22 Jul 2015 - 3:41 a. m.

Entre aves y flores

Jardín es un municipio que se ha esforzado por hacer honor a su nombre. A poco más de tres horas de Medellín, esta pintoresca población es el lugar perfecto para hacer ecoturismo.

Redacción Buen Viaje

Jardín es uno de esos parajes que difícilmente se borran de la memoria del visitante. Su exuberante vegetación y una arquitectura colonial, que ha logrado conservarse intacta durante más de 140 años desde su fundación, lo han llevado a ganarse el apodo del “pueblo más bonito de Antioquia”, un apelativo que así como el nombre propio, los pobladores se han preocupado por mantener a punta de tradición. Aquí, entre veredas y montañas, no sólo es posible transportarse al pasado y conocer la cultura antioqueña en todo su esplendor, sino también visitar cascadas, cuevas y reservas naturales.

Cuentan las historias que cuando los colonizadores antioqueños llegaron en 1860 al Alto de las Flores, una montaña poblada por coloridos sietecueros, se encontraron de frente con un valle colmado de yarumos blancos y lo único que pudieron exclamar fue: “Esto es un jardín”, bautizando sin querer a un municipio que hoy puede ser considerado como monumento nacional.

Este título se debe a la Basílica Menor de la Inmaculada Concepción, un templo neogótico construido en piedra labrada a mano y decorado en el interior con arcos recubiertos en oro. Justo al frente está el parque principal El Libertador, cuyas calles empedradas combinan a la perfección con los rosales, ceibas y guayacanes que lo enmarcan y con las casas de estilo republicano que lo rodean que, al igual que el resto de viviendas, decoran a diario sus balcones con geranios, azucenas y toda clase de flores nativas.

La aventura continúa más allá de la cabecera municipal, en la que varios atractivos naturales esperan ser explorados. Sin duda alguna, el más importante es la Cueva del Esplendor, una gruta perforada por una caída de agua de más de 40 metros de alto que, con el paso de los rayos del sol, forma un escenario bastante llamativo. Aquí el plan incluye realizar una caminata de dos horas para llegar al sitio mientras se admira su biodiversidad. Una vez allí, es posible practicar rappel para finalizar nadando o hacer cabalgatas por la zona. Otro recorrido más corto es el que del pueblo pasa por la Cueva de los Guácharos, en el que una cascada cae entre dos montañas hasta llegar a la gruta donde es fácil avistar estas aves, para terminar en el Salto del Ángel, un lugar de descanso y compenetración con la naturaleza donde los protagonistas son una cascada de 50 metros de alto y un típico fiambre antioqueño, envuelto en hojas de plátano.

Por otra parte, Jardín es uno de los mejores escenarios para hacer avistamiento de aves en Antioquia. Según la Sociedad Antioqueña de Ornitología, cerca de 900 de las 1.900 especies que surcan los cielos colombianos están en tierras paisas, por lo que no es de extrañar que este municipio cuente con dos reservas dedicadas al birding. La primera, la Reserva Natural Jardín de Rocas, se encuentra a sólo 400 metros del parque principal y es el hogar del gallito de roca, un pájaro de plumaje rojo que está en vía de extinción, por lo que cuenta con su propio programa de protección. La segunda, la Reserva Natural de las Aves Loro Orejiamarillo alberga 50 ejemplares de este espécimen, uno de los más buscados por los observadores, mientras conserva un cultivo de palma de cera, el árbol nacional de Colombia.

El recorrido por Jardín no puede terminar sin pasar por la garrucha y el cable, sistemas de transporte que por medio de una cabina suben hasta el Alto del Filo y el Cerro de Cristo Rey, respectivamente, desde donde se puede apreciar la belleza del pueblo en todo su esplendor con una taza de café antioqueño en la mano.

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