2 Sep 2015 - 3:32 a. m.

En las profundidades del Pacífico

Expedición a dos de los mejores lugares del mundo para bucear junto a tiburones, rayas y cardúmenes gigantes.

Redacción Buen Viaje

 

En medio del Pacífico se encuentran dos pequeños pedazos de tierra, que parecen a la deriva, con su naturaleza intacta, casi virgen. Ambos son muy diferentes. Uno está poblado de selva y el otro luce como un desierto. El primero es conocido como Gorgona (Cauca) y está a sólo 35 kilómetros de las costas colombianas. El segundo, que parece una roca gigante, se llama Malpelo (Valle del Cauca) y está a 330 kilómetros de Buenaventura.

Aunque las dos son muy llamativas a la vista por sus características y por ser las únicas islas del Pacífico colombiano, su mejor atributo está en las profundidades, en donde se esconde un paraíso. Ballenas, delfines, formaciones coralinas y aves habitan estas reservas, que cada día llaman más la atención de turistas nacionales e internacionales, pero sobre todo de los científicos. Son una mina para la investigación marina.

Malpelo es una isla de origen volcánico, rodeada por once peñascos de casi 40 metros de altura. Sólo hay un puesto de control de la Armada Nacional y no existen alojamientos para los turistas. La diversión, literalmente, está en el océano. Este lugar ha sido catalogado como uno de los mejores lugares de buceo en el mundo.

Su mayor atractivo es el famoso Santuario de Fauna y Flora Malpelo, declarado Patrimonio Natural de la Humanidad por la Unesco en 2006. Los viajeros llegan en sus embarcaciones, después de 36 horas navegando, y las amarran a cuatro claraboyas disponibles. Las visitas a este lugar tienen que ser programadas con anticipación, pues los barcos, las lanchas o los yates deben tener permiso de Parques Naturales Nacionales de Colombia.

La admiración por este ecosistema empieza desde que se recorre la superficie de la isla. Un área de importancia para la conservación de las aves, pues allí residen más de 60 especies, que comparten el territorio con lagartos, cangrejos y la colonia reproductiva más grande del mundo del piquero enmascarado.

Al cumplir con todos los requisitos para sumergirse, sólo resta ponerse el equipo de buceo y, junto con un buzo líder, empezar a descender en las aguas oscuras del Pacífico. Poco a poco se irá encontrando con los paisajes más fascinantes y los animales más increíbles de la naturaleza. Tiburones, barracudas, gigantescos cardúmenes y rayas nadarán a su alrededor, en medio de la tranquilidad que ofrece el mar.

Como si no fuera suficiente con lo que nos brinda Malpelo, hay otro paraje extraordinario en medio del Pacífico colombiano: la isla de Gorgona. Desde lejos se puede observar su frondosa selva, un lugar ideal para la investigación científica y para el descanso. Su flora y su gran variedad de fauna la hacen merecedora de llamarse el “Edén del Pacífico”.

Hasta Gorgona sólo se puede llegar en lancha desde Buenaventura o Guapi y el recorrido dura entre dos y tres horas. Un viaje que vale la pena desde el momento en el que se monta en su embarcación, pues en medio del camino y en la isla se encontrará a las ballenas yubartas, más conocidas como jorobadas, que desde julio hasta octubre están en aguas colombianas para aparearse y dar a luz a sus crías.

Por supuesto, aquí el buceo es la actividad más apetecida por los turistas. El Remanso, la Plaza de Toros, El Planchón, El Viudo, Las Montañitas I y II, La Cazuela, son los mejores lugares para realizar esta actividad, en la que usted disfrutará del avistamiento de todas las especies marinas. Y lo mejor, si no tiene equipos, la isla cuenta con servicios de alquiler. Pero si no le gusta descender, puede optar por hacer esnórquel.

Aunque uno de sus mayores atractivos es el buceo, Gorgona tiene muchas más actividades por ofrecer. Una de ellas es el senderismo por su selva y por las diferentes playas que ofrece la isla, como la Azufrada, la cual perteneció a los reclusos de la cárcel Gorgona, que funcionó desde 1960 hasta 1980. Además de la playa, hay un museo del antiguo penal y algunas ruinas del centro penitenciario.

También está Playa Encocada, en donde se hace un gran trabajo de preservación, pues las tortugas marinas ponen allí sus huevos. Estos son cuidados por 45 días y cuando nacen, son liberados. Si está interesado en ayudar, puede hacerlo durante sus vacaciones. A esa actividad se le llama “turismo voluntario” y consiste en apoyar en las labores de conservación y preservación de esta reserva natural.

Actualmente, a Gorgona sólo se puede ir por un día, pues no se cuenta con un operador para los servicios ecoturísticos, ni alojamiento.

 

 

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