21 Jun 2011 - 9:59 p. m.

Días de zapateo

Los Llanos Orientales se impregnan de baile y música en la edición 43 del Torneo Internacional del Joropo.

El Espectador

Un movimiento rápido de pies que se pierde a la vista. Ese zapateo de niños y adultos indica que la tranquilidad se agota y vienen días en los que la música recorrerá cada rincón de Villavicencio e, incluso, llegará a la frontera con Venezuela.

El coliseo Álvaro Mesa Amaya será el epicentro de la fiesta, en donde se llevarán a cabo talleres de música, conferencias, la elección y coronación de la Reina Internacional del Joropo, además de los concursos de interpretación de conjuntos de música llanera, ensambles, copleros, parejas de baile y voces, y la composición con arpa llanera, bandola, golpe, pasaje y poema.

La Avenida 40 se convertirá en un Joropódromo en el que 2.000 parejas de todas las edades danzarán al ritmo de las notas de las arpas, cuatros, capachos y la voz recia de los intérpretes mientras llevan los tradicionales trajes de la región. Los hombres portarán su ‘liqui liqui’ de pantalón, camisa, sombrero y cotizas; y las mujeres llevarán sus coloridos vestidos estampados, cotizas y exóticas flores en el cabello.

En el parque Las Malocas se podrá observar coleo y el trabajo de llano. Mientras que en diferentes puntos de Villavicencio los visitantes disfrutarán de varios conciertos con artistas nacionales e internacionales de música llanera, así como de actividades deportivas.

Al desfile de carrozas y reinas que abre el Joropódromo lo acompañará la quinta Convención Nacional de Entusiastas Volkswagen, en la que participarán más de 200 automóviles de la marca alemana, provenientes de diversas zonas de Colombia, Ecuador y Venezuela. El desfile estará acompañado por una revista de exhibición por parte de la Fuerza Aérea Colombiana.

Este año el evento, que se ha convertido en el más importante del folclor llanero, le rendirá homenaje a René Devia, un arpista y compositor de esta región que se ha convertido en uno de los más representativos embajadores y representantes de la música llanera.

Se calificarán los trajes, el ritmo, la expresión corporal y la destreza de este baile de orígenes flamencos y andaluces, en el que el zapateo que el hombre marca reciamente con sus cotizas emula el galope del caballo, mientras que el escobillao armonioso de la mujer demuestra su elegancia.

 

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