17 Jun 2010 - 2:01 a. m.

El Caribe colombiano es un lujo

Playas paradisiacas le dieron paso a la creación de una oferta turística dedicada a satisfacer exclusivos gustos. Santa Marta, Cartagena y Barranquilla complacen hasta el más exigente de los visitantes que llega a esta zona en busca de algo más que sol.

El Espectador

Componen el corredor turístico más visitado de Colombia gracias a una fortuna geográfica con abundancia de mar, playa, sol, montañas y paisajes de los que resulta fácil enamorarse. La costa Caribe se renueva constantemente para dejar entrar en su propia naturaleza un mundo moderno, lleno de lujo y comodidades, ejemplo del mejor gusto al estilo costero.

A la conocida “bahía más linda de América” (Santa Marta), su misma naturaleza la convirtió en un destino de lujo. El Parque Tayrona ya es una joya por sí sola, pero la creatividad humana metió su ingenio y ahora cuenta con la infraestructura necesaria para ofrecer un servicio de alojamiento al público en las playas Cañaveral y Arrecifes. Estos espacios están conformados por ecohabs, una especie de “chozas modernas” que conservan en su diseño características de la arquitectura tayrona, pero con el toque de la comodidad que exige el turista actual. Aquí se encuentra un spa conformado por una especie de “maloka” con vista a la playa.

Ya en la ciudad, merece ser visitado su renovado centro histórico, en donde los caminos en ladrillo que se cruzan por imponentes edificaciones llevan a restaurantes, bares y discotecas. El Rodadero es otro de los lugares que se conocen en Santa Marta por su amplia oferta gastronómica y de rumba, que se disfruta con una vista nocturna incomparable. Nombres como Burukuka, Donde Chucho, Muelle 8, Valsao, Praga y Déjà Vu son reconocidos si de buena comida y ambiente de fiesta se trata.

El paso de la cultura tayrona dejó vestigios importantes que hoy componen recorridos turísticos arqueológicos como Ciudad Perdida y Taironaka, muestras de poblados indígenas donde se observa la arquitectura y se descubre el modo de vida de milenarias culturas que desarrollaron su civilización en inmediaciones de la Sierra Nevada de Santa Marta y orillas del mar Caribe.

Y para hacer deportes de aventura en una reserva natural con miles de metros cuadrados habilitados para un plan lleno de adrenalina donde el verde predomina, está Mamancana. Allí, la escalada en muro, un paseo en 4x4 por todo el parque, la práctica de canopy, treking, ciclomontañismo, rappel, arborismo, parapente, caminatas y la observación de aves permiten pasar un día diferente a pocos metros de la playa.

Cartagena es un tesoro

Así lo entendieron los piratas que en busca de fortuna se acercaron a ‘La Heroica’ tras un gran botín que hoy disfrutan los turistas, quienes la convirtieron en uno de los destinos más exclusivos de Colombia. Calles y casas coloniales, acompañadas de un grupo de murallas estéticas, le dieron vida a una oferta turística que valoró la belleza arquitectónica antigua y la convirtió en un verdadero lujo para disfrutar.

El concepto de ‘hotel boutique’ se impone en el ‘“corralito de piedra”. Lugares con menos de 10 habitaciones donde hacen sentir al turista como su único comensal, ubicados en casonas de estilo colonial, son ahora los preferidos por quienes buscan hospedaje en una ciudad como las hay pocas en el universo.

Nombres como Santa Ana, La Merced, Casa Pestuga, El Márquez, Estancia La Mantilla LM, Silvia Charatssi, La Passion, Cuadrifolio, Anandá, Agua B&B, India Catalina, Bóvedas del Santa Clara, El Arzobispado, Casa Blanca y Casa Quero impactan a los visitantes de Cartagena con una arquitectura viva de los siglos XVII y XVIII.

Pero no sólo la oferta ‘boutique’ se destaca en Cartagena. Hoteles emblemáticos como el Santa Clara y Santa Teresa, antiguos conventos transformados para ofrecer hospedaje cinco estrellas, hoy se cuentan entre los más reconocidos en la capital de Bolívar.

En las islas de este importante puerto (Barú, del Rosario y San Bernardo), de aguas cristalinas color turquesa y playas blancas se encuentran cuatro hoteles que vuelven más majestuosa su belleza natural. Agua Barú, Decamerón Barú, San Pedro de Majagual y Punta Faro se llevan grandes elogios por la atención a sus visitantes.

Una reliquia histórica como estas debe contar con espacios para sentir un verdadero bienestar a través de masajes, terapias y tratamientos capaces de relajar el cuerpo y cuidar el alma. Los spas aparecen en ‘La Heroica’ y el descanso se hace completo. Lugares como LeSpa en el hotel Sofitel, Tcherassi Spa, Charleston spa y San Pedro de Majagual son los preferidos.

El sabor de Cartagena es inconfundible, por ello, restaurantes como Palo Santo, Juan del Mar y Club de Pesca, Donde Olano, El Santísimo, La Cocina de Pepina, Plaza de Armas, Oh La La, Quebarcho, Fusión Grill y Factory, La Brusqueta, San Pedro y La Vitrola, la enaltecen como destino gastronómico.

Después de una deliciosa cena, no hay como una buena rumba. Y para eso se puede ir a bailar o tomarse unos tragos hasta el amanecer en las discotecas y bares distribuidos en la Calle del Arsenal, el centro histórico y sobre las murallas.

Y definitivamente, al “corralito de piedra” también se va de compras. Allí se pueden adquirir desde las más hermosas artesanías en Las Bóvedas, hasta recorrer el Distrito de la Moda donde se encuentran las tiendas de los más afamados nombres de la alta costura nacional e internacional. Pero los turistas también deben visitar los anticuarios, en el centro amurallado, y obtener los mejores artículos de cuero en las tiendas del casco antiguo y en la zona comercial de Bocagrande.

Hotel con franquicia internacional

Barranquilla, la capital industrial de la costa Caribe, fortalece su oferta hotelera de lujo y el próximo 3 de junio estrenará el Sonesta Hotel, ubicado en uno de los sectores más exclusivos de la capital del Atlántico, localizado estratégicamente en el nuevo polo de desarrollo urbanístico e integrado al Centro Comercial Grand Boulevard.

Será un espacio amigable con el medio ambiente, que procurará a sus huéspedes un lugar fresco, contemporáneo y muy agradable. “Es la mezcla perfecta entre lo formal y lo informal. Es lo sofisticado, pero no acartonado”, así lo definen quienes están a cargo del lanzamiento de este nuevo hotel en el que se distribuirán 126 habitaciones, el Restaurante Mallorquín, con una excelente combinación entre la gastronomía de la región y la internacional; el Asia Sushi Bar con una decoración muy sofisticada, y en el último piso, un lounge - brunch, gimnasio, spa, piscina, snack bar y terraza para eventos.

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