4 Jan 2011 - 9:20 p. m.

El discreto encanto de Melgar

No se sabe muy bien a qué horas se volvió leyenda que Santander era la región por excelencia para practicar deportes extremos. Pero a escasas dos horas de Bogotá, en el corazón del Tolima, se encuentra todo ello y más.

El Espectador

Melgar, la llamada Puerta de oro del turismo en el centro del país, fundada hace ya largos 138 años, a sólo dos horas de Bogotá, sigue consolidándose como el destino ideal para la familia, pero ahora también busca afianzar un nicho comercial que en los últimos años ha hecho carrera en el departamento de Santander: los deportes extremos.

Parque Adrenalina Extrema. Así se llama el lugar que hoy cautiva a los visitantes deseosos de hacer rafting por el río Sumapaz —muy caudaloso por estos días—; trekking, mejor conocido como senderismo, o largas cabalgatas en paisajes paradisiacos. Allí también se puede practicar paracaidismo, escalada de muro y  paintball. Eso sin contar que el parque tiene un hotel canino, un avestruzódromo y otros animales que son atracción para el turista.

En ese imponente escenario de descanso que es Melgar, tan sólo separado por 94 kilómetros de Bogotá, desde hace 45 años hace presencia el Hotel Guadaira Resort. Sus 36 mil metros cuadrados, 74 habitaciones, tres piscinas y estratégica ubicación lo convirtieron desde hace años en el favorito de los visitantes que buscan descanso, paz y tranquilidad a orillas del río Sumapaz. Con un promedio de 28 grados de temperatura, almorzar o cenar en el restaurante del hotel que ofrece vista al río es sencillamente espectacular.

Sin duda, el discreto encanto de Melgar tiene un imán tan atrayente que sobre el turismo se soporta la economía del municipio fundado por Juan López de Herrera el 1° de enero de 1872. Uno de los lugares que llama la atención en los 16 kilómetros cuadrados de área urbana del pueblo es Playa Alta, con un mirador excepcional del tradicional municipio tolimense, ideal para matrimonios, grados, bautizos y, en general, celebraciones empresariales. Un sitio de encuentro que vale la pena conocer.

Otro de obligatorio paso es Ciudad Reptilia. A unos 30 minutos del casco urbano de Melgar los visitantes pueden conocer y recorrer, a través de senderos ecológicos, cocodrilos, caimanes, tortugas y hasta una boa. Para llegar allí se debe transitar un camino ecológico que asombra, además de riachuelos, montañas y fauna silvestre que encantan al turista. Definitivamente Melgar nunca pasará de moda.

Muy cerca del Hotel Guadaira los turistas también encontrarán diversión en una carrera de avestruces, así como vértigo y adrenalina mientras descienden por los rápidos del río Sumapaz haciendo rafting. Asimismo, en el puente de Reyes que se avecina, se podrá disfrutar de la Feria Gastronómica del Tolima: viudo de pescado, tamal tolimense y lechona no pueden faltar.

Para quienes buscan parranda y desvelo, las noches melgarunas ofrecen de todo y para todos, una rumba que parece no tener fin con la premisa del buen trato, casi del consentimiento al visitante, como una regla de sus habitantes.

Es importante aprovechar que a escasos kilómetros, además del gran destino turístico que es Carmen de Apicalá, Melgar limita por el norte con el departamento de Cundinamarca y por el oriente con el municipio de Icononzo. Allí, en esos 200 kilómetros cuadrados hace dos siglos tenían asiento indígenas caribes, las etnias panches, pantágoras, sutagaos, cualamanaes y los pijaos.

Desde hace años el rescate del folclor y la cultura, las alianzas estratégicas entre la empresa privada y el municipio, así como el descubrimiento de yacimientos de petróleo en el año 2000 en esa región, han potencializado la economía. Sin embargo, sobre el turismo descansa la columna vertebral del dinero que fluye. Como dice el himno del municipio, el visitante se fascina por una ciudad cosmopolita, turística y amable.

El destino de destinos, sin duda, para el descanso pleno. Es el discreto encanto de Melgar.

* Invitación del Hotel Guadaira.

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