacer más, sino encontrar espacios que permitan desconectarse de las obligaciones cotidianas.
“Estamos viendo un cambio claro en la manera de viajar en pareja: cada vez se busca menos cumplir con una lista de lugares y más encontrar espacios que permitan conectar, desconectarse de la rutina y compartir experiencias significativas. El nuevo lujo está en tener tiempo para disfrutar juntos, descubrir algo auténtico y regresar con una experiencia que realmente se recuerde”:
José Castro, asesor de Fora Travel en Colombia
En ese contexto, Colombia ofrece opciones para distintos tipos de escapadas: desde pueblos patrimoniales para recorrer a pie hasta paisajes naturales donde el descanso puede ser el principal plan.
Porque, en ocasiones, la escapada romántica no consiste en ir más lejos, sino en encontrar un lugar donde el tiempo transcurra más despacio y haya espacio para disfrutarlo juntos.
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