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¿Dónde vivir la salsa en Cali? Un recorrido por el Barrio Obrero

En el Barrio Obrero de Cali, la salsa no solo se baila: también se colecciona, se viste, se escucha y se conserva. Recorrimos algunos de los lugares que mantienen viva esta historia.

Salsa Caleña
Salsa Caleña
Foto: EFE - Ernesto Guzmán

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La esquina anuncia que esa calle tiene algo distinto. Desde la calle 25 se intuye lo que viene: la carrera 11B marca la entrada al Barrio Obrero de Cali, un territorio donde la salsa acompaña cada paso. Desde mediados del siglo XX, sus calles, casas y establecimientos respiran y bailan al compás de este ritmo caribeño.

La historia del barrio, sin embargo, comenzó varias décadas antes. En 1919, el Acuerdo Municipal #31 dio origen al que sería el primer sector planificado para los trabajadores del Ferrocarril del Pacífico. A mediados del siglo XX, las zonas de tolerancia fueron desplazadas del centro de la ciudad hacia los límites del barrio, lo que produjo nuevas dinámicas sociales y de entretenimiento. Con los lugares de placer llegaron también la rumba, las verbenas y el intercambio de discos que entraban al país por mar y continuaban su viaje en tren.

Hoy, la salsa sigue presente en el Barrio Obrero a través de distintos espacios y expresiones culturales que mantienen viva su memoria, por eso recorrimos algunos de los lugares donde esta historia todavía se escucha, se baila y se cuenta.

Melassa Club

Ubicado en la esquina de la calle 25 con la carrera 11B, Melassa Club es el encargado de dar la bienvenida al circuito cultural y turístico del Barrio Obrero. Aunque abrió sus puertas hace relativamente poco, ya se consolida como uno de los espacios más representativos del sector.

Creado por Wilman Hernán Tavera, conocido como Julián Salsa, es un punto de encuentro para coleccionistas y melómanos que se reúnen cada tarde para intercambiar discos, melodías, historias y conocimientos. En Melassa se conservan más de mil acetatos que documentan parte de la historia musical de la salsa en Colombia.

La experiencia se completa con una oferta de bebidas y platos tradicionales de la cocina vallecaucana, servidos siempre al ritmo de una buena selección musical.

  • Dirección: Carrera 11B # 24-59

Museo de la Salsa

A pocos pasos de Melassa se encuentra el Museo de la Salsa, un espacio que permite recorrer la historia de este género musical no solo en la Sultana del Valle, sino también en Colombia y América Latina.

Sus paredes están cubiertas de fotografías, afiches y recuerdos de cientos de artistas y personajes que han pasado por el lugar. Organizado por países, el recorrido se detiene en escenas fundamentales para la salsa, como las de Puerto Rico, Panamá, Estados Unidos, Cuba y Colombia.

El museo conserva el legado de Carlos Alfredo Molina, quien en 1968 comenzó a retratar a los visitantes ilustres del barrio y creó un archivo de más de 40.000 fotografías, convertido hoy en la colección más importante del lugar. Actualmente, su hijo, Carlos Molina, es el encargado de abrir las puertas del museo y guiar a los visitantes por esta memoria salsera.

  • Dirección: Carrera 11B # 24-44

Museo Raíces de Nuestra Herencia

La salsa caleña fue declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de Colombia, y este museo es una parada fundamental para comprender su historia. Se trata de un centro de memoria viva dedicado a preservar y enseñar la percusión, el baile y las tradiciones asociadas con el estilo salsero de la ciudad.

Además de contar con espacios para el baile y presentaciones de bailarines profesionales, el museo propone un recorrido inmersivo por medio de fotografías, discos y relatos que explican cómo este género musical llegó a Cali, se arraigó en sus barrios y adquirió una identidad propia.

Dirección: Carrera 11B # 24-43

Michino Possú

La siguiente parada es la sastrería de Diego Possú, conocido como Michino. Desde hace 55 años confecciona pantalones, trajes y vestidos que han acompañado a miles de personas en sus noches de congas, bongós y baile.

Aprendió el oficio de su padre, quien vistió a figuras como Piper Pimienta, Daniel Santos y Bienvenido Granda. Hoy, Michino continúa esa tradición. Su establecimiento es mucho más que una sastrería: es un lugar de encuentro donde, al son de la música, los habitantes del barrio bailan, conversan y celebran.

Dirección: Esquina de la carrera 11B con la calle 23

En una esquina del Barrio Obrero, Diego Possú Escobar, ‘Michino’, lleva 55 años cosiendo ropa y parte de la memoria salsera del barrio.
En una esquina del Barrio Obrero, Diego Possú Escobar, ‘Michino’, lleva 55 años cosiendo ropa y parte de la memoria salsera del barrio.

La Selecta

Esta discoteca reúne dos de las grandes pasiones de los caleños: la salsa y el fútbol. Sus paredes están decoradas con camisetas de diferentes equipos, muchas de ellas autografiadas por sus jugadores más reconocidos.

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Entre recuerdos deportivos y objetos de colección, una cuidada selección musical acompaña las noches de baile y convierte el lugar en una parada ideal para quienes quieren continuar la celebración.

Dirección: Calle 22A # 11D-06

La Matraca

La Matraca es uno de los salones de baile más reconocidos de Cali. El establecimiento comenzó como una pequeña tienda familiar en el Barrio Obrero, pero la música que seleccionaba Clímaco Parra fue atrayendo cada vez a más visitantes hasta convertirlo en un referente de la vida nocturna de la ciudad.

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Aunque el tango y la milonga son los grandes protagonistas del lugar, en sus parlantes también suenan salsa y otros ritmos tropicales. Su historia, su pista de baile y la fidelidad de sus visitantes hacen de La Matraca el cierre perfecto para un recorrido por un barrio en el que la música no se limita a sonar: se colecciona, se conserva, se viste, se baila y se comparte.

Dirección: Carrera 11 # 22-80

La Matraca, fundada hace 59 años como una tienda familiar en el barrio Obrero, se convirtió con el tiempo en uno de los salones de baile más representativos de la ciudad.
La Matraca, fundada hace 59 años como una tienda familiar en el barrio Obrero, se convirtió con el tiempo en uno de los salones de baile más representativos de la ciudad.

A comer se dijo

Esquina de la calle 22A con la carrera 11D

En un pequeño local sin nombre se preparan, tal vez, algunos de los mejores aborrajados del Barrio Obrero. Siempre llegan frescos a la mesa porque la fila de clientes nunca se detiene.

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La oferta no termina allí. También hay que probar la papa rellena de carne desmechada, acompañada con abundante ají, además de los salchichones y otras viandas fritas, perfectas para calmar el hambre durante una noche de rumba salsera.

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