4 Dec 2013 - 3:14 a. m.

Dieciocho hoyos de encanto

Además de playas paradisíacas, reservas naturales y pintorescas casas con balcones, la isla tiene 23 increíbles campos de golf.

Redacción Buen Viaje

Reconocida mundialmente por los tonos azules del mar, la blancura de las playas y la salsa; Puerto Rico se ha convertido en un destino cada vez más apetecido por los colombianos. En los últimos cuatro meses se han movilizado más de cinco mil pasajeros tan sólo en las rutas de Avianca. Muchos de estos turistas, sin embargo, no han viajado seducidos por la idea de disfrutar de unas vacaciones de sol, sino con el propósito de descubrir otro paraíso.

Y es que a este concurrido destino también le llaman la Escocia del Caribe. A lo largo de sus 3.453 millas cuadradas se encuentran 23 extraordinarios campos de golf, seis de ellos diseñados para campeonatos. De hecho, en 2008 la isla fue sede del PGA Tour. Entre acantilados, vegetación tropical y el mar como telón de fondo, los amantes y profesionales de este deporte disfrutan de un escenario equiparable al país europeo, famoso por sus hoyos.

Adicionalmente Puerto Rico cuenta con parajes perfectos para el turismo de naturaleza y aventura. Parques como el Toro Verde o el Carabalí Rainforest ofrecen excursiones a caballo, recorridos en bicicleta de montaña, canopy y emocionantes aventuras en cuatrimotos para divertirse en familia o con los amigos.

El archipiélago, que incluye varias islas, islotes y cayos, y cuenta con una población de casi cuatro millones de personas, esconde lugares de ensueño. Como ejemplo de ello están tres bahías en las que durante todo el año el mar se tiñe de luz cuando cae la noche. Una especie de plancton es la responsable de este maravilloso espectáculo natural que solamente puede observarse en seis puntos del planeta los 365 días.

Sus costas son tan extraordinarias que sirvieron de escenario para grabar algunas de las tomas de la película Piratas del Caribe. Una de las más aclamadas es Playa Flamenco, en Isla Culebra, un pequeño oasis del mar Caribe que pertenece a Puerto Rico y es considerada una de las reservas de vida silvestre más antiguas del país. Su nombre viene de un tipo de ave que habitaba la laguna que hay cerca a la playa y por un tiempo estuvo a punto de desaparecer.

Además de la arena blanca y el mar turquesa, llama la atención un tanque de guerra que descansa sobre la playa. El recuerdo de los años que la marina de los Estados Unidos ocupó la isla. En dirección contraria se encuentra “el muellecito”, el sitio favorito de sus pobladores. Se trata de otra estructura olvidada por los marines estadounidenses en la que por años han aprendido a nadar los niños culebrenses.

La región central de Puerto Rico es otra de las zonas más visitadas. Un imponente paisaje de montaña sorprende a los turistas, al igual que los recorridos gastronómicos. El famosos chef Anthony Bourdain puso los ojos del mundo en este lugar cuando dio a conocer la ruta del cerdo y exploró los sabores que se esconden detrás de este típico platillo.

El shopping es otro de los atractivos puertorriqueños. Se concentra especialmente en la capital y al igual que en Panamá o Miami, los visitantes enloquecen comprando a muy buenos precios y disfrutando de una gran variedad de almacenes. Son 90 outlets premium, 70 de todas las marcas ubicados en la ruta 66, más de 300 almacenes en el centro comercial Plaza de las Américas y decenas de boutiques de lujo.

Las tardes de tiendas suelen combinarse con pequeños paseos por las calles adoquinadas, estrechas y alegres de San Juan. En las plazas o parques no es extraño toparse con un concierto o alguna muestra artística, resaltando así la espontaneidad y desparpajo que caracteriza el espíritu caribeño.

El aire tibio que corre por entre los balcones de hierro y yeso, pintados en llamativos tonos, invita a relajarse. Incluso quienes visitan la ciudad por negocios (el centro de convenciones es uno de los más grandes del Caribe con 14.182 metros cuadrados y capacidad para albergar más de 16 mil personas) terminan cayendo en la tentación de recorrerla, así sea en las noches cuando en los bares, restaurantes y cafés todo retumba a ritmo de salsa.

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