5 Mar 2014 - 2:31 a. m.

El paraíso amazónico

Recorridos por el imponente río Amazonas, caminatas entre la selva con la guía de los indígenas y canopy entre árboles de más de 35 metros de altura son algunas de las aventuras imperdibles.

Verónica Téllez Oliveros

Una sensación de calma. Unos minutos para sentir el olor de un aire húmedo y fresco que golpea el rostro y que inevitablemente nos hace compararlo con la nube de aire contaminado de la ciudad. Llegar al Amazonas es quizá una de las mejores alternativas para refugiarse del acelerado ritmo urbano y disfrutar la naturaleza atravesando el río o recorriendo cualquiera de los rincones de la selva.

Desde el muelle Victoria Regia —nombre original del lirio de agua más conocido entre las plantas de la región—, la primera imagen que enseña Yoi, uno de los guías turísticos de este departamento colombiano, es la del “triángulo del Amazonas”, una suerte de figura imaginaria con la que los leticianos distinguen los tres territorios que se unen en este punto: la población peruana de Santa Rosa, Tabatinga de Brasil y Leticia de Colombia. En este pequeño puerto empieza la travesía de los visitantes que se animan a vivir su viaje desde el interior de la selva y el imponente río Amazonas.

Son 116 kilómetros los que recorre el río en su paso por Colombia. Una cifra modesta de los 7.020 kilómetros que tiene este cuerpo de aguas dulces, conocido por ser el más caudaloso del mundo. Aguas en las que los delfines grises y rosados suelen asomarse tímidamente ante la presencia de los turistas ansiosos por verlos. Algunos visitantes prefieren tomarse una jornada extensa recorriendo el río tan sólo para conseguir una imagen de sus saltos.

A lado y lado del Amazonas se abren paso, entre la húmeda y cálida selva, los palafitos, las viviendas construidas sobre estacas de madera para evitar las inundaciones en la época de lluvias, cuando el río puede alcanzar su creciente más alta entre abril y mayo. Algunos hoteles que han sido construidos a kilómetros de Leticia y junto al río también han optado por este tipo de construcción de la mano de los nativos.

Yoi en realidad se llama Euclides Benítez, pero prefiere que le digan Yoi, como lo conocen en su etnia natal: el pueblo yagua del Amazonas. Esta es una de las comunidades del departamento que aún conservan sus tradiciones y que algunos viajeros visitan usualmente. Según las cuentas de la comunidad, hay 454 habitantes, de los cuales casi 150 son niños. Las caminatas dentro de la selva espesa son una de las actividades que tanto indígenas como turistas prefieren más allá del encuentro. Son recorridos que a paso de los nativos tardan tan sólo 20 minutos y al nuestro, acostumbrados sólo al cemento de las calles, puede demorar hasta una hora y 20 minutos, conociendo las plantas enormes de las cuales se abastecen los yaguas.

Pero para aquellos que se animan a separar los pies de la tierra por un momento y subir hasta la cima de los gigantescos árboles de más de 37 metros de altura, una actividad perfecta es el canopy. Para muchos de los habitantes se trata de una de las actividades imperdibles que se ha consolidado en lugares como Omagua, a 10 kilómetros de Leticia. El recorrido se hace por medio de puentes colgantes y cuerdas entre las copas de los árboles. Desde allí la perspectiva de la selva es incomparable y es una experiencia que puede disfrutar cualquier persona sin experiencia en deportes extremos.

Otro de los lugares imperdibles en el Amazonas es su segundo municipio: Puerto Nariño, un lugar que es conocido como el pesebre natural de Colombia, debido a sus paisajes y caminos por los que “los únicos carros que se admiten son el de la basura y la ambulancia”, como dice uno de los lugareños. El paisaje es inigualable y bastante extraño al que estamos acostumbrados a ver en otros municipios, donde lo cotidiano es el ruido de los carros y las motos. Una de las frutas típicas de la región, el copoazú, es utilizado por los habitantes para hacer helados que venden a los visitantes. Además hay un modesto mirador, el escenario perfecto para fotografías e imágenes que permitan capturar el paraíso del río y la selva, donde se recuerda el valor de alejarse por un momento de la rutina y el caos de las ciudades. 

 

 

vtellez@elespectador.com

@VeronicaTellez

* Invitación de Hoteles On Vacation.

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